Desarrollo espiritual Tú decides cómo será este año para ti (Final)

Enrique Pineiro
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¿Qué está consumiendo en este tiempo tu alma y espíritu? ¿Los alimentas, o contaminas?

Si te hiciera estas preguntas, ahora mismo: ¿Revisas las redes de vez en cuando? ¿Te enredas en las redes?, ¿o vives enredado(a) en ellas?  ¿A cuál dirías que sí?                                                                                                                       

Consumir… sí, es natural. Es una de las acciones que aporta para lo que somos y tenemos. Pero cuidarnos de lo que consumimos en este tiempo… ¡es muy importante para vivir! Porque puedes estar gastando el tiempo que es vida, en lo que no te conviene para vivirla. Por eso la vida que dedicamos al consumo, por ser un ejercicio inseparable de nosotros, nos oculta la realidad de la cuenta regresiva en la que vivimos. Hay tanta información placentera en el mundo, en todos los medios audiovisuales, sobre todo en las Redes sociales, que el tiempo que le dedicamos a ellas pasa tan deliciosamente rápido que, ignoramos la velocidad de la vida que nos consume.  

Mostrar lo que nos gusta, dar una buena apariencia, identificarnos con lo que creemos mejor y competir, con lo que igualmente hacen los demás forma parte del carácter humano. Eso de poner una foto vieja que muestra juventud es tan normal, como poner una nueva y decir algo viejo.  Y no solamente eso, sino lo que se pudiera decir a una persona a un codo de distancia, se lanza a las redes para verla regresar al display con otros coloridos. Y se hace porque… todo el mundo lo hace.

Pero… las Redes no solo son para enseñar y alimentar el alma. También para imponer, involucrar, comprometer y contaminar el corazón. Y todo eso pasa a ser parte del enredado mundo informático que nos rodea, nos incita, influye y a veces, determina nuestra forma de vivir. Y hablo de contaminar porque a veces, se usa el engaño tan bien disfrazado de verdad, que nos involucran sin haberlo querido.

Después, no queda ahí. Sigue el compromiso con los “enredados” a consumir o por lo menos, explorar lo que anuncian. Y una vez probado el contenido, inician un proceso adictivo que cautiva el alma.

¿Estás “enredado” por influencia o presión de grupo?

Los manejos para vender lo que engancha el alma va más allá de lo light. Por eso las propuestas son tan hábilmente vendidas que seducen con sus artificios. Apelan a los deseos del alma y al sentido de pertenencia humano, para comprometernos, y así remuneramos social y materialmente al vendedor.

No nos damos cuenta de que esa es una de las maneras que tiene el “padre de mentiras” para desvirtuar la verdad y contaminar el alma de los(as) incautos(as) atrapados en la red

Es cierto que en el mundo cibernético tenemos las oportunidades y posibilidades que ni siquiera soñaron nuestros antepasados. Es como si el alma hubiese adquirido alas para salir a pasear por el tiempo, con otras almas gemelas. Y emparentarse con otras en el ciberespacio. Y se engancha, dejando a un lado el reloj de su vida, por no poder renunciar a  la imitación por instinto que llevamos en el ADN.

Pero, reflexiona.

Cuando echas en tu bolsa de tiempo estos puntos tratados, pregúntate, ¿qué tiempo me queda para vivir con los propósitos que el Creador tiene para mi vida (no en las redes)?

Podrás decirme “Yo no creo en Dios”. Está bien, de acuerdo. Pero quieras o no, estás viviendo también en una cuenta regresiva de tiempo.

Te sugiero que te hagas otra pregunta: ¿Qué tiempo me queda para pensar con mi propia mente, y hacer lo que quisieras ser y hacer con mi vida?

Porque quienes enseñan, imponen, seducen y venden, lo hacen por la vida que les das cuando compartes el tiempo que tienes con ellos.

EPS

 

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