Aunque parezca obvio que cualquier persona que asiste a una iglesia debe confiar, esto no siempre es así. Todas las veces que en la Biblia se utiliza la palabra “confiar” encierra la idea la idea de “creer”, y esta a su vez, incluye: estar firme, aguantar, ser fiel, ser veraz, aferrarse, tener fe.

Después de conocer la idea general de su significado es bueno preguntarse ¿Fe en quién o en qué? Algunos cristianos cuando predican a otros el evangelio, se conforman con que les digan “sí creo, sí tengo fe” pero esto no es suficiente. Es necesario saber en quién o en qué creen las personas.

Es probable que muchos estén confiando en un sistema de creencias, costumbres, tradiciones;otros tienen fe en su fe, confianza en su procedencia, etc. Innumerables pueden ser las cosas en las que podemos creer. La pregunta es ¿son las correctas según el criterio de Dios?

El pueblo de Israel siempre estuvo confiando en que por tener un parentesco carnal con Abraham tenían derecho al gran banquete del cielo. Ciertamente como pueblo de Dios tenían sus privilegios, pero tenían que aceptar la verdad en Cristo Jesús (Mt 17:1-8).

Esta situación nos enseña que como iglesia debemos revisar nuestra fe, para nuestra ventura la misma Palabra de Dios nos enseña.En el libro a los Hebreos (6:1-12) se describe claramente lo que debemos hacer al confiar y las consecuencias de no confiar.

  1. Ciertamente confiando
  2. Una exhortación importante.

En Hebreo 6:1 tenemos una exhortación muy valiosa:… Por eso, sigamos aprendiendo más y más, hasta que lleguemos a ser cristianos maduros. Esta es una exhortación que hoy la iglesia no debe ignorar como muchos han hecho. El conformismo de haber simplemente aceptado al Señor como Salvador es abrumador. El estancamiento en el conocimiento de la verdad de Dios puede ser peligroso ya que la apostasía asecha.

En el capítulo 5:11, por causa de ser tardos para oír vemos el estancamiento espiritual ya que, en razón del tiempo, ya debían ser maestros y estar enseñando a otros sim embargo todavía estaban inmaduros necesitando más bien ellos mismos de leche. ¿Cuántos de estos tenemos hoy en las iglesias?

Gente infructífera que lleva años en las iglesias, escuchando las verdades de Dios, pero no la entienden, ni la practican, ni la pueden dar a otros. Estos inexpertos que se quedan en el nivel elemental del evangelio:¿qué es lo que no han experimentado?

En el v.13 dice la respuesta: Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. El ser niño es vivir como un ignorante de lo que es el bien de Dios.En 1 Corintios 3:1-3 dice: De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales.

 

  1. Una solución importante

Hebreos 6:2 nos da una salida para la inmadurez espiritual y dejar de ser niños espirituales:

Dejemos de ocuparnos de las primeras enseñanzas que se nos dieron acerca de Cristo, y no sigamos hablando de cosas simples.

Dejemos de hacer lo malo, sigamos a Cristo, y dejemos de pecar para no morir.

 

Es importante avanzar, de las verdades doctrinales básicas,hacia las enseñanzas más avanzadas de las Escrituras. El abandonar el mal y ser entendidos en el bien que agrada a Dios, es de sabios y maduros. Las razones para ello son bien explícitas: …pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (Heb. 5:14).

Aprender a separar lo precioso de lo vil (Jer 15:19) no es algo que se aprende en un cursillo como los que tanto le gusta pasar a la gente hoy en día; en la obediencia y práctica de la voluntad del Señor, es donde se crece, donde se conoce, donde se madura, en fin, donde se ve a Dios. Pedro en su primera carta lo explica:

Por lo tanto, dejen de hacer lo malo. No se digan mentiras, no sean hipócritas, no sean envidiosos ni chismosos. Más bien, busquen todo lo que sea bueno y que ayude a su espíritu, así como los niños recién nacidos buscan ansiosos la leche de su madre. Si lo hacen así, serán mejores cristianos y Dios los salvará, pues ustedes han comprobado que el Señor es bueno. (1Pe 2:1-3)

 

  1. Un conocimiento importante

Hebreos 6:1b-3Ya sabemos que… debemos confiar en Dios, y que… debemos bautizarnos; también sabemos que… los que creen en Cristo reciben el Espíritu Santo, que… los muertos volverán a vivir, y que… habrá un juicio final. Claro que todo esto lo seguiremos enseñando, si Dios así nos lo permite.

