Esta es una pregunta que, aunque no muy expresada verbalmente, sí está latente en el corazón de los seres humanos. La felicidad es algo que el hombre siempre ha añorado desde su caída en el jardín del Edén.

La falta de satisfacción en el hombre, producida por el pecado, le ha llevado a buscar dicha felicidad de manera desenfrenada y equivocada.

Muchos jóvenes se pierden buscando una felicidad idílica que se les muestra en los medios de comunicación a los que están expuestos desde pequeños.

Cuando están en la adolescencia los vemos pintado corazones atravesados por Cupido con los nombres de sus amados y la famosa frase «Amor eterno» o «Felices por siempre».

Qué tristeza cuando ese amor eterno termina en días, meses, semanas o pocos años. Pronto se dan cuenta que ningún ser humano puede garantizar el amor eterno y la felicidad prometida en un momento de euforia.

Lo cierto es que en el hombre existe una necesidad intrínseca de sentirse plenos, saciados de alegría y felicidad.

La pregunta que se desprende después de esto es ¿Por qué NO puedo ser feliz? ¿Qué tengo que hacer para alcanzar la felicidad? ¿Dónde puedo encontrarla? ¿Soy merecedor de ella? ¿Puedo decidir ser feliz a mi manera?

 

Las interrogantes pueden ser infinitas, pero la respuesta es una sola. Busquemos juntos esa respuesta.

Es muy importante donde la busques. Si eres un verdadero hijo de Dios y tienes su Palabra como tu única regla de fe y conducta, entonces buscarás directamente en ella lo que Dios te tiene que decir al respecto.

En caso de que lo anterior no se cumple en tu vida, entonces, tropezarás muchísimas veces buscando la respuesta en cualquier lugar y usando cualquier cosa.

Si tu corazón está interesado en encontrar la verdadera felicidad, entonces comencemos reflexionando en ello desde lo que Dios tiene para decirnos en su Palabra.

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Oh, la felicidad

BUscar la felicidad en un mundo bajo maldición es una paradoja. Foto: Tomada de ABC Coach

Cuando usted busca en un diccionario la palabra felicidad (lat. Felicitas, -atis), ésta se refiere a un estado de satisfacción espiritual y física (entiéndase espiritual no en el sentido bíblico). También se refiere a persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a ser feliz.

Cuando revisamos esta concepción de la felicidad, vemos inmediatamente el problema. Observemos que las fuentes de felicidad son: personas, situaciones, objetos.

No es de extrañarnos que tantas personas hoy, como en tiempos antiguos, estén buscando que alguna persona le haga feliz, o que, las situaciones de la vida sean tan perfectas que les ayudará a alcanzar satisfacción, o que, objetos (obtención de cosas) les proporcionen al final, sentido de plenitud.

¡Qué triste realidad la de ese ser humano!, y más todavía, si «ha conocido a Dios».

Así como Rom 1:18- 25 indica que los hombres adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó, así también, el hombre ha buscado la felicidad en cualquier cosa de la creación, menos en el Creador

«En vez de adorar al Dios verdadero, adoran a dioses falsos; adoran las cosas que Dios ha creado, en vez de adorar al Dios que las creó y que merece ser adorado por siempre». Amén. (BLS)

Una porción muy reveladora en las Escrituras (y no la única) sobre la verdadera felicidad, son las bienaventuranzas, que tanto nos gustan, del Sermón del Monte en Mateo 5.

Aquí la palabra felicidad se entiende por bienaventuranza (makarios, makarismos), cuyo significado encierra la idea de: dichoso, suertudo, bendecido, contento, favorecido,afirmación de que es feliz aquel que…,en fin, promesa de felicidad.

Mateo 5 es uno de los momentos de La Biblia en que se toca el tema de la felicidad y lo que Dios cree de ella. Foto: Tomada del sitio Loyola and news

Las bienaventuranzas: promesas de felicidad

Es bueno analizar el término bienaventuranza desde el siguiente esquema de dimensiones:

(a) proclamación u ofrecimiento de la promesa de felicidad.

(b) determinación de la persona, o personas, sobre quien recae la felicidad, señalando la cualidad que le hace digna de ella.

(c) indicación de la causa (que es, o será) o esencia de su felicidad.

Veamos esto en las bienaventuranzas del Sermón del Monte:

Promesa de felicidad Persona (s) dignas ella Causa de su felicidad
Mat 5:3 Bienaventurados…

 

                Afortunados…

…los pobres en espíritu

 

los que reconocen su    necesidad espiritual (de Yave)

…porque de ellos es el reino de los cielos

 

porque el reino de Dios les pertenece

Mat 5:4 Bienaventurados…

 

Dichosos…

…los que lloran

 

los que están tristes

…porque ellos recibirán consolación

 

porque Dios los consolará

Mat 5:5 Bienaventurados…

 

Suertudos…

…los mansos

 

los que son humildes

…porque ellos recibirán la tierra por heredad.

