Mateo 5:11-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Puede que una terrible falta de comprensión y un muro enorme de prejuicios estén por decidir el futuro inmediato de un hermano, Juan Bautista Cárdenas, quien este miércoles será enjuiciado por autoridades, según el medio Evangélico digital.

El hermano sufrió un altercado con oficiales de la policía mientras predicaba en un sitio público, detalla el medio digital, y es posible que su ayuno en busca de apoyo divino haya sido confundido con una huelga de hambre por motivos políticos.

Juan Bautista Cárdenas, al parecer, se encontraba frente al edificio del gobierno en Esmeralda, municipio del centro del país donde reside, “proclamando la palabra de Dios” cuando unos policías comenzaron a tratar de impedir su predicación.

 Cárdenas contestó a las presiones con un versículo bíblico que dice que fuera del reino de Dios quedarían los “perros, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira”.

Este intercambio generó, finalmente, un malentendido peor, que llevó a los oficiales a sentirse atacados verbalmente, y en una serie de complicaciones que parecen sacadas de una obra del absurdo, el cristiano deberá ser enjuiciado este miércoles, según relata Evangélico Digital, tras permanecer detenido desde el jueves pasado.

Desde Maranata Cuba, como siempre expresamos, creemos en la verdad bíblica de que nuestras luchas no son contra carne ni sangre, y respetamos a las autoridades que ejerzan honestamente su labor. Sin embargo, esperamos en nombre de los cristianos de nuestra nación, que el caso sea esclarecido con justicia, y no se llegue a condenaciones a un creyente por intolerancia o fobias, mucho menos por alguna mala práctica por parte de los agentes.

A nuestros lectores pedimos, como es mandato del Señor, orar en todo tiempo en apoyo al hermano, en su hora de padecimiento. A aquellos que posean los medios y se hallen en las cercanías, que Dios les use para consolar y llevar ánimo en medio de este proceso.