Aquellos que pretenden crecer y madurar en el conocimiento de la Verdad de Dios, a decir, Cristo mismo, deben conocer esta verdad poderosa que tiene el evangelio implícito. La idea de progresar para Dios, no es la idea mundana de progresar en poder y posesiones materiales.

El creyente que está en el camino de perfeccionarse, tiene que avanzar y saber dónde está: en la categoría de principiante, en avance o en madurez espiritual. Un aspecto interesante de la madurez tiene que ver con la mente. Cuando se madura se piensa mucho más profundo sobre quién es Jesús y cómo reflejarlo más y más en su diario vivir.

Implica, además, renunciar para siempre a viejas faltas y adquirir nuevas virtudes espirituales como la benignidad, serenidad, bondad, amor, misericordia, templanza. El mundo cambia a nuestro alrededor cuando caminamos con Cristo.

 

  1. Ciertamente NO confiando

Fuerte el mensaje y terrible la suerte de aquellos que apostaten de la fe. Dejar de confiar es algo que muchos no tienen en su plan de trabajo espiritual, pero puede suceder. Con gran superficialidad algunos toman el cuidado de aquello que costó la sangre del amado del cielo.

Ignorar el descuido de nuestra fe es lo más terrible que le pueda suceder a un creyente en Cristo Jesús. Para los que creen la suerte es muy bienaventurada … Pero los que dejan de creer en Cristo ya no pueden volver a ser amigos de Dios, aunque alguna vez hayan creído que el mensaje de Dios es la verdad, y con gusto lo hayan recibido como un regalo.

– Si dejan de creer en Cristo, lo que habrán hecho será volver a clavarlo en la cruz y burlarse de él ante todo el mundo.

         . No importa que hayan recibido el Espíritu Santo junto con los demás,

         . ni que hayan sabido lo bueno que es el mensaje de Dios,

         . ni lo poderoso que Dios será en el nuevo mundo,

– si dejan de creer en Cristo ya no podrán volver a él. Heb 6:4-6 

 

  • ¿Confías o NO confías?

En esto la gente es como un terreno.

Los que creen en Cristo son como el terreno que recibe mucha lluvia y produce una buena cosecha para el sembrador, y Dios lo bendice.

Pero los que dejan de creer son como un terreno que sólo produce plantas con espinas: no sirve para nada, y Dios lo maldice. Al final, se le prende fuego. Heb 6:7-8

 

Esta comparación sencilla pero profunda, es una de las tantas maneras en que la Palabra de Dios nos muestra la suerte de los que creen y los que dejan de creer.  Aquellos que han creído al mensaje de Dios tendrán frutos para Dios, no para sí mismos. Esto se refiere a aquellos que perseveran en oír y obedecer la palabra de Dios.

Por su gracia son espiritualmente fructíferos. Los que dejan de creer, no dejarán de dar sus frutos, pero para nada aprovechan, ni para ellos ni para el Señor. Esto describe el destino de aquellos que endurecen sus corazones en incredulidad y se alejan de Dios. Cada uno tendrán su propia recompensa de parte de Dios. Reflexionando desde éstas verdades ¿eres del terreno que produce buena cosecha? o ¿eres del terreno que produce cosechas que no sirven para nada?

Gracias a la fidelidad de Dios muchos de sus siervos en todo el mundo se mantienen fieles al Señor aun al costo de sus vidas (Juan 10:28, 29; Fil. 1:6). También es triste saber que muchos se han vuelto atrás de la fe y se han alejado del único sacrificio por los pecados bajo el nuevo pacto que es la única esperanza de la vida eterna en Jesucristo.

De modo que el correctivo para la apatía espiritual y la apostasía es la renovación de la esperanza. Esta es la motivación para la fidelidad y el amor. La base de nuestra esperanza es la promesa de Dios, confirmada por un compromiso.

Como las promesas salvadoras de Dios ya han sido cumplidas para nosotros en la muerte y exaltación celestial del Señor Jesucristo, esto nos da todo el aliento necesario para creer que aquellos que confían en Jesús compartirán con él la prometida herencia eterna. Que la gracia y el amor de nuestro Señor Jesucristo nos acompañen siempre.