 

porque la tierra que Dios prometió será de ellos

Mat 5:6 Bienaventurados…

 

Bendecidos…

…los que tienen hambre y sed de justicia

 

los que desean hacer la voluntad de Dios aún más que comer y beber

…porque ellos serán saciados.

 

porque ellos serán completamente satisfechos por Dios.

Mat 5:7

 

Bienaventurados

Contentos…

…los misericordiosos

 

(los que muestran compasión por otros)

…porque ellos alcanzarán misericordia.

 

(porque Dios también tendrá compasión de ellos)

Mat 5:8

 

Bienaventurados

Favorecidos

…los de limpio corazón

 

(los que tienen corazón puro)

…porque ellos verán a Dios

 

(porque ellos verán a Dios)

Mat 5:9

 

Bienaventurados

Feliz…

…los pacificadores

 

(los que se esfuerzan por conseguir la paz)

…porque ellos serán llamados hijos de Dios.

 

(porque ellos serán llamados hijos de Dios)

Mat 5:10 Bienaventurados

 

            Afortunados

…los que padecen persecución por causa de la justicia

 

(los que son maltratados por hacer la voluntad de Dios)

…porque de ellos es el reino de los cielos.

 

(porque el reino de Dios les pertenece)

Mat 5:11-12  Bienaventurados sois …cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos… …porque vuestro galardón es grande en los cielos;

 

…porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

 

Existen algunos a tener en cuenta en estas bienaventuranzas:

1er. aspecto, las bienaventuranzas tienen como contexto la llegada del reino de Dios.

2do. aspecto, en el Sermón del monte el Señor ataca la falsedad e hipocresía de la religión de los fariseos.

3er. aspecto,en ellas se nos describe la clase de persona que es objeto de estas bendiciones.

Siendo así, podemos decir que las bendiciones mencionadas hacen distinción entre los bendecidos y los que no lo son. La llegada del reino de los cielos en la vida de una persona, hace una gran diferencia en cuanto a poseer la verdadera felicidad.

Está muy claro, de manera implícita, en las palabras de Jesús, que los que no poseen dichas cualidades, no disfrutan de la verdadera felicidad.

(También puedes leer Una sola cosa: escuchar la voz de Dios)

Entendiendo la verdadera felicidad

MUchos hoy consumen un modelo de felicidad importado por los medios, pero no se sienten saciados. Foto: Tomada de El confidencial

Siendo que la verdadera felicidad solo la disfrutan los verdaderos hijos de Dios, podemos decir que son felices por Dios y en Dios solamente.

  1. ¿Qué significa ser feliz?

Esta es una de las preguntas más difíciles de responder.  Millones de personas hoy mismo no saben lo que es la verdadera felicidad ni como obtenerla.  Muchos creen que son felices, pero en verdad no lo son, porque realmente no saben lo que es ser feliz ni cómo llegar a serlo. También cabe preguntarnos ¿Por qué son felices aquellos a quienes el Señor llama bienaventurados y no los inconversos?Para abordar esta respuesta comenzaremos hablando de:

  1. ¿Qué no es la felicidad?

Aquello que en verdad NO trae felicidad y nos engaña, para que nos sintamos satisfechos, es la adquisición de las cosas de este mundo.

La verdadera felicidad, por más que uno trate, no puede obtenerse en este mundo.  Por esto es que el Señor no dice:  Bienaventurados los ricos…, o Bienaventurados los famosos…  Sin embargo, muchos idolatran estas mismas cosas porque creen que si las obtienen serán felices.

El ser humano siempre anda en busca de su propia felicidad: en lo externo, en lo material, en lo que se puede ver y sentir, etc.

Sabemos que la sabiduría de los hombres ha traspasado todas las esferas de la vida de los hombres. Muchos antiguos filósofos llegaron a decir que la felicidad consistía en tener una gran abundancia de los bienes de este mundo.

Hay muchos que se llaman «creyentes» que parecen tener ésta misma filosofía. Dios ha dicho que teniendo sustento y abrigo estemos contentos, pero dicen o piensan:   …Si yo solo tuviera esto o aquello…, …Yo me conformaría con solo tener suficiente dinero en el banco y una buena casa…. Los que así hacen no entienden que esto significa decir: Alma, muchos bienes tienes depositados para muchos años, descansa…

La verdadera felicidad no consiste en la adquisición de las cosas de este mundo.  Este es un mundo bajo maldición.  Y, sin embargo, muchos son los que en este mismo momento se encuentran cavando, tratando de encontrar la felicidad aquí.  Quieren sacarla de un mundo bajo maldición.

¿Existe alguien que haya tenido una gran abundancia de los bienes de este mundo, a quien podamos preguntarle si en su experiencia encontró la felicidad en estas cosas?  Sí, Salomón. (Ecl.2:1-11)

(Continuaremos en la próxima edición. Recorre con nosotros la búsqueda de felicidad del rey más sabio del mundo y lo que descubrió al final)