pedazos especiales

¿Quién de nosotros no ha tenido en sus manos un pedazo de algo, alguna vez?

Pedazos de vidrio, de papel, de pan, etc. ¡Hasta pedazos de piedra! Mi papá es herrero, y recuerdo que cuando niña, me gustaba jugar con los pedazos de electrodo que él tiraba al suelo luego de terminar algún detalle de soldadura en la casa.

En más de una ocasión, me llamó la atención para que me alejara y no tocara los pedazos de electrodos recién desechados; Pero como buena niña curiosa, esperaba que papá entrara al cuarto y se acostara a descansar – y que mamá se descuidara-, para ir nuevamente al patio a recoger los pedazos esparcidos en el suelo. Jugaba a unir todos los pedazos. Quería hacer un electrodo nuevo partiendo de aquellos restos inservibles, hasta que descubrí que era imposible y me di por vencida.

De igual manera, pasa con nuestras vidas. ¿Cuántos en ocasiones no hemos regresado una y otra vez, a intentar juntar los pedazo s de una relación rota? A muchos por otro lado, nos han hecho pedazos el corazón desde la infancia; Con críticas destructivas o frases tan dolorosas como:

“¡Inútil!”

“¡Pareces una ballena de gordo!”

“¿Acaso no eres un hombre?”

“¡Tu hermano es más inteligente que tú!”

“¡Me avergüenzas!”

“Eres un error. Ojalá no hubieses nacido.”

“¡NO ES SUFICIENTE!”

O de repente, muchas personas han pasado por tu vida sólo para ‘usarte’ y luego, como aquel viejo e inservible pedazo de electrodo, tirarte al suelo después de haber jugado contigo un rato.

Yo nunca logré juntar aquellos pedazos de electrodo cuando niña. Así como tampoco he podido hacer que las emociones o sentimientos rotos, vuelvan a ser igual. Pero, aunque creas que todo está perdido, te animo a pensar por un segundo en un mosaico.

¡Sí, en los mosaicos! ¿De qué están hechos?

¡De PEDAZOS!

Como el mosaico de la Basílica de Sant’Apollinare en Ravena-Italia. O, el de la Maison Picassiette en Francia, por nombrar sólo dos de los más famosos y representativos por su belleza e importancia. Éstos pedazos de vidrio, entre otros materiales, pasaron de ser unos simples e inservibles pedazos rotos y desechados a ser obras de arte, lindas y famosas. Admirados por miles y fotografiados por millones, sólo porque alguien supo reconocer su belleza y realzar su valor. Aún puedes hacer un mosaico con los pedazos de tu vida. Hay un Artista esperando hacer una obra de arte con tu matrimonio y tus hijos. Alguien quiere darle valor a tus sentimientos rotos y, a tu confianza destrozada por las inclemencias del tiempo que no perdona.

Hace muchos años, un hombre alimentó a una multitud de más de cinco mil personas en el desierto. Contando con tan sólo cinco panes y dos peces, se dispuso dar gracias a Dios por aquel sustento y mientras lo repartía, tanto los panes como los peces se multiplicaban, al punto de alimentar toda la multitud y que ésta, luego de estar saciada, tira ra los pedazos que sobraban…

Éste hombre es Jesús de Nazareth, Quien al ver que toda aquella gente ya había comido sin faltar uno de ellos, dijo a Sus discípulos:

“Recojan los pedazos que sobraron…

para que no se pierda nada.”

¿Quién iba a pensar que teniendo tantas ocupaciones, Jesús pensaría en los pedazos que sobraban?

A Dios le importan tus pedazos

Tal vez a tu novio que te dejó, no le importen. Quizás tampoco a quien devaluó tu auto estima o dañó tu reputación laboral; Pero, así como los discípulos recogieron en cestas, aquellos pedazos de pan que sobraron para que no se perdieran, de la misma manera, Dios recoge los pedazos de nuestra vida y nuestro corazón en Sus manos. Él recogió los míos y está haciendo un mosaico. No me prometió que sería fácil reconstruirme y hacer de mí una obra de arte pero, si me ha demostrado estar conmigo a lo largo del proceso y ha prometido terminar la obra que ha comenzado.

Como ser humano podré fallar en ocasiones pero, Él cual Perfecto Artista, de seguro volverá a recoger nuevamente mis pedazos. Así que, gracias a esos pedazos que ya han sido revalorizados en mi vida, te animo a confiar en ti y creer, que tus pedazos valen mucho más de lo que piensas o imaginas.

Todavía hay momentos a veces, en los que lucho con mi autoestima o con recibir palabras de afirmación de otras personas pero, cuando veo la forma en la que Él ha ido transformando tan inservibles pedazos en algo que vale la pena, sería egoísta de mi parte no animarte a pensar que, El Gran Artista de Mosaicos, Aquel que da valor a los pedazos de vida y corazones rotos, estaría feliz de hacer de ti una obra de arte, si en Sus manos permites que Él recoja tus pedazos

Fotografía: Ernesto Herrera Pelegrino

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