Chile arde. Las protestas se van convirtiendo en revolución cuando este lunes, que han llamado súperlunes, las calles de la Plaza Italia se han vuelto a repletar de personas que exigen un país con más esperanzas para los ancianos y los vulnerables, y se han cansado de la tensión de un estado de corte capitalista acérrimo.

Pudiéramos seguir hablando en tonos más bien políticos, sin embargo, desde maranata cuba te invitamos siempre a ponerte las gafas del espíritu, y tratar de leer cada acontecimiento con los ojos de Cristo.

¿Creemos que un cambio social puede realmente transformar la vida profunda de la gente?, ¿No será necesario el cambio espiritual para fundar en verdad una sociedad más comprensiva por los vulnerables y débiles, o basta con la baja de precios e impuestos?, Una vez más, ¿zelotes, o solo creyentes?

Sin embargo, estas realidades no son tan simples como parecen. En ocasiones, hay causas pequeñas en las que apostamos por tomar el lado de los dolidos y explotados, mientras otras causas ya se convierten en asuntos totalmente políticos. Todavía hay un sector que apuesta por sanar y asistir heridos, llevando solo la ayuda en amor.

Entre todas esas opciones se debaten los cristianos chilenos, en medio de la difícil vida de trabajo excesivo y altos precios, y cada uno toma su elección ante Dios.

Compartimos con los lectores de Maranata Cuba una publicación del sitio The Clinic, que intentó sondear si el sector cristiano participaba en las protestas chilenas y qué razones los asisten al tomar, personalmente, esa decisión.

por Estefanía Labrín

Entre grupos de WhatsApp, Instagram, y redes sociales, circuló durante la semana una serie de videos, y convocatorias para que las personas cristianas, de distintas denominaciones se hagan partícipes de lo que sería la marcha “Más grande de Chile”. Algunos de los grupos ya habían participado en la limpieza de las calles durante las mañanas, pero este llamado era un poco diferente. El llamado era a hacerse partícipe del clamor nacional desde un lugar que por años ha sido sinónimo de las demandas sociales: la calle.

Desde la explosión de las protestas masivas, varios grupos de iglesias se autoconvocaron a sumarse; pero el llamado de este viernes apuntaba a un espacio más amplio que convocó a decenas de personas que habían decidido restarse antes. “En mi iglesia hay mucha división por esta protesta social, yo no quise venir antes porque mis papás no están de acuerdo, pero mi principal maestro es Jesús, y cuando leí Marcos 11, cuando Jesús se enojó con los Mercaderes y empezó a romper el templo, me hizo sentido. Los mercaderes de hoy tienen al pueblo de Dios en la miseria, yo no sé qué habría hecho Jesús, pero leyendo su palabra, me di cuenta de que estaría enojado quizás. Si él está enojado, yo me arrodillo y comparto su molestia. No creo que alguien no podría estar enojado viendo abuelos que se suicidan porque no tienen más dinero”, cuenta Paloma, una joven de una iglesia evangélica de Puente Alto.

JESÚS ESTARÍA AQUÍ

Valentina Paz es cristiana, y misionera, preparándose para partir más allá de las fronteras de Chile. “Estuve en la marcha en primer lugar para llevar insumos a la Cruz Roja para que puedan atender a personas que puedan resultar heridas. Es un trabajo esencial el de poder dar cuidado a las personas que sufren la violencia inaudita de las fuerzas de orden y seguridad; y lo otro, porque me he preguntado todo este tiempo, ¿qué haría Jesús en esta situación? Y no veo a Jesús al lado del Gobierno o de lo que está establecido en este sistema. De hecho, Jesús nunca estuvo de ese lado en sus tres años de Ministerio, estuvo con las personas excluidas, con las personas enfermas, con las personas perseguidas, las que estaban fuera del círculo de la sociedad”.

