Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Romanos 1.16.

No te averguences

¿Qué de diferente puede tener el evangelio de Jesucristo para un mundo lleno de religiones?

Vivimos hoy en un mundo similar al de Roma, a cuyos cristianos el apóstol Pablo decía: “…no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”

¡¿Qué hace al evangelio diferente?! Que es único, porque es Poder de Dios. No es un anuncio palabrero, ni común, ni religioso. Es El Anuncio, el mejor anuncio, el único anuncio del propósito y plan de la relación personal de amor y de poder de Dios con el hombre. ¡ALELUYA! Aunque para los judíos había sido tropezadero; y para los griegos, necedad; y quizás para algunos romanos fuese otra religión; Pablo seguía predicando el evangelio porque sabía que era poder de Dios para salvación a todo aquel que creyera, sea cual fuere su origen o cultura. ¿Por qué?

  • Por su significado: El evangelio tiene la respuesta a las preguntas básicas del ser humano: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Cuál es el valor de la vida humana? ¿Cómo enfrentar el dolor, la enfermedad y la muerte?
  • Cristo es el alfa y la omega, el principio y el fin, el que es y que será (Apoc 1:8 y 17); en cuyas manos está el curso de la vida e historia del hombre. Él nos hizo y suyo somos (Sal 100. 3b). Nuestro andar en la historia del mundo está controlada por Él.
  • Somos criatura hecha a la imagen de Dios. Valemos por lo que somos y no por las cualidades que tengamos o por la utilidad que ofrezcamos a la comunidad que nos rodea. (ante Dios vale la vida que nos da, sea que tengamos alguna discapacidad o no)
  • El evangelio de Jesucristo no evade ni esconde el tema del dolor (en casi todas las páginas de la Biblia lo encontramos). Cristo mismo lo vivió, pero también lo venció garantizando así nuestra victoria. Él dijo: Juan 16. 33; 1Juan 5. 4; Hebreos 11. 1 Romanos 8. 37).
  • Ante la incertidumbre de la muerte, el evangelio proclama la esperanza segura en el futuro glorioso de vida eterna: vida sobre la muerte. (Hechos 24. 14- 16).

El evangelio que predicaba Pablo, es el que predicamos hoy

En la persona y obra de Cristo todo adquiere sentido. El evangelio que predicaba Pablo es el mismo que anunciamos nosotros, y en él encontramos:

  • La respuesta a la más profunda necesidad del mundo: reconciliarse con su creador.
  • La curación a la peor enfermedad del hombre: el pecado o muerte espiritual.
  • La manera de escapar del infierno: muerte espiritual eterna como consecuencia del pecado.
  • La garantía de la vida y dicha eterna con Dios a través de Jesucristo y por obra del Espíritu Santo.

El mundo necesita escuchar este mensaje porque ninguna religión le puede dar lo que Cristo ofrece.

  • Por su alcance: el evangelio es para toda persona, sin importar época, lugar, raza o cultura a la que pertenezca.
  • Cristo murió en la cruz del Calvario para vencer al pecado.
  • Cristo, después de sepultado, resucitó para vencer a la muerte.

Con ello, resolvió tanto la causa como la consecuencia del padecimiento físico y espiritual del hombre.

El evangelio proclama el mensaje que el hombre de hoy sigue necesitando escuchar: el mensaje de la resurrección de Cristo, la esperanza segura, la respuesta de victoria definitiva que necesita conocer la humanidad (1Juan 5. 12; Romanos 6.8-10; Juan 3.16), dándole sentido a las vidas que le reconocen.

Pablo decía: “no me avergüenzo” cuando llevaba al mundo el mejor y único verdadero mensaje, a pesar del rechazo de unos y burlas de otros, azotes, prisiones y aflicciones mil, porque sabía en quién había creído. Y el objeto de ser del evangelio se cumplía en los corazones de los que creían (que no eran pocos) pues recibían salvación y vida eterna en Cristo Jesús, quien también es nuestro Señor.

Tenemos el evangelio

¿Y tú y yo, qué somos? ¿Anunciadores del evangelio de poder o religiosos indiferentes que se avergüenzan ante otros?, ¿Qué hacemos? ¿Estamos dispuestos a asumir el reto de la predicación del evangelio? El mensaje que proclamamos es precisamente el que el mundo necesita: no una religión más. Es la respuesta a la necesidad plena del hombre.

Tú y yo tenemos en nuestras manos las llaves del reino con el que los hombres sueñan pero no encuentran el camino. Nosotros conocemos el camino porque conocemos a Cristo (Juan 14. 6). Despertémosles y mostrémosles a Cristo: esto significa abrir las puertas del Reino de los Cielos.

Si no llamamos con el evangelio, ¿Cómo van a despertar?; ¿Cómo se levantarán de entre los muertos en pecado para la vida en Cristo, si no reciben la luz y poder del evangelio de Jesús?; ¿Cómo puede un ciego encontrar el camino, si uno que ve no le guía?

El evangelio responde a todas las inquietudes y temores del hombre, anuncia como Dios se llega a su más preciada creación para redimirle de culpa y pecado y reconciliarle con Él mismo, regalándole salvación y vida eterna.

El mensaje que anunciamos, “el Evangelio de Jesucristo”, es pleno y total Poder de Dios, es lo que el mundo necesita conocer y recibir: no hay nada de que avergonzarse. Somos mensajeros de la verdad. Somos voceros de Dios.

Tenemos a Cristo…  Tenemos al Espíritu Santo…  Tenemos la misión ordenada… Tenemos el mensaje de poder…

Entonces, Corre, Es Urgente, Muchos Te necesitan

¡No te avergüences!

 

Fotografía: Ernesto Herrera Pelegrino

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