Gálatas 3:28:

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer;porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús

1 Cor. 11.12

“Porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace por causa de la mujer; pero todo procede de Dios.”

Ella no está segura de volver a acercarse a alguien. Se concentra en la familia, en el trabajo, en un nuevo proyecto… Camina siempre apurada y sonríe. Pero cuando llegan las preguntas incómodas sobre tener pareja, no responde. Le vuelve a la mente todo, como de golpe, y termina por alejarlo con un manotazo en el aire. En el fondo, piensa que lo de tener pareja no es para ella. No más.

Tiene solo 29 años, pero ya se siente cansada de «los  hombres». Su madre no entiende que pueda estar cansada si ni siquiera ha tenido nunca una relación de más de dos años. Ella sabe que está demasiado cansada, porque no le contó ni a su madre cuando pasó.

Está cansada porque tocó que la empujaran en un sitio público, porque suplicó al cielo que alguien pasara en medio de la oscuridad, porque supo lo que era practicar el sexo oral obligada, porque se vio encerrada bajo llave en una casa y no supo cómo reaccionar, porque le gritaban hasta la madrugada y tenía que aguantar el sueño para evitar que llegara algún golpe, y sobre todo está cansada porque no se perdona que durante meses estuvo justificando al otro, buscando su parte de culpa en todo eso, porque no se reconocía en el espejo y no quería mirarse para no tener que responderse la causa de tanto…

Ella se cansa tan solo de recordarlo. Se recuerda llorando sentada en un parque, sola. Y se le hace un nudo, pero en la cabeza.

Cuando se arriesgó a su nueva relación, vio los cielos abiertos, sintió que podía empezar de nuevo. Pero al final, se dio cuenta de que peleaba todo el tiempo y se sentía tensa. Hasta que un día rompió en llanto en medio del sexo y se dio cuenta de que las secuelas habían llegado al presente. De que no lo podría borrar. El muchacho se espantó y ella simplemente renunció sin explicarle nada. Cansada.

Al final, es mejor espantarse el pensamiento con un manotazo en el aire y caminar sonriente. El pasado, el recuerdo de su primera relación seria, está pegado a todos los oscuros pensamientos que se enrollan como un árbol de raíces colgantes, y ya no podrá cambiarlo jamás. No quiere hablar con un doctor de esto, ni con nadie. Porque recordarlo todo la deja demasiado cansada. A Cristo no acude, porque no lo conoce. A pesar de que Cristo ha prometido llevar la carga de los cansados. Ella no lo sabe.

Unos 15 millones de muchachas de entre 15 y 19 años de todo el mundo han sido obligadas a mantener relaciones sexuales forzadas (coito u otras prácticas sexuales forzadas) en algún momento de sus vidas. Según datos recogidos en 30 países, solamente el 1 por ciento de ellas ha buscado ayuda profesional.

Al menos 3 529 mujeres fueron asesinadas en 2018 por razones de género en 25 países de América Latina y el Caribe, según los datos oficiales que recopila anualmente el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Así comienza el informe que este 25 de noviembre el portal oficial de la Cepal ha dedicado al tema de la violencia hacia la Mujer. Los datos son conmovedores.

Cuatro de las cinco tasas más altas de feminicidio o femicidio de América Latina se registran en los países del norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala) y en República Dominicana.

A ellos se suma Bolivia, cuya tasa de 2,3 feminicidios por cada 100 000 mujeres en 2018 es la tercera más alta de América Latina y la más alta de América del Sur, detalla el texto.

Por su parte, Perú presenta una tasa de 0,8 feminicidios por cada 100 000 mujeres en el último año, la cifra más baja de la región.

