Como comentábamos en nuestra entrega anterior, las crisis pueden identificarse como períodos de pruebas para la fe. Estos tiempos que no quisiéramos afrontar nunca, Dios los tiene como necesarios para el crecimiento de la fe que es en Él.

En la Biblia podemos leer en la carta de Santiago: Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas,

Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento.

Un sufrimiento, por cierto, que nos hemos causado nosotros mismos, como género humano porque Él no lo planificó así.  Y el autor prosigue: Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

En otra carta, la de los Hebreos, leemos que la paciencia es necesaria para alcanzar las promesas de Dios. O sea, lo que Él ha planificado. Y en esta carta de Santiago, podemos deducir que, ante esos procesos difíciles, que lo que siempre nos falta para afrontarlos es sabiduría.

Pero, ¿por qué? Porque si Dios nos dice que nos consideremos dichosos, y lo que buscamos es salir de las situaciones críticas cuanto antes ¿Actuamos como sabios, o estamos carentes de sabiduría?

Ahora, razonemos juntos, preguntémonos desde fuera.

¿No son los impíos y su impiedad lo que causa las pruebas de la fe?¿No es en la escasez que Dios muestra su provisión? ¿Cuándo nos acordamos de Él? ¿Cuando tenemos, o cuando no tenemos? ¿Cuándo nos sentimos desamparados, cuando estamos al amparo de algo o alguien, o cuando nos sentimos solos por todos lados?  ¿Cuándo apelamos a su vida, sino cuando vemos el rostro de la muerte muy cerca? Pero realmente, ¿No es Dios quien lo permite?

Entonces, reflexionemos, Dios permite las crisis para que alcancemos propósitos ocultos a nuestra sabiduría e inteligencia; para que nos conectemos con Él, y nos pongamos de acuerdo con sus planes y propósitos. Además, para que conozcamos y entendamos su manera de ser y actuar, desde el principio de la familia humana, para que en la prueba tengamos la esperanza de que Él siempre va a sacar lo mejor de los que en Él confían.

Entonces, entendemos para qué creó al impío y permite su maldad; para que permitió el conocimiento de lo bueno de lo malo a aquellos que separó de Él. Reflexione, Él quiere que, más que lo bueno, busquemos la excelencia para la que estamos hechos; que con nuestros propios ojos comprobemos su poder y el propósito supremo de su vida, no al alcance de nuestra sabiduría.

¿Por qué permite Dios al diablo?… una pregunta difícil

¿Ves por qué Dios permite la existencia del diablo, aunque tenga control sobre sus malas intenciones? ¿Entonces es un instrumento de Dios para desarrollar la fe? No, para que, sufriendo las consecuencias de la mentira, busquemos la verdad que nos hace libres, y comprobemos su buena voluntad agradable y perfecta.

Las crisis sacarán lo mejor de nosotros, si acudimos a Dios no para pedirle que Él haga, sino para saber qué tenemos que hacer nosotros a fin de salir aprobados en el proceso de esa prueba, y comprobar su buena voluntad agradable y perfecta.

Si no nos acercamos a Dios para ponernos de acuerdo con Él, porque Todo lo sabe, además, Creador y Señor nuestro (por derecho propio) el impío, usando aquello que Dios usa para que  nos volvamos a Él, nos arrastra a su rebeldía y condenación, tergiversando la verdad de Dios que es la que nos hace libres de la crítica condición espiritual y físico-material que vive el mundo.

¿Qué uso el diablo para engañar a Eva?No solo lo más hermoso, sino la promesa de la satisfacción plena. Y por si fuera poco, ser como Dios. ¿No es lo mismo que usa en la actualidad? Lo más doloroso de eso: Es muy difícil no prestar atención a esas propuestas o repelerlas cuando dan vueltas en nuestra mente.

Porque el deseo de los ojos, de la carne y la vanagloria de la vida, están latentes en nosotros por tener aquella misma naturaleza que tenía Eva.

Recuerdo, a propósito,  las palabras de Pablo a los corintios: Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

La luz de la crisis

Dada la definición de Cristo de sí mismo, Él es el camino, la verdad y la vida. El engaño que trajo como consecuencia la crisis de la lucha del hombre por la satisfacción, y de ser como Dios, fue por dar pasos en otra dirección de la que Cristo ha orientado y admitir falsas verdades no fundamentadas en su carácter y obra, a fin de arraigar y cimentar su vida en cualquier vanidad menos en su amor.

Preguntémonos, ¿No nos faltará sabiduría sobre tener en cuenta a Dios en todas las cosas? ¿Acaso no necesitamos inteligencia, por todo lo que ha puesto en nuestras manos? Entonces ¿Perderemos tiempo y energía reprendiendo los instrumentos que permite Dios para fortalecer nuestra fe en Él? ¿No será mejor que dediquemos más tiempo a arraigarnos y cimentarnos en su amor, a fin de conocer ese amor que excede a todo conocimiento, para ser llenos de toda la plenitud de Dios?

Note cómo lo que nos gusta y satisface, a veces no es aquello para lo que estamos hechos, ni la forma ni el tiempo para disfrutarlo. Y esa inconformidad nos gesta algo que, al dar a luz, nos mete en una crisis. De no volvernos a Dios en medio de ella, esta puede matarnos.

Es una suerte que Dios tenga primero montado el escenario con el impío para alumbrarnos el entendimiento respecto a lo malo y decidamos por lo bueno, por su excelencia.

La pregunta final sobre la utilidad de las crisis sería: ¿Decidimos ser fieles a aquello para lo cual fuimos hechos a la manera de Dios o, a la propuesta del enemigo, que engaña y nos ofrece satisfacer a su manera, nuestros deseos más íntimos? ¡Decide por Dios, Él es la vida!

Ha llegado uno de esos “días malos” que Dios permite para que nos acerquemos a Él. Mientras ese “Impío” promueve ignorarlo, satisfaciendo deseos o falsos propósitos para “mal llenar” las almas vacías con dudas, temores y desconfianzas respecto a Dios… ¿Qué vas a hacer?

Ten presente, Dios no pierde el control, nada se va de sus manos. Ni escapa de su amor y sabiduría para el género humano, su familia.  Su propósito: Que conozcan su misericordia, juicio y justicia. Antes del juicio, es su misericordia. Para que nadie se pierda. ¡Dios nos ama tanto!