¿Cómo está su fe, respecto a la resurrección?

La Semana Santa culminó con uno de los acontecimientos más importantes para el renacimiento a una vida nueva. El propósito de esta reflexión es fortalecer la fe en ese suceso, dada la importancia que le da la Biblia. Pablo en el capítulo 15 de su primera carta a los corintios escribió: 13Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

Dese cuenta que si el propósito de esta reflexión, es fortalecer la fe en esa área, vamos a confrontarla con mente y corazón abierto, con el propósito de admitir su valor y buscar aumentarla, más allá de la que tenían aquellos discípulos.

El evangelio de Lucas en su capítulo 24 nos narra cómo la duda (enemigo número uno de la fe) les asaltó a todos. Lucas 24: 1:12 1El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. 2Y hallaron removida la piedra del sepulcro; 3y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; 5y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6No está aquí, sino que ha resucitado.

(¿Por qué buscamos a veces, razones para vivir, entre los que, por no creer en Él, están condenados, espiritualmente muertos?) Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, (Hay eventos que hacen que no se nos olvide lo que ha dicho nuestro Salvador. Y la paz, que solo Él puede dar, no haya lugar en un corazón que duda, y se pierde.

Porque Él la da, no como el mundo la da) 7diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. 8Entonces ellas se acordaron de sus palabras, 9y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.

Imagen tomada de Listín diario

11Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían (Aquellos que anduvieron con Jesús, oyendo sus enseñanzas; viendo los milagros que hacía; cómo era y actuaba… no creían lo que había sucedido. A pesar de habérselo dicho en reiteradas ocasiones) 12Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

Observe que Tomás tiene la fama de haber sido incrédulo, Pero… ¿Y Pedro que tuvo que ir a comprobarlo? ¿Y usted? ¿Lo cree? Tranquilo. Si los discípulos que andaban con Jesús, en medio de una circunstancia conmovedora, tuvieron esa duda, que la tenga usted, no es tan alarmante. Pero entendamos que, si la fe que tenemos, no es confrontada y probada como el oro, con adversidades y problemas, tendrá siempre impurezas que le van a restar calidad y brillo.

Si seguimos leyendo en el contexto de la resurrección, nos daremos cuenta que no solo resucitó, sino que se les apareció a los discípulos. Además, que esa relación con el Resucitado, hizo que la mente de los discípulos les fuera abierta. Y a partir de ahí, comenzaron a desarrollar la fe que necesitaban para enfrentar el futuro que les esperaba.

Meditemos en esto: Muchos creemos en la resurrección de Cristo, Pero… ¿Realmente en la nuestra? Examínese, una de las cosas que nos sucede cuando la fe en nuestra resurrección es pobre, se debilita o no existe: perdemos la paz ante las aflicciones, nos aterroriza la muerte… o ¿Sabes qué? Ponemos más la vista y el oído a lo que dice y acontece en el mundo, que lo Dios nos ha prometido.

Entonces, ¿Qué hacemos? Confesamos que Dios está al control, pero en nuestro corazón, el temor nos azota y nos enlaza con lo que tememos.

¿Qué aprendemos de estos temerosos discípulos? Que en la medida que crezca nuestra relación con el “Resucitado”, desarrollaremos la potestad que Dios nos dio como hijos, en cualquier circunstancia que nos encontremos. Porque tenemos no solo la Palabra, sino la experiencia, que Él está con nosotros.

¡Dedícale más tiempo a Jesús!

Paz, el Señor está con nosotros y con todos. Y con manos extendidas para salvar y eliminar esta calamidad. Sobre todo, para salvar las almas que le digan: Yo quiero estar contigo en el Paraíso.

Autor: Rev. Enrique Piñeiro

(Continuará…)