Desarrollo espiritual ¿Serás un activo de Dios, una extensión de Jesucristo en este 2021?

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La fe que hace lo que tiene que hacer ante cualquier crisis viene por oír lo que Dios dice. Pablo decía a los romanos en el capítulo 10: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” ¿Qué lecciones para la vida y ministerio hemos aprendido de Dios? ¿A qué le has puesto más atención a los profetas, a las redes o a lo que Dios quiere decirte? Aunque las dificultades son ciertas, nada ni nadie impide al Dios Soberano, oír lo que su Espíritu quiere decir a la Iglesia (si es nuestro deseo e intención) porque para eso permite los eventos que nos recluyen, que nos hace poner pausa en el camino.  Citando la carta a los hebreos respecto a la manera y poder de Dios hablar en el espíritu del hombre: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. ¿Para qué esto último? Para que podamos redimensionar nuestra visión A este respecto decía Pablo a los tesalonicenses: … “recibieron la Palabra no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes (Lea también El qué y el cómo hacer para el año nuevo) Dado este precedente la visión tiene que madurar juntamente con nosotros. Cuando el feto no ha madurado lo suficiente y cree dar a la luz, lo hace en la oscuridad de las hostilidades del mundo, y puede malograr su desarrollo. El nacimiento es riesgoso. Así también cuando no hemos madurado lo suficiente para dar luz el “activo de Dios” como su visión que somos, no le manifestamos a Él en nuestro andar como hijos. Y es porque no llevamos su fruto (carácter) en la obra de la visión.  Reflexiona: Ese es el ambiente que propicia la importación de “visiones” y la adopción de otros referentes que no aceptan ni valoran a la gente como Cristo. Ahora reflexiona lo que Pablo decía a los colosenses en su carta. Parecida a la enviada a los efesios y pregúntate: Tanto una iglesia como la otra ¿carecían de lo mismo? Y nosotros ¿También? “…no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de DiosPregúntate: ¿Es que el conocimiento de su voluntad no solo es con sabiduría sino con la fusión del intelecto con el Espíritu para poder andar dignamente como miembro de cuerpo de Cristo? ¿Es que el obrar requiere de estar en fructificación para crecer en el conocimiento de Dios y agradarle? ¿Entonces, no tenemos que madurar en la visión y por la visión?   Cuando el liderazgo no es un activo de Dios, en tiempos de crisis e inseguridad se enfoca más en los problemas que éstas causan que, en lo que Dios quisiera hacer en nosotros y en la gente. (Lea también El qué y el cómo hacer para el año nuevo) Medita. Es que no estamos seguros de la salvación 100% para enfocar al Salvador de las crisis y ver lo que nos toca hacer. Entonces, nos vemos como activos de Dios, sus colaboradores para “lo que debería y pudiera hacerse” . Ahora, pon pausa y analiza la presencia de los valores que mueven las acciones, pero en el sentido negativo: Cuando le damos más importancia a los problemas que al amor de Dios, lo que Él quiere enseñarnos como miembros de su cuerpo, no lo percibimos. Siempre los valores inclinan actitudes y conductas. Por eso, como Dios, la gente es el activo más importante del líder. No los bienes materiales que, aunque sean importantes y necesarios, no pueden ser la prioridad del líder para que este sea un “Activo de Dios”. Ahora pregúntate: ¿Eres un activo de Dios, una extensión de Jesucristo para el mundo? O ¿Eres un cristiano que con pasión y deseos das golpes al aire? Porque el valor que tú te des como activo de Dios es proporcional al que le vas a dar a la gente y a hacer lo que deberías y podrías hacer con ellos y contigo. Además, el crecimiento hacia la estatura del mayor Referente para el liderazgo: Jesucristo. Para ser un miembro extendido de su cuerpo en actitudes y conductas ante las crisis que, es “su evangelio” en medio de la gente. Mira el valor que Pablo se daba como activo de Dios para con la gente. ¿Descendía su santidad ante las contradicciones, o crecía en medio de los conflictos de todo este tipo de gente que también Dios amaba? Pablo escribía a los corintios en el capítulo 9 de su primera carta la misión de una visión que había madurado en el desierto: ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 19Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. 