En el Caribe, la prevalencia del feminicidio supera las 4 muertes por cada 100 000 mujeres en países como Guyana y Santa Lucía, de acuerdo con información de 2017. En 2018, Trinidad y Tabago y Barbados lideraron la lista, con una tasa igual a 3,4 muertes por cada 100 000 mujeres. Esta cifra podría ser incluso más grave en el caso de Barbados, detalla el texto oficial, considerando que este país solo recopila las cifras de feminicidios íntimos, es decir, aquellos cometidos por la pareja o expareja íntima de las víctimas.

“El asesinato de mujeres por razones de género es el extremo del continuo de violencia que viven las mujeres en la región. Las cifras recopiladas por la CEPAL, en un esfuerzo por visibilizar la gravedad del fenómeno, dan cuenta de la profundidad que alcanzan los patrones culturales patriarcales, discriminatorios y violentos en la región”, expresó Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva del organismo regionalal respecto.

Alicia se llama la mujer del pastor Daniel. Él es un excelente profesor de teología, y todos lo quieren. Me siento orgullosa de tomar una de sus clases. Siento que él puede predicar mejor que otros, con ese hilo invisible que da una coherencia especial a sus ideas. Y así es mucho mejor descubrir la Biblia. Pero esta clase fue especialmente conmovedora, por eso le apludimos al final.

Si no fuera por ese breve momento en que el profesor le pidió a su esposa, dando gritos, que le alcanzara su maletín. Nadie dijo nada. Pero la cara de la mujer incomodó a más de uno. Nadie habló de ello, ni comentó nada. Pero la otra clase pasó lo mismo, y la otra, y la otra. La mujer solo corre a llevar el bolso y ni chista. Al final conversa con un par de gente del aula antes de salir, como si nada pasara. Pero yo la noto nerviosa.

Si la escena fuera al revés, tal vez alguien diría algo. Si ella le gritara al esposo para que le alcanzara algo con urgencia, y él tuviera que correr delante del aula, luciría ridículo. Pero es ella.

A la siguiente clase pregunto levantando la mano, si la Biblia es machista, si Dios es machista. El profesor me da una extensa explicación que me deja tranquila. La Biblia busca que cada uno coopere con el otro, me asegura. Aquellos que dicen que Dios o al Biblia son machistas no están leyendo con una buena hermenéutica. Y no conocen a Dios, le digo yo.

Alicia no es profesora. Aunque podría. Tiene tres hijos que criar, y luego la doble jornada en la casa, para servir a su esposo. Alicia conoció al profesor Daniel mientras ambos aprendían juntos. Se sintieron identificados por sus talentos y gustos. De eso hace solo diez años.

El profesor llama a su esposa con otro grito. Ella no lo escucha, está entretenida. Él le grita de nuevo, esta vez más agresivo, necesita un dato que está en su bolso para mostrale a un estudiante que conversa con él. Yo solo atino a imaginarlo en un espacio doméstico, donde no sienta ninguna restricción. Me pregunto si este es el diseño de Dios para la relaciòn entre hombre y mujer, y lo dudo. Recuerdo el amor de los pasajes de Cantares, y recuerdo a Cristo llamando a su iglesia su esposa, o apareciéndose a las mujeres antes que a los discípulos… recuerdo el corazón de cristo cuando converso con Él.

Se estima que el 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental en algún momento de sus vidas.

No sé por qué yo siento que Alicia encaja en esa cifra. Y que el profesor no ha conocido al Dios del que habla tan bien.

La Biblia presenta numerosos pasajes que nos parecerían confusos si los leemos sin conocer a Dios. Por eso precisamente, aquellos que se acercan a ella sin acercarse a su autor tildan a Dios de machista.

En nuestras mentes modernas, incluso pasajes sobre patriarcas de la fe suenan más que machistas. Sin embargo,  como apunta el sitio Got questions, de apologética cristiana, «cuando la Biblia describe una situación, no significa necesariamente que la respalde».

La Biblia retrata a hombres tratando a las mujeres como una propiedad, pero eso no significa que Dios aprueba esa actitud. De hecho, La Biblia apuesta por una transformación profunda del alma de cada persona, y por eso, no se detiene a dar reformas educacionales o sermones sobre comportamientos sociales ante este tipo de pasajes, sino que va a lo más profundo del corazón de cada individuo para lograr el cambio.

