La moda y la feEl verdadero creyente debía preocuparse más por agradar a quien lo tomó por soldado, que por lo que consume en materia de moda…

Moda es una palabra que se deriva del latín modus, modo o medida; indica en su significado más amplio un mecanismo regulador de elecciones en función de criterios subjetivos asociados al gusto colectivo, son tendencias repetitivas en el vestir, accesorios, estilos de vida y maneras de comportarse, que marcan o modifican la conducta de las personas; las modas marcan las épocas y lugares a través de sus costumbres en especial aquellas relacionadas con el vestir o adornar.
Ciertamente nadie puede sustraerse al paso de la moda, pues el que tal haga calificaría entre los inadaptados, los ridículos, anacrónicos, o simplemente como locos, las modas van y vienen constantemente y dan ganancias incontables a los que viven de ella y mantienen cautivas a las sociedades, en especial a la juventud que no saldría a la calle sin sentirse a gusto con lo que ésta demanda.
La moda a través del tiempo ha creado mecanismos fuertes para imponerse en la sociedad y en especial en la juventud; los desfiles de modelos, atractivas revistas, anuncios televisivos para crear una demanda de prendas, por otra parte se explota el atractivo de las estrellas de cine y televisión, los cantantes de moda, el deporte, etc., que también imponen en la sociedad sus gustos estéticos y la juventud les sigue con avidez.
Nuestra iglesia reglamentariamente tiene normas en cuanto al vestir, y la moda en sentido general, las cuales han tenido adaptaciones naturales con el paso del tiempo que hablan de que la iglesia es un ente vivo de la sociedad, pero se sabe de las controversias entre conservadores y liberales al opinar respecto al tema en cuestión y creemos que si de partido se trata todos deberíamos ser de los moderados.
No podríamos vestir a la usanza de los años sesenta del pasado siglo, por mucho que los conservadores quieran, ni se podrían permitir ciertos extremos que dañarían significativamente el testimonio de la iglesia como quisieran los liberales, pues “aunque estamos en el mundo no somos del mundo”; las extravagancias hablan generalmente de situaciones de baja autoestima y pululan los extravagantes que llevan siempre la moda a los extremos más ridículos o repugnantes; realmente no se puede hablar de extravagancia en la iglesia, pero sí de posiciones que rebasan los límites de lo permisible y de lo que establecen las normas.
Por otro lado están los que por “cumpli-miento” llevan dentro de la iglesia lo prescrito en las normas pero fuera van a los extremos más repudiables para el testimonio cristiano.
Aquí viene la pregunta ¿afecta la moda la fe del cristiano? Tácitamente considero que no; lo que sí creo es que exhibe públicamente a quién no lo es.
El verdadero creyente debía preocuparse más por agradar a quien lo tomó por soldado, que por lo que consume en materia de moda, en los últimos años en la iglesia se habla mucho de la adoración como estilo de vida y creo que es así como debe vivir un verdadero cristiano “a los verdaderos adoradores busca Dios que le adoren”, por tanto todo lo que tenga que ver con nuestro estilo de vida debe agradar al Señor y nuestro comportamiento habla de adoración, habla de entrega, habla de compromiso.

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