El caso de Asia Bibi, la madre cristiana presa durante más de ocho años por «blasfemar» contra un profeta musulmán, ha pasado a manos de la Corte Suprema de Pakistán.

Ellos decidirán el destino de la mujer, acusada de insultar al profeta islámico Muhammad, lo cual es un delito punible en Pakistán.

El caso de Bibi ha puesto en la escena de debate internacional el tema de la libertad religiosa en ese país, detallan varios medios digitales.

Saiful Malook, el abogado de Bibi reveló que el caso sido llevado a manos de estos funcionarios quienes evaluaran la acusación de blasfemia y decidirán si procede para aplicar una sentencia o la acusada es liberada.

Según el diario local Times of Islamabad, el caso será revisado por el jefe del Supremo, Asif Said Josa, y los jueces Qazi Faez Isa y Mazhar Alam Jan Mianjel.

Bibi fue mantenida en prisión a pesar de que se declarara inocente, después de que en octubre del año pasado se desataran enormes protestas por parte de la comunidad musulmana en rechazo a su liberación.

El 31 de octubre de 2018, el Tribunal Supremo de Pakistán retiró la condena a muerte que pesaba sobre Bibi, y el país prácticamente se paralizó con protestas convocadas por el partido Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP) y que terminaron con al menos 1 800 detenidos.

Después de estas protestas que duraron tres días el Gobierno llegó a un acuerdo con el TLP por el que permitirían a los islamistas solicitar a la justicia la prohibición de que Asia Bibi saliera de Pakistán mientras que el Tribunal Supremo estudia un recurso contra su absolución.

Actualmente Asia Bibi se encuentra en un lugar seguro, según los medios locales, desde que salió el 7 de noviembre de la cárcel y hasta que el Supremo vea el recurso.

La agencia EFE recordó que la dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica para evitar choques religiosos, pero en la década de 1980 varias reformas auspiciadas por el dictador Zia ul Haq favorecieron el abuso de esta norma.