24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Podemos tomar este texto de Pablo a los corintios para concientizar un poco la responsabilidad de lo que somos como propiedad de Dios, hechura suya, colaboradores y administradores de su gracia para glorificar su nombre, su visión; nunca otros nombres ni otras muchas visiones que nos llegan de mil voces y videos que pudieran hacerse1Corintios 6:19-20. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Dios tiene la esperanza de que colaboremos con Él en el tiempo y espacio que nos ha otorgado en este mundo. “…haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado Valores y visión de Dios te conduce a hacer con tu vida primero, lo que deberías hacer para poder hacer por la de los demás lo que podrías hacer con todo lo que eres y Él te ha dado. (Lea también El qué y el cómo hacer para el año nuevo) Entonces los valores de lo que somos como visión de Dios determinan lo que debiéramos, pudiéramos y quisiéramos hacer como hijos. ¿Entendemos cuánto valemos para Dios que nos ha hecho su templo, su visión, sus colaboradores, sus activos en el mundo? Definiendo valores: Principios ideológicos o morales por los que se guía una sociedad. Cualidad o virtud que hace que algo sea apreciado. Los valores espirituales, ideológicos y materiales se van construyendo en dependencia del referente que tengamos en la vida; de lo que nos enseña y practiquemos en el diario vivir.   ¿Por qué la necesidad de entender cuánto valemos para Dios para el liderazgo? Porque antes de comenzar algo tienes que saber “cuánto tienes” para comenzarlo. ¿Cuánta enseñanza y modelo y de quién lo tienes para hacer lo que deberías y podrías hacer? ¿Tienes en cuenta que eres el producto de la visión de Dios?

Oposiciones: Nosotros mismos

Nuestra naturaleza caída o adánica (que está latente) tiene muy baja la autoestima: Se avergüenza, teme y culpa. Se siente sin cobertura, teme confrontarse así mismo para los cambios necesarios y a los demás. Hecha culpa a todos y a todo por la condición en la que está. Cristo vino para demostrarnos en la cruz con todo lo que hizo y hace cuánto valor tenemos para Dios. Nos dio un Referente de pensamiento, carácter y obra. Además, su Espíritu Santo (naturaleza divina) para convencernos y guiarnos a esa verdad que se sobrepone a todo lo que puede llegarnos del mundo exterior. Porque nos da su identidad como hijos para que con Él desarrollemos la potestad de los hijos de Dios. De estos valores emergerá la visión que se vuelve la carrera que tenemos por delante. O sea, lo que debería hacer, lo que pudiera hacer, lo que quisiera hacer. Y esta visión (no otra) produce:
  • Pasión: La visión genera la emoción que no da lugar a la frialdad a la indiferencia que tiende a brotar del ser interior y que está en el contexto social o eclesiástico.
  • Motivación. La visión es la fuerza que impulsa las acciones. Nos damos cuenta de los pequeños detalles que dan forma a las cosas que Dios aprecia. Todas las labores y rutinas adquieren valor para llegar donde queremos.
  • Dirección: La visión da rumbo a nuestra vida. Ayuda a la toma de decisiones como activos de Dios, como miembros del cuerpo de Cristo, nuestra Cabeza. Esto hace que pongamos en orden nuestras prioridades: Dios, cónyuge, hijos, ministerio. Cuando la visión no parte del valor de ser en sí mismo como hijos “Una visión de Dios” puede existir la tendencia a estar motivados a hacer todo lo que pudiera hacerse, porque hay que hacerlo, pero no como miembros del cuerpo sino como si fuéramos dioses. Por eso a veces se pierde el matrimonio, los hijos y el ministerio.
  • Propósito: La visión se convierte en el objetivo central alrededor del cual gira lo que somos y tenemos como colaboradores de Dios. Es la razón que no impulsa a hacer lo que debería hacer, por muy pequeña que parezca. El propósito conecta la actualidad con el futuro de lo que debería, podría ser.
