¿Qué crees de ti si hubieras nacido ciego? ¿Cómo te sientes en la oscuridad cuando no tienes luz? Seguramente inseguro, desorientado y deseando ayuda. ¿Te quejas y murmuras maldiciones? Piensa en la experiencia de millares que esta es su realidad cada día.

En el parque central de la ciudad donde vivo se reúnen diariamente muchas personas. Vecinos y transeúntes necesitaban las bondades del parque. En las noches, debido a la pobre iluminación por haber muchas lámparas rotas, ocurrían numerosos actos desagradables, hasta inhumanos. No faltó el lamento de algunos y desdén de otros, mientras en secreto unos pocos oraban a Dios que resolviera la situación. A solicitud de las autoridades, líderes cristianos expresan su sentir. En respuesta fue colocado en el centro del parque un poste alto con una gran luminaria que apoya a las pequeñas lámparas para alumbra la oscuridad.

Esta acción me recordó que: “En el principio del mundo la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas la cubrían…  Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; en gran manera.” Génesis 1:1-3.Todos usamos y nos regocijamos por este don de Dios, aunque desconocemos que le costó; no siempre nos detenemos para agradecerle por ello.Esta información era un anticipo de la realidad total que se revelaría más tarde en Belén, pequeña aldea de Judea; cuando una estrella iluminaba el lugar donde nació Jesús, “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.” Juan 1:9.   

Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto; Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, que nos había de conceder que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados, por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.” Lucas 1:70-79. 

Este Jesús dijo: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.”Juan 12:46. Todos tenemos nuestro criterio sobre este Jesús, pero no podemos ignorar su beneficiosa influencia, y humildemente deberíamos concordar en que: “Este es el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él.” 1 Juan 1:5.

Así como algunos no mostraron su beneplácito por la luz en el parque, también Jesucristola luz verdadera vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.Y esta es la condenación. Pero, otra vez Jesús les habló diciendo: “–Yo soy la luz del mundo;el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”Juan 8:11. Los que creen en Él son como pequeñas lámparas, dijo de ellos: Vosotros sois la luz del mundo; Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:16,14.

Igualmente que la pequeñas lámparas, la naturaleza y fin de los creyentes es: Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo…” Filipenses 2: 14,15.

Si la oscuridad se esparce en la tierra es porque alguien ha escondido la luz.