la familia nos necesitaEs hora de que no permitamos que el modelo distorsionado del mundo nos afecte y nos inhabilite, debemos de asumir el modelo de Dios para tener una familia que viva para la gloria de Él y refleje su imagen

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos…” Génesis 1:27-28a

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis 2:24.

En estos versículos encontramos las bases bíblicas del momento en que Dios instituye la familia. Después de haber creado todas las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida del hombre en la tierra, Dios puso en práctica su diseño para la familia,al crear el hombre y proveer de su costilla la ayuda idónea, con la cual sería una sola carne, estableciendo así como núcleo fundamental del proyecto familiar, el matrimonio.

La bendición de Dios sobre aquella primera pareja, y su encomienda de “fructificad y multiplicaos”, deja por sentado la hermosa intención que tenía el Señor de llenar la tierra de hijos de Dios que habitasen en familia, viviendo para la alabanza de su gloria, reflejando la imagen de Él en sus relaciones, y siendo la gran familia de Dios en la tierra, compuesta por varias familias, cuya armonía, unidad y realización espiritual estarían garantizadas por tener a Dios como Padre. El Señor tenía previsto que disfrutáramos de un paraíso terrenal.

La triste realidad que a todos nos ha tocado de cerca es que por causa del pecado se dañó este hermoso proyecto divino, y las familias han tenido que sufrir las desastrosas consecuencias del extravío del hombre. La Biblia nos enseña que dentro del seno de esta primera familia, a la cual Dios le había dado la posibilidad de concretar sus propósitos, se tuvo que lamentar una terrible tragedia como resultado de la rebeldía hacia Dios, el asesinato de Abel por su hermano Caín.

Si nos preguntáramos ¿Cómo están las familias hoy? Estoy seguro que todos a una voz daríamos la misma respuesta: EN CRISIS, yesa esla realidad que tenemos que enfrentar en nuestra sociedad, pues la misma está formada por familias, y lo que se desarrolla dentro de la familia, se revierte en la sociedad.

Nos ha tocado vivir en medio de un mundo postmoderno, que ha acentuado con más fuerza la rebeldía, la inmoralidad, la injusticia, la búsqueda desenfrenada del placer, el afán por las cosas materiales, la pérdida de valores éticos y espirituales, etc.Haciendo un análisis de esta lamentable realidad nos damos cuenta que los mayores problemassurgen dentro del seno familiar, en el cual se ha distorsionado el papel que se debía deasumir. Vemos a muchos padres totalmente ausentes y enajenados de su responsabilidad hacia los hijos, queriendo que otros hagan lo que le corresponde hacer a ellos. Hoy el concepto de familia se ha perdido para muchas personas, aceptando todo tipo de distorsiones como algo “normal”, por ejemplo: Matrimonios homosexuales; parejas dehomosexuales adoptando niños; mujeres que deciden tener hijos de manera independiente, donde el niño se cría sin conocer a su padre. Por otro lado el número de divorcios es cada vez más alarmante, y eso sin tener en cuenta la gran cantidad de relaciones que viven sin ningún tipo de compromiso matrimonial.

Aún cuando es muy cierto el nivel de deterioro que tiene la familia, la Biblia nos enseña que el Señor Jesucristo, vino no solo a resolver el problema del pecado, sino también a restaurar todo lo que por causa de este mal, y de la obra del enemigo de nuestras almas (Satanás) se habían dañado. El propio Cristo expresó: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundanciaJuan 10:10. Cuando nacemos de nuevo, y pasamos de la muerte espiritual a la vida abundante que Cristo nos da, se restaura nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con el prójimo, lo que nos capacita para abrazar el ideal de Dios para la restauración de la familia, y nos hace aptos para asumir las responsabilidades que cada uno de nosotros tenemos dentro de la misma.

¿Qué debemos hacer entonces como iglesia de Cristo? Es hora de que no permitamos que el modelo distorsionado del mundo nos afecte y nos inhabilite, debemos de asumir el modelo de Dios para tener una familia que viva para la gloria de Él y refleje su imagen, haciéndose necesario edificar nuestra casa sobre la roca, oyendo y poniendo en práctica las palabras de Cristo. No basta solo con saber lo que tenemos que hacer, es necesario pedirle a Dios que nos ayude, y actuar.

La palabra de Dios, en el evangelio de Marcos, capítulo 5, nos narra como el Señor liberó al endemoniado gadareno del azote al que estaba sometido por los demonios que lo atormentaban, y como aquel hombre luego de ser libre, quería seguirle; sin embargo el Señor no se lo permitió, y le dijo: “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti” (V 19). Así cómo aquel hombre, tú y yo también hemos sido liberados por Cristo de las ataduras del pecado y la maldad, y el Señor quiere que con nuestro testimonio podamos llevar su luz al hogar, siendo dignos representantes de su obra de restauración. Es hora de asumir con valentía cada uno de los roles que nos corresponden, y de modelar para este mundo que tanto necesita de Cristo y de tener una familia restaurada. Hermano, tu familia te necesita y las familias en crisis también ¡Asume el llamado!

Fotografía: David Alvarado Verdecia

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