Sí, lo han hecho de nuevo. Miles de personas de varias naciones del mundo han marchado sosteniendo las banderas de la vida con las consignas “Conecta con la vida” y la ya tradicional “Salvar las dos vidas”, los desfiles conmemoraron el Día del Niño por Nacer.

¿La razón? La necesidad de incentivar el respeto a los derechos de quienes aún no tienen voz para defenderse por sí mismos.

Varios países acogen esta celebración a la dignidad de la vida humana

¿Los números? Al menos 270 marchas, entre los continentes americano y el europeo. Cada una de ellas con miles de participantes, y en algunas, como el caso de la española, con varias asociaciones no gubernamentales participantes.

¿El modo? La marcha pacífica, los carteles, las consignas para hacer reflexionar al mundo, y sí, la actitud de amor y oración de los cientos entre sus filas que son cristianos.

España tuvo la participación de al menos 6 000 personas, y contó con el apoyo de dos partidos políticos, Popular y Vox. Foto: Tomada de Twitter

Sin embargo, por qué a pesar de tener un mensaje en positivo y pacífico, la atención mediática a esta marcha, que es anual desde 1999, no suele ser una prioridad para los diarios y los canales televisivos.

EL ORIGEN

La declaración del Día del No Nacido tuvo lugar un 7 de diciembre de 1998 en Argentina, con carácter nacional, por el entonces presidente Carlos Menem, a través del decreto 1406. Establecía la fecha de la celebración para el 25 de marzo y fue en ese día de 1999 cuando se celebró por vez primera, en un acto oficial en el Teatro Coliseo, de la ciudad de Buenos Aires, al que asistieron autoridades gubernamentales, miembros de la curia vaticana especialmente invitados y numerosos obispos argentinos.

El origen tuvo un vínculo muy estrecho con la iglesia católica, el 25 de marzo, la Iglesia celebra la solemnidad de la Anunciación del Arcángel Gabriel a María de que iba a dar a luz al Hijo de Dios.

El joven artista eslovaco, Martin Hudacek creó esta escultura sobre la sanación del síndrome postaborto

Al establecer esta celebración el Gobierno quiso reafirmar la “decidida posición a favor de la vida y la familia humana” de la Argentina y “dar adecuada protección al niño por nacer, ser tan frágil e indefenso”.

En los fundamentos del decreto “se considera apropiado y necesario dedicar un día en el ámbito nacional al niño por nacer, con el objeto de invitar a la reflexión sobre el importante papel que representa la mujer embarazada en el destino de la humanidad, y el valor de la vida humana que porta en su seno”.

Sin embargo, paulatinamente, varios países de América Latina y luego especialmente de Europa fueron asumiendo la celebración, que tomó matices en sus mensajes según las realidades nacionales.

La idea primigenia no es atacar a quienes asumen el aborto, sino más bien concientizar en la necesidad de respeto a la vida de quienes están aún por nacer. O sea, el mensaje se envía en positivo, no en negativo, ni para juzgar a nadie.

Sin embargo, a pesar de estas directrices en positivo, la atención de los medios a este tema sigue siendo pobre. Los porqués hay que buscarlos en las agendas mediáticas  apegadas a los temas de tendencia de una nueva ética laica posmoderna.

¿EN QUÉ IDIOMA ME HABLAS?

¿Ética posmoderna? ¿Nueva? ¿Laica?… Pues sí. Dese una lectura cultural, aunque no se diga explícitamente, los medios asumen una ética o una tendencia de pensamiento específica. En la actualidad, esas culturas de pensamiento también son asumidas desde los nuevos canales de las redes sociales, aunque de manera más colectiva y sutil.

Una de las narrativas de esta nueva ética posmoderna es precisamente que las minorías históricas, casi por derecho propio, tienen derechos que deben ser reivindicados todo el tiempo. En un primer momento eso está muy bien, pero el fenómeno de rebote que suele surgir en medios comunicativos termina por demonizar a los grupos que supuestamente antes oprimieron a esas minorías del pasado, y con ello, silenciar todo lo que a ellos se refiera.

En esos grupos se encuentran los cristianos.

Otro de los temas favorecidos es el de la legalización del aborto, por lo que todo lo que huela a ir en otra dirección es básicamente etiquetado de retrógrado, intolerante y desactualizado. En esos prejuicios suele enmarcarse para las voces decisoras la marcha por la vida de cada 25 de marzo.

Así que no se asombre si no escucha ni ve en su televisor nada sobre estas multitudinarias marchas. Sus medios están tomados por la nueva ética posmoderna y atea. Y aún si el mensaje es positivo, o incluso si se defiende que el tema del aborto y las decisiones femeninas son delicados y complejos, un movimiento que reflexiones sobre los “fetos”  simplemente, no está de moda.

Es el nuevo padecimiento, ser etiquetado de retrógrado e intolerante sin siquiera considerar tu mensaje. Así que prepárate, cristiano, a padecer, por Cristo y por todos sus buenos mensajes.