La tentaciónLa tentación es una fuerte atracción que combate contra nuestra voluntad y nos lleva cautivos, cuando somos seducidos por ella…

Todos los días de nuestras vidas estamos tentados. Esta es la razón por la que Jesús enseñó a los discípulos a orar: “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;… Amén” (Mat. 6:13). A veces es difícil resistir la tentación. Por eso el Señor dio esta  palabra de advertencia: “Velad y orad, para  que no entréis en tentación…” (Mat.26:41). La verdad es que la curiosidad ha seducido y destruido a muchos. En la Biblia se nos presenta a la madre de todos los vivientes, Eva como la primera ingenua,atraída por la tentación, produjo el desequilibrio espiritual y físico a la raza humana.

 Millares caen en las redes de las drogas, atraídos a experimentar por curiosidad.  La curiosidad por el sexo hace que muchos pierdan su integridad. Miembros de iglesias y algunos ministros abandonan sus congregaciones para oír, o ver a un “don”, que sin identificación alguna, ni credencial espiritual, llega con un “maná fresco”. ¿Cuántos hoy engrosan las filas de falsas doctrinas por no haber puesto límite a su curiosidad interna?

Dios nos ayude en estos tiempos tan peligrosos y de tanta confusión espiritual y moral a no caer en la ironía maligna de los señalados en la Palabra “con la comezón de oír” para que no se amontonen a nuestro lado maestros que, conforme a sus concupiscencias, nos hagan desviar de la fe sencilla pero verdadera del evangelio o del ministerio que hemos recibido del Señor Jesucristo. Amado hermano, “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 cor.10:13)

La Biblia no dice que la tentación es pecado, incluso Jesús fue tentado por el mismo Satanás. Las tentaciones vienen de afuera como las cosas que el mundo nos ofrece pero también vienen de nuestro corazón. Por esto como José, hijo de Jacob debemos identificar y escoger huir de las tentaciones, meditando en la palabra recibida de Dios. “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;  sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.  (Santiago 1:13-15)

Reconocemos que la tentación es una fuerte atracción que combate contra nuestra voluntad y nos lleva cautivos, cuando somos seducidos por ella. Observe algunas Características de la tentación:

  1. Provocativa e incitante. (Prov. 9:17 Prov. 5:3) El enemigo nos ataca por medio de sus atractivas pero destructivas tentaciones, buscando que nos interesemos por lo que nos ofrece; como lo hizo con Eva, Acán, David, Judà y otros, quienes codiciaron el fruto de lo prohibido y cayeron.
  2. Inesperada. (Génesis 39:7) José, trabajaba para Potifar y nunca esperaba que la esposa de su amo lo codiciara y quisiera seducirlo. ¡Fue algo sorpresivo! En otras palabras, no se espera, se vive.
  3. Persistente. (Génesis 39:7) El término “Cada día”, da a entender que la presión que hacía sobre José, en materia de acoso sexual era diaria. Existen tentaciones que no ceden o no se rinden fácilmente.
  4. Puede ser imperiosa. (Génesis 39:12) La Esposa de Potifar incluso, llegó hasta un intento de violación, con tal de conseguir que José tuviera relaciones sexuales con ella.

Si la tentación posee estas características y de naturaleza tanto externas como internas, entonces ¿Cómo vencer la tentación?

Resistiéndola: (Santiago 1:12”Bienaventurado el varón que soporta la tentación;…”).

Evitándola: (Prov. 4:14 “No entres por la vereda de los impíos,… ”).

Huyendo: (2 Timoteo 2:22 “Huye también de las pasiones juveniles,… ”).

Enfrentándola: (Efesios 6:13 “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo,… ”).

Utilizando la Palabra de Dios: (Mateo 4:10 “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”).

Velando en oración: (Mateo 26:41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”).

En las heladas regiones de la América del Norte un indio hacía un caminito por entre la nieve, y además hacía otra cosa con unas ramas de abeto. –¿Qué estás haciendo? –le preguntó un amigo que acertó a pasar por ese lugar. –Una trampa para conejos –respondió el indio. –Pero, ¿dónde está la trampa? –Ah, –respondió el indio sonriente.  –La trampa no la pondré sino hasta dentro de dos semanasprimero arreglo el caminito de modo que los conejos se acostumbren a él.  Por ejemplo, hoy por la noche vendrán y tendrán temor de pasar por el caminito; pero mañana se acercarán más, y poco tiempo después uno de ellos lo cruzará, después caminará por él.  Pocas noches después se familiarizarán con el camino y lo usarán frecuentemente sin ningún temor,entonces pondré la trampa en medio, entre las ramas… después comeré conejo todos los días. –Ya veo –contestó el amigo pasajero–, estas usando la misma táctica que Satanás usa con los cristianos: Primero los atrae a algo que da la impresión de que “no es malo ni bueno”, y cuando adquieren confianza él los atrapa y los destruye.

Concluimos que:

  • Nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.
  • Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.
  • Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz a la muerte.

¡Que podamos con San Pablo decir en aquel día: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. 2 Timoteo 4:7 Amén.

Dios les continúe bendiciendo ricamente.

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