El sacerdote Pablo Walker, excapellán del Hogar de Cristo, estaba entre todas las personas que se manifestaban en el costado de Plaza Italia, y concuerda en que Jesús estaría ahí: “yo creo que Jesús estaría acá, muy probablemente hablando mucho mejor que yo, somos todos aprendices, nos ponemos todos de rodillas, pero tenemos que echar mano al evangelio para estar del lado acertado para redescubrir otra forma de dignidad”. En el mismo sector, Angélica, una monja proveniente de la comuna de San Bernardo afirma que llegó hasta Plaza Italia porque “el Papa nos llama a salir a calle a hacer lío, y eso es cumplir un mandato. El mismo Jesús vino a revolucionar la historia. Las demandas de la gente son válidas, porque hace rato que estamos siendo oprimidos por el sistema y desde ahí hay que despertar, y este es un despertar del país. Nosotras también jubilamos, somos víctimas de la AFP y de la salud, pero estamos aquí por todos, no solamente por nosotras”, comenta. Una de sus compañeras que prefirió no identificarse agrega “y la Iglesia tiene que hacerse parte, tenemos que pagar impuestos, no podemos seguir contribuyendo a este modelo. Jesús quería la justicia social, no quería que su pueblo sufriera, ¿por qué nosotros estamos callados?”.

En otro sector de la marcha, por Andrés Bello, varios miembros de la iglesia anglicana, La Trinidad se instalaron y se desplegaron no solamente con oraciones, carteles, Biblias y oídos para escuchar, sino que también con agua y abrazos. Constanza, una de ellas, comentó que “lo que me llamó a venir fue que más allá de que estoy en desacuerdo con muchas cosas, creo que es una oportunidad para que como Iglesia nos hagamos presentes y que seamos sensibles que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y eso significa que no podemos ser indiferentes a la realidad que viven muchas personas. Entonces hay que mostrar a Jesús y decirle a la gente que también estamos acá, que no somos indolentes, y si bien, al menos yo no puedo decir que también lo sufro, puedo decir que no puedo y no quiero ser indiferente a eso, porque creo que Jesús no lo es, por eso Jesús se hizo humano”.

LA IGLESIA COMO GARANTE DE LOS DERECHOS HUMANOS

“Yo quisiera que las iglesias, y mi iglesia, estuviera del lado de la verdad, de las personas que han sido abusadas por los agentes del Estado, que estuviesen mucho más activos. Mi iglesia misma está muy dividida, y yo entiendo eso, porque hay gente que tiene sensibilidades de derecha, pero me da pena que independiente de las sensibilidades, hay gente que está sufriendo. Ahora, en mi iglesia hay mucha gente que está ayudando a las personas de la tercera edad y orando, que está muy bien. Pero la iglesia tiene que estar en la brecha, yo lo creo firmemente. Pero tienen temor de que si se ponen en la brecha las van a tildar de izquierdistas, pero no se dan cuenta de que esto va mucho más allá de la ideología, porque las personas han sido vulneradas en sus derechos por más de 40 años y nosotros debemos estar ahí no solamente aliviando el dolor y el miedo, sino que debemos estar proponiendo hacia el futuro”, comenta Valentina Paz ante la consulta del rol que debieran tener las iglesias ante las distintas denuncias de violaciones a Derechos Humanos que se están viviendo.

En la misma línea, el sacerdote Pablo Walker afirma que “es gravísimo, y tenemos ahora la oportunidad de ser garantes del ‘Nunca más’, en el último Vía Crucis de Grimaldi, uno de los sobrevivientes preguntó a viva voz, ‘¡¿Y quién garantiza el Nunca más?!’; y la respuesta es, el pueblo organizado, tú con tu celular, los vecinos que se asoman al balcón, las personas que están en la protestas y que no nos hacen los lesos, que reconocen lo que vieron y entregan los antecedentes, pero también sobre todo la Iglesia tiene que garantizar este ‘Nunca más’. Yo miro con alegría y esperanzas que ahora el Instituto Nacional de Derechos Humanos tome la posta de lo que hizo la Vicaría en dictadura, y nosotros como Iglesia queremos servir al fortalecimiento de la democracia, una democracia donde quepamos todos y todas”.

