Biblia con Globos

Algunos de sus padres tienen un pequeño libro  -decían los maestros a los niños-, su tarea es ir a casa esta noche, encontrar ese libro y traerlo a la escuela mañana.

Al día siguiente, 16 de ellos llegaron a la escuela con las Biblias de sus padres y fueron presentados en su aula con muchos aplausos y ovaciones. Una niña pequeña estaba tan emocionada por la celebración que no podía esperar para llegar a casa y contarlo a sus papás.

Sin embargo, cuando llegó a su hogar, ellos no estaban, y nunca regresaron. Fueron llevados a un campo de concentración y la niña fue remitida a un orfanato estatal.

Parece una historia difícil de imaginar en estos tiempos de civilización, en los cuales se habla de derechos humanos, coexistencia y libertad, pero éste es un relato real, ocurrido en una nación sitiada en Asia Oriental llamada República Popular Democrática de Corea.

Corea del Norte –como también se le conoce-, es el país que más persigue a los cristianos. Este estado, posee un mando centralizado y extremista, por lo cual muchos lo catalogan como dictadura; de sus 25 millones de habitantes, 300 mil son cristianos.

“La adoración como a un dios de su líder, Kim Jong-Un, como a sus predecesores, deja poco espacio para las otras religiones y los cristianos se enfrentan a una presión y persecución inimaginable en todas las esferas de la vida”, señaló Puertas Abiertas. “Reunirse con otros cristianos es prácticamente imposible. Cualquier persona que es descubierta participando en alguna actividad religiosa no autorizada está sujeta a arresto, detención arbitraria, desaparición, tortura y/o la ejecución.”

A pesar de ese historial, el evangelio en el país crece y se extiende en todas las direcciones, gracias –en gran medida-, a una idea que surgió a unos pocos kilómetros al sur. Durante años los creyentes surcoreanos han buscado la forma de extender el evangelio a sus vecinos del norte; sus países dejaron de ser hermanos hace muchísimo tiempo y no hay forma de que unos aparezcan físicamente en la geografía del otro.

Pero los coreanos del sur encontraron una solución creativamente efectiva, dejen que les cuente.

En Corea del Norte la palabra de Dios viene –literalmente-, del cielo. Una lluvia de globos cae de las nubes portando la Biblia o varios de sus libros para que los cristianos tengan acceso a las escrituras. De todos los tamaños y colores aterrizan en el norte los globos enviados desde el sur, algunos –incluso-, usan la tecnología para delimitar el lugar exacto donde cayeron. De esta forma los creyentes de Corea del Norte reciben, no solo la palabra misma de Dios, sino el apoyo y exhortación de sus hermanos peninsulares.

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