Primero si te valoras como Dios te valora como su visión entiendes por qué Pablo oraba por los efesios: 17para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamadoClaro conforme a su visión para ti. Pero depende si quisieras hacerlo o no. Cristo reiteraba esta pregunta: ¿Qué quieres que haga contigo? Jeremías 31:33-34.  Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Nota cómo aparece el valor que Dios nos da. ¿Qué hacemos con la crítica? ¿La consideramos? Depende de nuestra condición, del valor que conocemos que Dios nos ha dado para hacer cambios personales o circunstanciales. Del entorno espiritual, intelectual, emocional, material. Depende de lo que debiera ser, pudiera hacerse, quisiera hacer (visión). Esto puede que desviemos del camino de lo que deberíamos hacer con nosotros (cambios). Lo que pudiéramos hacer realmente con todo lo que tenemos en la mano. Y lo que quisiéramos hacer porque es Dios que pone el querer como el hacer. Dado ese entorno espiritual, intelectual y físico material, cultural somos tentados a hacer concesiones con lo que pudiera hacerse. Pero a veces renunciando a lo que Dios ha escrito en nuestro corazón que es lo único que nos libra de esa tentación Porque estamos creciendo hacia arriba: Porque nuestra vida está escondida en Cristo. Y Él a su tiempo nos dará lo necesario para hacer lo que Él quiere que hagamos en su tiempo. Las intimidaciones pueden ser internas y externas. La vergüenza, el miedo y la culpa están presente en nuestro ser interior si no ha sido conquistado. La vergüenza por el posible fracaso, el miedo a las consecuencias de la confrontación del carácter, de las obras. La culpa que cargamos a los sistemas, a los padres, a la circunstancia; a lo que pudo debió ser y no fue; a lo que pudo ser y no fue. Ahora está lo que quisiera y alcanzarlo depende de ti. Si descubres cuánto vales para Dios y cuánto hay que pasar para alcanzarlo. Nada fácil. Hay un desierto que transitar para ver cómo Dios provee codornices y saca agua de la piedra. Y cómo va destruyendo paso a los enemigos que se te pongan delante. La única solución para alcanzarlo: PERSEVERA, PERMANECE. Hecha de la mano de Dios. No tengas vergüenza, ni miedo ni le eches la culpa a nadie. Serás como Jesús tentado en todo pero ya está Escrito en la tabla de tu corazón si siempre eliges seguirle a Él tomando tu cruz cada a fin de estar enfocado en Él todo el tiempo. Proverbios 24:10-12. Si fueres flojo en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida. Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.   A veces queremos hacer mucho, pero sin detenernos a pensar qué somos y tenemos para hacer. Eso sabiduría e inteligencia. Primero tenemos que valorarnos como la misma visión de Dios. No es que tengamos “una visión”, sino que somos la visión de Dios para el mundo. ¿Por qué tú crees que Cristo enseñó a solicitar al Padre, satisfacer estas primeras tres necesidades de sus hijos?: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Reflexiona: No verlo como el Padre de “todos” nos resta el valor de su paternidad para todos los seres humanos para no discriminarlos por sus creencias o ideologías. Porque al ver la familia humana como hijos de un mismo Padre, tanto los pródigos que andan por el mundo separados de Él, como los miembros del cuerpo de Cristo. No solicitar que su Nombre manifiesto para proveer lo necesario en todas las áreas de necesidad del hombre (descrito en el Antiguo Testamento) sea la esencia mayoritaria en todo nuestro ser, (santificado) impide ser la visión y manifestación de Dios en el mundo. No solicitar su gobierno sobre todas las áreas de gobierno del hombre, incluyendo la Iglesia, confirma y fomenta el gobierno humano como las estructuras de poder de los enemigos de Dios en sus mentes. Eso evidencia la influencia y opresión del padre de mentiras (el diablo) sobre la iglesia confundiéndola. No solicitar que se haga en el mundo la voluntad planificada por Dios, impide que nos veamos como “su visión” para ser y hacer como sus activos en el mundo en medio de los conflictos humanos por todas las necesidades no satisfechas en las que viven. Terminando el año 2020, estamos en una condición espiritual, intelectual, emocional y material que nos tienta de diversas formas a renunciar a la batalla de la fe y declarar en bancarrota los valores de nuestros principios. A veces se llega a subastar al mejor postor lo que Dios ha puesto en el corazón y sin pensarlo mucho importamos su visión y su misión. Por eso todo lo que Dios ha permitido en este año 2020, sea como un colirio a nuestros ojos para enfocarnos mejor en lo que Él quiere hacer en nosotros y a través de nosotros para entrar a un 2021 en su visión y misión. Antes de ver el año 2021, oír lo que Dios dice. De ahí sale la visión para el año Creo que una de las cosas que el Espíritu Santo ha hecho en esta pandemia es recluirnos en su secreto para mirar con sus ojos, tanto el estado actual de las cosas como a nosotros mismos en el espejo de Jesucristo. Jeremías 23:16 y 18. “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová” De la boca de Dios se oye en el espíritu, su visión para la vida “Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó      

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