Texto bíblico: Mt 7: 15

En la década de los 60 se hizo muy popular en muchas iglesias de los Estados Unidos y luego en Latinoamérica un slogan que decía: «el amor une, la doctrina divide». Y aunque dicho slogan no se ve mucho en nuestros días, son muchas las personas dentro de la comunidad evangélica las que tienen esa misma opinión.

La doctrina es vista por muchos como una especie de muro divisivo que solo sirve para que haya alejamiento y contiendas entre el pueblo de Dios. Estas personas gritan a los cuatro vientos: «amémonos que lo demás no importa».

Pero esta postura es completamente errónea y contraria a la enseñanza de las escrituras. ¿Qué tipo de amor es este que se promueve a expensas de la verdad de Dios?

Ciertamente no el amor que describe la escritura. La función de la doctrina, entendida correctamente, no es dividir a la iglesia sino más bien unirla en amor y comprensión, y separarla del error y la confusión. Toda iglesia que crece en sana doctrina ─en enseñanza bíblica─ es una iglesia que crece en madurez, unión y ejercitación de los dones que Dios le ha dado. Lo mismo puede ser dicho a nivel personal.

Los verdaderos hijos de Dios no se aman a expensas de un correcto entendimiento de la verdad bíblica, sino, debido a un correcto entendimiento de dicha verdad. Sabemos que en esta vida no nos pondremos de acuerdo en todas las cosas, es imposible que eso suceda. Pero estas diferencias no hacen que los verdaderos hijos de Dios se odien, antes bien, que se unan en amor y comprensión, y luchen por llegar a la unidad del conocimiento.

A pesar de que sabemos que dentro del pueblo de Dios hay diferencias, la doctrina predicada es bíblica. Por lo tanto, es una doctrina que conduce a los creyentes a tener una correcta relación con Dios y a crecer en la piedad. Aunque esto es cierto, los creyentes debemos mantener una actitud de constante vigilancia, porque nuestro señor Jesucristo, nos advirtió que vendrían falsos profetas que encubiertamente introducirían herejías destructoras. Estos falsos profetas mezclan con mucha inteligencia la verdad y el error. De modo que el producto resultante parece ser genuino, pero no es más que una manzana envenenada que le provocará la muerte al que la coma.

Estos hombres son difíciles de identificar porque se presentan vestidos de ovejas. Todo parece estar bien, usan la biblia, no dicen nada que sea un disparate evidente. Entonces, ¿Cómo identificar a estos hombres? Por mucho que quieran ocultar su verdadera identidad hay ciertas cosas que podemos identificar en la doctrina del falso profeta que nos ayudaran a desenmascararlo.

En primer lugar, el falso profeta tiende a distorsionar el carácter de Dios en su predicación. Si comparamos el Dios que estos hombres presentan con el Dios de las escrituras es como si comparáramos el retrato y la caricatura de una misma persona. ¿Qué es una caricatura? ¿Qué es lo que hace el caricaturista? El caricaturista intenta representar la imagen de alguien alterando algunos rasgos de su fisonomía para que la imagen final resulte cómica. Usted mira la imagen y claramente sabe de quién se trata, pero le resulta cómico.

De la misma manera, estos hombres hacen una caricatura de la imagen de Dios. Todo el tiempo nos hablan del amor y la misericordia de Dios; de cuánto Dios quiere ayudarnos y de cuánto quiere bendecirnos. Pero se olvidan por completo de la santidad y la justicia de Dios, así como de sus demandas. Está claro que debemos hablar del amor y la misericordia de Dios pero no a expensas del resto de sus atributos.

¿Es Dios todo amor? ¡Claro que lo es! Pero su amor no anula su santidad, no anula su justicia, no anula su odio por el pecado, no anula su aborrecimiento. Para el falso profeta solo parecen existir el amor y la misericordia de Dios. Estos hombres no predican al gran YO SOY. Ten mucho cuidado con los predicadores que todo el tiempo están presentando esta caricatura de Dios y hablando de su amor y misericordia fuera de contexto. El amor y la misericordia de Dios deben ser entendidos en el contexto de la perdición del hombre. De lo contrario, Dios se convertirá en una especie de «genio de la lámpara» que solo quiere que tengas «tu mejor vida ahora».

En segundo lugar, el falso profeta suaviza la pecaminosidad del hombre. En este punto podemos decir que de forma general hablan del pecado en términos tan generales y ambiguos que nadie se siente ofendido. Aclaro, yo no estoy diciendo que debemos ofender. Pero cuando la palabra es expuesta correctamente la conciencia de los hombres será inquietada por el Espíritu de Dios. El Espíritu Santo golpeará fuertemente sus conciencias y les mostrará sus pecados. Sin embargo, estos hombres moverán su predicación por sendas tan generales que las personas podrán escucharlos y mantenerse en sus vidas pecaminosas sin ningún tipo de problema.

Como creyentes que desean a gradar a Dios no podemos ignorar lo que la palabra dice sobre la pecaminosidad humana. El hombre está muerto en sus delitos y pecados y solo el Espíritu de Dios puede traerle a la vida. Esto es cuestión de vida o muerte. No se trata de mantener cadáveres en movimiento a través de terapias psicológicas sensacionalistas.

Otra característica de la doctrina del falso profeta es que distorsiona la doctrina bíblica de la fe salvadora. ¿Cuál es el remedio que Dios le ha dado a la humanidad para que pueda ser salva? La biblia enseña Dios envió a su hijo a morir por esta humanidad pecadora. Pero obtenemos ese regalo solo por medio de la fe. De modo que una persona para ser salva tiene que creer en la que Cristo ha hecho. Pero, ¿Qué significa eso?

Estos hombres hablan de la fe en Cristo de forma tan superficial que se trata de una fe que no conduce a los hombres a repudiar su pecado y a abandonar su antigua vida. Solo tienes que creer ─nos dicen─ y hasta cierto punto eso es verdad. Pero vuelvo a preguntar, ¿Qué significa? Acaso no enseña la biblia que este “creer” implica dejar de gobernarnos nosotros mismos y someternos a la autoridad de Cristo. Arrepentirnos de nuestros pecados y empezar a caminar en novedad de vida. Y si decimos haber creído y estas cosas no están presentes en nuestras vidas, entonces, la biblia dice que nuestra fe es falsa. El falso profeta solo habla del «creer fácil» omitiendo todo lo demás, pues no es popular.

Demos el puntillazo que falta: estos hombres sacrifican la verdad en aras de la popularidad. Esta es la característica general de la predicación del falso profeta. Dicen cualquier cosa con tal que les sigan las multitudes. Han hecho de la popularidad su única meta.