El primer paso de un hijo de Dios ante cualquier prueba es este: orar, hablar con tu padre. Estamos de acuerdo en que lo sabemos, pero a la hora cierta, ¿lo hacemos siempre nuestra prioridad? Respóndase usted mismo, y actúe en consecuencia 😉

Pero además de ello, y de creerle a Dios siempre, es hora de que pongamos en práctica la responsabilidad en cada uno de los templos a los que asistimos. Te invitamos a compartir estas ideas con tus pastores y líderes, para cuidar de ti y de tus hermanos.

  • Usar sillas en lugar de bancos, y poner espacio entre ellas
  • Abrir las puertas en los templos y no usar climatización
  • Limpiar nuestras manos al entrar y salir del templo
  • Limpiar periodicamente los bordes de los bancos en que apoyamos las manos y cada sitio tocado dentro del templo
  • Especial cuidado con los niños en el área para ellos. Preferiblemente suspender las áreas de recreo para niños en las iglesias, y que cada uno acompañe a sus padres y esté sentado en un solo lugar
  • Hablar muy bajo, y guardar distancias razonables
  • Potenciar los grupos pequeños de células en lugar de los cultos grandes
  • Concientizar a los hermanos sobre la importancia de cuidar del prójimo y de otros hermanos
  • Pedir a los hermanos que salgan a las calles con agua para tomar cada cierto tiempo
  • Si es posible, usar nasobucos, especialmente dentro del templo
  • No asista al templo si tiene síntomas. Sea responsable como hijo de Dios, en cuidar de otros. Acuda al médico y mantenga en alto la fe en el Señor y el ánimo, sin ceder al pánico