Una mano que ayuda: apoyo a misioneros en campos cubanos (+Fotos y Videos)

General Una mano que ayuda: apoyo a misioneros en campos cubanos (+Fotos y Videos)

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Cuando choqué con Alfonso Palau, ya ni recuerdo por qué recodo de las redes sociales, fue por una foto.

Una foto de una señora muy ajada de años, con el pelo blanco sobre la cara, y con esa expresión que tiene la gente cansada de no esperar mucho de la vida. Una señora anciana, como mi abuela. Sencilla como un gorrión. Con unas chancleticas y una camiseta rosada, y esa actitud de brazos cruzado que tiene la gente cuando es tímida.

Debajo o encima de la foto, ya no recuerdo, un comentario pedía apoyo para ayudar a un matrimonio cristiano que estaba pasando gran necesidad. Un par de viejitos con una casa ladeada de tanto aguantar el paso del tiempo.

No se trataba de una moderna iglesia llena de luces pidiendo para su nuevo equipo de sonido, ni era la foto de una nueva planta de algún templo lujoso. Era apenas la foto de dos viejitos, en lo recóndito de un monte cualquiera, en su casita de madera casi derruida.

Era una flecha al corazón, y bien podía ser uno de esos pasajes bíblicos donde Dios habla de los pequeños, esos que no son líderes ni maestros. Sentí pena de lo poco que pensamos en nuestras iglesias en ese tipo de personas, y en lo mucho que a veces, en lo individual, gastamos en cosas tan innecesarias. No me pude comer tranquilamente el dulce caro que tenía delante, y que ni siquiera era una necesidad para mí.

Contacté con quien había posteado la foto y me respondió Alfonso Palau. Un joven médico padre de familia, que trabaja a tiempo parcial en Una mano que ayuda, un proyecto cristiano para unir esfuerzos y apoyar a personas como estas.

Entonces me enteré que gente como Alfonso Palau sí piensa en esas personas pequeñas como gorriones, y en los misioneros que llevan Evangelio a los campos que nadie recuerda, y en los pastores pobres, que aun sin un buen sustento propio pasan su vida cuidando las almas de las pequeñas congregaciones de campo.

Él mismo, me dijo, vivió lo que es atender una misión y llevar el Evangelio a un lugar remoto sin tener un sustento básico seguro. Y por eso le apasiona seguir el mandamiento de Dios sobre los más necesitados.

Yo no le dije nada. pero secretamente, sentí vergüenza por no ser como él.

Y lo menos que pude hacer, es esta entrevista.

¿De qué se trata Una mano que ayuda? Bueno, el nombre es bastante explícito pero la visión desde dentro...

Tenemos como visión y propósito ser un proyecto cristiano capaz de brindar una ayuda y a la vez un sustento a misioneros y pastores,  garantizándoles medios básicos que son necesarios para el desarrollo de la obra aquí en la tierra, como una ayuda salarial, medicamentos, Biblias, impresión de tratados y todo cuanto sea necesario para expandir el Reino.

Buscamos brindar ayuda tanto monetaria, material como espiritual a los hermanos en la fe, priorizando a viudas, ancianos, huérfanos y líderes espirituales de la Iglesia que no tengan un sustento físico o que la entrada económica sea insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de su hogar, y a la vez queremos servir de testimonio para los familiares cristianos y poderlos alcanzar para Cristo.

Evangelizar a aquellos que no conocen de Cristo y por medio de nuestro testimonio lograrlos alcanzar y así contribuir con la gran comisión, enfocados en reclusos, alcohólicos, homosexuales, ateos, en fin toda persona que esté necesitada de Dios.

Aspiramos a lograr, por medio de la ayuda del Señor, un proyecto que alabe a Dios en todo lo que haga, que pueda sustentarse por sí mismo, que sea interdenominacional y que logre su objetivo fundamental que por medio de las ayudas las personas glorifiquen a Dios. Basados en Mateo 5: 16  "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".

El objetivo práctico es expandir esta iniciativa y llevarla a cada provincia y así lograr un alcance nacional, para la gloria de Dios.

Tal vez los lectores pueden leer esas grandes aspiraciones y tener la idea de que detrás hay personas muy adineradas o poderosas, pero no es nada parecido. ¿Cómo nace Una mano que ayuda?

Una mano que ayuda nace por la experiencia personal mía como misionero. Llevo alrededor de siete u ocho años de experiencia misionera. Soy médico y trabajaba en el campo misionero a tiempo parcial. Durante varios años me entrené con misioneros de acá de una iglesia bautista de Palma Soriano, En Santiago. Pero llegado un día tuve que mudarme porque me ubicaron en una casa de consultorio como médico y tuve que cambiar a otra iglesia.

Al llegar a esta iglesia me brindan un campo misionero donde trabajar y comienzo, y siento el llamado a servir a tiempo completo en esa labor.

En ese tiempo había un ministerio de los Estados Unidos que nos iba  a capacitar en un curso teológico de tres años, del que me gradué y me iba a posibilitar un salario para estar a tiempo completo en una misión.

Después de tres años en el curso me separé de la Medicina y comencé a trabajar a tiempo completo en la misión. Pero en esa etapa comenzaron los primeros casos de COVID-19 en el mundo y comenzaron las afectaciones, y nunca pudo llegar mi salario. El templo de mi iglesia estaba en construcción y literalmente no había salario tampoco en mi iglesia para mí a pesar de estar trabajando a tiempo completo durante un año en la misión.

Me vi obligado a comenzar nuevamente a trabajar como médico para sustentar a mi familia.

Yo le decía al Señor que le quería servir en el área misionera pero no sabía cómo, porque la Medicina es algo bien complicado en cuanto a los horarios, y más queriendo servir en una misión.

Alfonso Palau, junto a su familia.Foto: Perfil de Facebook del entrevistado

Entonces el Señor me inquietó a fundar este ministerio, Una mano que ayuda, por medio de contar mi historia y de las dificultades que estaban pasando los misioneros que yo conocía.

Conté mi testimonio a varios hermanos y creyeron ese testimonio, y así nació el ministerio con varios hermanos dispuestos a ayudar a pastores y misioneros con un salario mínimo.

Tratamos de estar al tanto de que los misioneros involucrados realmente se trate de personas que están trabajando, y así entonces es posible alargarles las ayudas de uno a tres o cinco años con un salario muy básico, por debajo de 4 mil pesos, pero que es un apoyo.

Hay cerca de 22 pastores que también se les apoya con una pequeña recarga todos los meses a sus celulares.

Para eso hacemos como una pequeña averiguación de los pastores que por el lugar donde estén realmente lo necesiten y sepamos que no lo reciben de otro ministerio.