EL ROL DE LA IGLESIA EN LA SOCIEDAD

Cuando el Papa Francisco vino a Chile, se le entregó un informe de análisis de la población Católica en Chile. En él, se indicaba una fuerte caída en la población que se identifica como Católica, de un 73% durante inicios de los 2000, a un 45% al 2017. Una cifra que no se ve reflejada en el último Censo (2012), en el que las caídas son sostenidas en casi todas las religiones. El indicador de confianza en las instituciones, según las últimas encuestas, como por ejemplo la Bicentenario 2018, apuntó que la confianza en la Iglesia como entidad bajó de un 18% a un 9%.

“Estamos aquí porque es nuestro deber, los dolores y la esperanza y los sufrimientos de todos los hijos y las hijas de Dios no pueden ser indiferentes a los cristianos, es la lucha de todos, es un Dios que sale al encuentro de su pueblo para darle dignidad”, comenta Jorge, sacerdote de Los Viejos Católicos, que se encontraba en la parte trasera de la manifestación. “Las organizaciones y capillas nos autoconvocamos por el espíritu de Jesús porque tenemos una especie de rabia santa, de porfía, te fijas, de otra manera de entender dignidad que se aprende con el pueblo, que no se saca de la teoría, sino que se aprende escuchando a la persona que no llega a fin de mes, la persona que está pagando por décadas sus estudios, el cabro chico estigmatizado porque nació en la Victoria, eso es inteligencia del evangelio, el que no está cerca de los pobres no entiende a Jesús”, reflexionó Pablo Walker.

“Yo sé que la Iglesia se ve fría y distante a veces, pero nosotras estamos ahí en el pueblo, acompañamos a las niñas, las ayudamos, las guiamos, les hacemos entender que valen oro y que deben salir adelante”, comenta Paula, una de las monjas que se encontraba en la manifestación, “la Iglesia tiene, y debe tener su rol ahí, en la calle, no debe estar encerrada. ¿De qué nos sirve estar estudiando la Biblia todos los días si no la ponemos en práctica? Jesús no estaba con la elite, Jesús pasaba sus días con el pueblo, nosotros tenemos que hacer lo mismo”.

OJOS DE CRISTIANOS ANTE LA CONTINGENCIA

¿Cómo es ser cristiano y ver todo lo que pasa? “Mientras miraba todo esto, me preguntaba qué era diferente entre estas marchas y a las que fui en dictadura, en las concentraciones del No. Me costó darme cuenta qué era lo diferente. Pero después me di cuenta: no había banderas de los partidos políticos. Había banderas de Chile que siempre habían sido apropiadas solamente por un sector de la población. Había banderas de pueblos indígenas, de la diversidad sexual, y hasta de equipos de fútbol. Me llamó mucho la atención eso, cuando los del Colo Colo llegaron con fuegos artificiales y me gustó mucho eso, no pasaron desapercibidos. Había muchos carteles, los traté de leer todo y me dio mucha risa todos los de los marcianos, me encanta la creatividad”, dice Valentina Paz que ya previamente había destacado esta característica de Jesús; su creatividad.

Paloma, proveniente de una Iglesia Evangélica de Puente Alto dice “la verdad es que me siento culpable. Yo solía mantenerme muy informada de todo, ver las noticias, escuchar la radio temprano, pero tenía la información y separaba mi espiritualidad de mis opiniones, como si fueran dos cosas aparte. Y este movimiento hizo que me diera cuenta que ¡no po! Mi espiritualidad y mis opiniones son la misma cosa, son la misma voz que Jesús me está pidiendo que use”.

LIMPIAR CHILE

En la mañana de este sábado fueron varios voluntarios y voluntarias de las Iglesias que se decidieron sumar al llamado a limpiar las calles de la ciudad. Una escena que se había empezado a repetir desde la mañana del jueves, pero este sábado el trabajo es más arduo. Muchas de las personas prefieren no hablar, porque afirman que la idea es que sea un trabajo silencioso y no protagónico.