Durante los tiempos del Antiguo Testamento, prácticamente toda cultura en todo el mundo era una sociedad patriarcal, explica el sitio citado. Esta situación histórica es muy clara – no solo en la Escritura sino en las leyes sociales que gobernaban la mayoría de las sociedades en el mundo. Para los valores de los sistemas modernos y el punto de vista humano mundial, a esto se le llama “machismo”.

Dios dispuso el orden en la sociedad, no el hombre, y Él es el autor del establecimiento de los principios de la autoridad. Sin embargo, como en cualquier otra situación, explica Got questions, el hombre caído ha corrompido este orden. La exclusión, el abuso y la discriminación que encontramos en nuestro mundo es parte de esa lejanía del diseño original de Dios. Es, de hecho, la versiòn del hombre desconociendo el diseño original.

Si bien la Biblia habla de roles de autoridad ordenados por Dios en la relación hombre mujer que hoy nos suenan muy fuertes, debemos consultarla en relación con el espíritu de Dios y no como un manual de instrucciones frío que leemos solo intelectualmente.

La cruz de Cristo trajo equilibrio, no abuso, y trajo orden, lo cual no quiere decir que unos tengan más valor que otros. Juan 3:16 dice “…para que todo aquel que cree…” y esa es una declaración que incluye a todos sin excluir a nadie, basándose en su posición social, capacidad mental o género. También encontramos un pasaje en Gálatas, que nos habla de nuestra igual oportunidad para salvación. “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26-28). No hay machismo en el Evangelio.

«También es muy importante comprender que el hecho de que la Biblia asigne roles diferentes al hombre y a la mujer, no hace que haya machismo», explica Got questions. «La Biblia deja perfectamente claro que Dios espera que el hombre adopte el rol de liderazgo en la iglesia y el hogar. ¿Eso hace inferior a la mujer? ¡Claro que no! ¿Significa esto que las mujeres son menos inteligentes, menos capaces, o que se vean como inferiores a los ojos de Dios? ¡Definitivamente no! Lo que significa es que, en nuestro mundo contaminado por el pecado, debe haber una estructura y una autoridad. Dios ha instituido los roles de autoridad para nuestro beneficio. El machismo es el abuso de estos roles… no la existencia de éstos.»

Hace apenas unos meses, de una joven mexicana que subió a un taxi y texteó a sus amigos que estaba siendo secuestrada. Nadie la rescató. Su cuerpo fue hallado días después, a pesar de que sus amigos habían sido avisados, y se conocía la zona por la que había sido forzada.

Esta triste realidad, mirada con ojos espirituales, es otra de las muchas consecuencias de una vida que deja de lado la intervención de Dios en los asuntos humanos. La ausencia de Dios, llamada entre los creyentes pecado, termina por generar desde las más pequeñas hasta las más desastrosas consecuencias.

Se podría, por supuesto, hablar de múltiples factores sociales, innegables, como la falta de educación, y la influencia de medios de comunicación que persisten por reflejar a la mujer como un objeto, pero el cuadro seguiría estando incompleto.

Una razón mayor, básica y raigal, se esconde detrás de cada mal, grande o pequeño: la vacuidad del ser humano cuando no permite a un Dios de amor guiar su vida.

Desgraciadamente, no todos creen esta verdad. Pero desde Maranata apostamos por leer cada tragedia humana desde la verdad que propone la Biblia- Esta es muy simple: lo que puede dirigir la vida del ser humano a un estado de amor, bienestar y equilibrio profundo, es, más que cualquier campaña política o movimiento social,  y más que la religión, la presencia cierta de Cristo en el alma.

