El tratamiento a la fe y a los derechos religiosos en China está atravesando momentos delicados. Desde la adopción del nuevo Reglamento de Asuntos Religiosos el pasado año, que entre otras cosas prohíbe que los niños asistan a lugares de culto, las escuelas de toda China han tomado medidas sin precedentes para mantener a los estudiantes alejados de los asuntos de fe, informa el sitio Impacto evangelístico.

Pero ahora parece cumplirse en ese país la palabra bíblica que anunciaba a Cristo como causa de división, incluso en las propias familias, con una educación escolar que insta a los niños a oponerse a sus familiares religiosos.

A los jóvenes se les enseña en las escuelas que creer en Dios es anormal, y los maestros los alientan a traicionar a sus familiares religiosos. La postura del gobierno chino es intentar educar ciudadanos ateos desde una edad temprana, detalla el sitio citado.

Como resultado se dan casos verdaderamente tristes, como los que apunta el artículo de ese medio que revelan a niños criticando duramente a sus padres, o instándolos a no congregarse para huir de las consecuencias legales.

Desde el final de la era Ming, China ha utilizado la «etiqueta» xie jiao para designar movimientos religiosos que no gustan al gobierno. La expresión china se traduce en documentos oficiales chinos para el inglés como «cultos del mal», aunque se cree que una traducción más correcta sería «enseñanzas heterodoxas».

Estos hechos recuerdan sin duda las escrituras de Mateo 10, que anuncian que Jesucristo traería divisiones difíciles:

«No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará».