Después de 30 años de la existencia de una ley en Sudán que imponía la pena de muerte a quienes abandonaran la fe oficial, el gobierno de transición de ese país africano ha anunciado una decisión histórica al eliminar la medida que condenaba a muerte a los desertores del islam.
El movimiento revolucionario se produce como parte de un acuerdo de paz firmado por los líderes con los grupos rebeldes. También se produce después de millones de oraciones por la iglesia en Sudán. Después de que el exdictador de Sudán, Omar al-Bashir, tomó el poder en 1989, implementó y aplicó estrictamente la ley Sharia: las iglesias fueron demolidas o confiscadas por el gobierno y los creyentes, arrestados y torturados.
Si alguien quería dejar el Islam para seguir a Jesús, detallan medios como el sitio digital de Puertas Abiertas, se consideraba apostasía y era un crimen que se castigaba con la muerte.
El primer ministro sudanés, Abdalla Hamdok, y Abdel-Aziz al-Hilu, líder del grupo rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés-Norte, firmaron una declaración en la capital de Etiopía, Addis Abeba.
El paso es el último de una serie de decisiones tomadas por el gobierno para derogar leyes que violaban los derechos humanos.
Los cambios se producen en respuesta a las demandas realizadas durante meses de protestas callejeras, que llevaron al derrocamiento de Bashir en abril de 2019 y la instalación del gobierno de transición.
Sin embargo, mientras muchos celebran la nueva libertad en las calles, los cristianos de Sudán siguen siendo “cautelosamente optimistas”.
Jo Newhouse, portavoz de Open Doors en África subsahariana, comentó que Open Doors da la bienvenida a estos nuevos acuerdos. Hizo hincapié en que las iglesias y los creyentes aún deben abordar los problemas, incluida la derogación de las leyes de blasfemia y decencia pública, así como los problemas relacionados con el registro y la construcción de iglesias y las propiedades confiscadas de las iglesias.
Como era de esperar, el acuerdo de paz y la medida para poner fin a 30 años de ley islámica no han quedado sin oposición. Los grupos islamistas leales a al-Bashir han desafiado las decisiones gubernamentales recientes, insistiendo en que la Sharia debe permanecer en vigor y pidiendo al ejército que intervenga y “defienda la ley de dios”.
(Con información de Puertas Abiertas)