Ojalá cada vez más hombres accedan a esta guía de Dios, en la práctica real. Entonces las muertes por género, realmente, dejarían de ser un problema, para convertirse en un lejano recuerdo. Mientras tanto, nos toca hablar del tema, y concientizar al respecto entre creyentes y no creyentes.

Empecemos por amar en lo pequeño, a cada mujer o niña que tengamos cerca. Empecemos por equilibrar los roles de trabajo según el compañerismo y no según el género. Empecemos por no manipular los versículos sacados de contexto que parecieran darle margen de violencia al hombre, y respetar el espíritu verdadero tras la escritura. Empecemos por brillar en Cristo para todas esas mujeres que sabemos que necesitan ayuda y dejemos de quedarnos en silencio.

Katia tiene apenas 16 años, pero ya está cansada. Al principio le daba gracia, y hasta lo disfrutaba. Su mamá la acompañaba a posar en cualquier esquina con un short siempre por encima de las nalgas (no a medias). Su mamá la entiende, me dice.

Lo que pasa es que Katia sabe como son los muchachos ahora. Si no te pareces a las modelos de los videoclips te quedas solita, dice.  Y hay demasiados videoclips, se ríe Katia. A mi novio, por ejemplo, le gustan las nalgas grandes,y el pelo liso liso.

Katia no sabe que esos videoclips de los que me habla, donde las muchachas “perrean” alrededor de un mismo hombre son softporno.

Cuando le pregunto a Katia cómo serían los videoclips si en vez de chicas fueran muchachos sudorosos y sexis los que posaran en cada escena, se rìe de lo lindo. Imagìnate, le digo, que en cada escena donde sale una modelo bonita saliera un muchacho semidesnudo haciendo lo mismo que ella, alrededor de una cantante.

Katia no puede parar de reirse. Tienes cada cosa, me dice. Eso no puede ser. Son las mujeres las que lo hacen. Y por qué, le pregunto. Katia no sabe por qué. Me levanta los hombros y se arregla el pelo.

Si le pregunto si cree que podría ser feliz después de un accidente que la desfigurara, o pesando 200 libras se vuelve a reir. Katia no cuestiona mucho esos temas profundos. Solo lo postea, en Instagram, en Facebook, en Twitter… y luego cuenta los likes de los varones. Mientras, oye un tema de Bad Bunny que habla de meterla en cualquier lugar del planeta.

Recibe solicitudes de muchos chicos, incluso grandes, me cuenta orgullosa. Es que yo sé lucir como esas, me señala a un poster detrás de mí, en que una modelo sonríe empapada en el agua de una piscina. Katia tiene un chip que le ordena lucir como esa modelo, siempre, delante de sus potenciales likes. Ese, piensa, es su trabajo principal en la vida. Y si no lo cumple, ella no vale.

Si le digo que está siendo violentada por muchos medios, creo que Katia no lo va a entender. Entonces no se lo digo.

Se calcula que hoy hay en el mundo 650 millones de mujeres y niñas que se casaron antes de cumplir los 18 años. Durante la última década, la tasa mundial de matrimonios infantiles se ha reducido. En el sudeste asiático ocurrió la mayor reducción durante este período, del 49 al 30 por ciento. Sin embargo, 12 millones de niñas menores de 18 años son casadas cada año en África Subsahariana —donde esta práctica nociva es más habitual— casi cuatro de cada diez mujeres jóvenes se casaron antes de cumplir 18 años.

Ángela descansa en Cristo. Antes de casarse va  a orar a Dios. Ella siente que Él le puede acercar a un hombre justo. Pero ella no pide demasiado. Sabe que al menos tendrá que ser la mayor responsable de los hijos y tendrá que servir siempre con amor. Podrá ser asistente, secretaria, o ayudante de su ministerio. Si no el esposo podría sentirse inseguro. Es que Ángela siempre ha sido muy inteligente. Tal vez por eso está sola. Lo que se espere de él es más incierto. Así que mejor descansar en Cristo. El único cierto.

 

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