“El valor de un gran líder para cumplir su misión viene de la pasión, no de la posición.”

John C. Maxwell

“…y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos…”

Ap 2:2

Los apostoles en escenaHace apenas unos años al oír la palabra apóstol en la iglesia se pensaba inmediatamente en los doce, o en Pablo. Hoy, por el contrario, existen infinidades de supuestos “apóstoles” ‘bendiciendo ministerios’, dando ‘cobertura apostólica’, escribiendo libros con sus ‘revelaciones especiales’, ungiendo a líderes en todo el mundo. Actualmente es normal escuchar a personas llamándose así. Aparecen además quienes ya se titulan Apóstol de apóstoles, Patriarca de América y otros títulos rimbombantes. ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué este florecimiento de apóstoles en la escena evangélica?

Con el movimiento de “la tercera ola del Espíritu” entra en operación lo que se conoce con el nombre de ‘Nueva Estructura Jerárquica’. Poniendo como fundamento de que la iglesia ha fracasado por apartarse del modelo bíblico en cuanto a su estructura de gobierno, un considerable número de siervos de Dios han apoyado la nueva idea de una reforma que restablezca, lo que según ellos es, el modelo de Dios para la edificación de la iglesia.

Surge entonces lo que se conoce con el nombre de “Nueva Reforma Apostólica”. Los líderes del movimiento de la NRA han declarado que la iglesia se empeña en conservar una jerarquía completamente diferente a lo que dice la Escritura. Según ellos Dios está restaurando en este tiempo los ministerios quíntuples: Apóstoles, profetas, pastores, evangelistas y maestros. Los apóstoles surgen entonces como respuesta a esta renovación de ministerios.

Sin analizar otros planteamientos de los llamados apóstoles bien pudieran hacerse varias preguntas ¿Realmente necesita la iglesia el restablecimiento de un título para que cumpla su función en este mundo? ¿Necesitó Lutero ser llamado Apóstol para clavar sus 95 tesis en la iglesia de Witemberg y comenzar una reforma que trajera luz y esperanza a un mundo en tinieblas? ¿Necesitó Wesley semejante título para transformar con su prédica y ejemplo la época en que le tocó vivir? ¿Han necesitado de un nombramiento y ‘cobertura apostólica’ los miles de misioneros que han llevado el evangelio a las más recónditas partes de esta tierra, demostrando un amor sin límite por las almas que se pierden sin Cristo?

Definitivamente la iglesia no necesita personas a las que les guste el primer lugar, los nombramientos y las posiciones. La Iglesia necesita de hombres y mujeres apasionados por Cristo, llenos del Espíritu Santo, que sepan usar bien lo que ya está revelado en la eterna Palabra de Dios, que no busquen poder para superar a otros, sino poder para vencer al enemigo de las almas (y a ese no le importa el título que ostente el hombre sino quién respalda a ese hombre), personas que no quieran enriquecerse por la ingenuidad de otros, que amen a sus semejantes, que muestren el carácter de Cristo, que las señales y milagros acompañen sus ministerios. Cuando un hombre o mujer de Dios se levanta de esta forma, sólo desea que le llamen siervo.

Los creyentes tienen necesidad de oír nuevamente las palabras del Maestro:

“Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mr 10:42-45).

 Este artículo se ha leído: [hits] veces