La 5g no es diabólica ni el coronavirus una mentira: por qué creemos teorías conspirativas

Opinión La 5g no es diabólica ni el coronavirus una mentira: por qué creemos teorías conspirativas

Royler Marichal
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Estoy un poco cansado de oír una y otra vez sobre la teoría de la conspiración y como sataniza por ejemplo la tecnología 5G y las vacunas contra el coronavirus. Si eres uno de ellos, o simplemente estás abierto a la idea de que nos están tomando el pelo con el nuevo virus y el 5G por favor reflexionan conmigo por un momento. ¿Cuándo fue la primera vez que oíste de estas teorías? Es muy probable que tu respuesta no excede de 2 años ya que específicamente la 5G y el coronavirus son relativamente nuevos, sin embargo, déjame decirte que llevamos siglos con teorías de conspiración y mira como no ha pasado absolutamente nada de lo que se decía.. Antes de mencionar la Biblia debemos estar claro en los orígenes de estas teorías: “El secularismo seudocientífico” le llamaría yo. No ha sido la iglesia la fundadora de estos discursos, han sido personas que sin tener respeto por el trabajo de muchos científicos serios a lo largo de la historia han potenciado estas barbaridades ilógicas y sin una pisca de evidencia. Bíblicamente, no hay razón ni necesidad para estar pendientes y preocupados por estas teorías conspiracioncitas. ¿No deja claro Dios cómo serán los tiempos del fin?, es más, si eres Pretribulacionista, ¿No te sacará Dios de en medio antes que empiece el tiempo del fin? O si eres Postribulacionista ¿No te protegerá Dios como protegió a los Israelitas en Egipto en medio del tiempo del fin?... Sea cual sea tu posición teológica por favor, antes de seguir creyendo y replicando estas teorías vuelve a leer el Salmo 91 y aliéntese tu corazón. Siempre hemos tenido y vamos a tener hasta que Cristo venga esa minoría pheudo-científica orquestando estos discursos, sin embargo la Iglesia está fundada sobre la verdad, esa verdad está a favor de la evidencia científica y lógica. La ciencia no es un enemigo de la fe, más bien ha probado nuestras verdades que científicamente se pueden probar. Como Cristiano debes centrarte en afianzar tu relación con Cristo, en conocerle cada día más, en avivar el don de Dios en tu vida y contagiar a otros con un mensaje de Paz y esperanza, se acerca nuestra redención, es verdad, hay muchas evidencias de que estamos en los tiempos finales, es verdad, por tanto, más que nunca tenemos que centrarnos en nuestra misión de predicar a otros el evangelio con el fin de que no les sorprenda la hora del fin y puedan alcanzar la salvación. Dejemos estas doctrinas de hombres y de demonios en manos de Dios, orando para que Él cambie las mentes de las personas que persuadidas no quieren vacunarse no solo contra el coronavirus, sino contra cualquier otra enfermedad o que simplemente están satanizando el posiblemente mayor avance tecnológico de la historia, que lejos de dañarnos, nos va a seguir permitiendo llevar el mensaje del evangelio a una mayor cantidad de personas. Dios te bendiga. Te ofrecemos además este plus sobre los rasgos de personalidad de personas que creen en teorías conspirativas. por Iris Oropesa La familia real inglesa son reptiles camuflados que se integraron a la vida en la Tierra, los iluminati dominan el mundo desde todos los círculos de poder, Bill Gates anda tras el dominio mundial, la tecnología 5G puede manipular tu sistema inmunológico, la Tierra es plana y la NASA nos ha engañado durante años... Tranquilo, lector, no nos hemos vuelto locos en Maranata. Se trata simplemente de ejemplos de lo que hoy miles de personas en todo el mundo están comenzando a repetir y creer. Dicho de modo ridículo, es fácil detectar lo absurdo de estas ideas, pero si accedes un día a entrar a la internet para navegar, por pura curiosidad, entre videos, páginas, clubes y explicaciones sobre estos temas, de seguro te darás cuenta de que lo que antes te parecía muy tonto puede llegar a convertirse en algo muy convincente. Claro, luego el peso del raciocinio te llevará de vuelta a la lucidez, pero lejos de condenar a aquellos que terminan creyendo estas teorías, vale la pena comprender una verdad incómoda: creer en absurdidades es mucho más sencillo de lo que pensamos . De hecho, según algunos estudios sociológicos y de sicología social, como los llevados a cabo por la universidad de Mainz, descubrir las razones por las que nuestra mente llega a aceptar estas tonterías conspiranoicas puede decirnos mucho de quienes somos y hacia donde debemos avanzar. Primero, los sociólogos han indicado que para el surgimiento de este tipo de mitos colectivos, es necesario un ambiente especialmente inestable, una situación de incertidumbre que genere estrés y sensación de que necesitamos explicaciones y control. Si a ese primer factor se une el componente de tener cada vez más acceso a internet y un aislamiento prolongado que tiende a concentrarnos más en los dispositivos móviles y las redes sociales, pues, las condiciones de predisposición aumentan en mucho. El sociólogo Alejandro Romero, profesor en la Universidad de Granada, y la psicóloga Elena Morales, de la Universidad de Huelva, lo han explicado con el ejemplo actual de la pandemia por SarsCov-2: «La pandemia ha generado la tormenta perfecta para la proliferación de estas teorías. Es una situación de miedo e incertidumbre, con información incompleta y en la que la ciencia aún no puede darnos sobre este nuevo virus las respuestas definitivas y las soluciones infalibles que pensamos que podemos pedirle», señala Alejandro Romero a El Independiente . «Estas teorías», añade Elena Morales, «ofrecen estas respuestas fáciles de creer si no existe la suficiente motivación para analizarlas y contrastarlas». Pero no basta con eso. Uno podría afirmar que esos elementos también generan otro tipo de reacciones, y sería cierto. Un tercer componente entra en juego cuando grandes masas de personas creen en teorías conspiranoicas: la desconfianza hacia instituciones y figuras de autoridad en la sociedad. O sea, que si ha habido crisis políticas, o institucionales, como escándalos a descubierto, corrupción, y este tipo de comportamientos por parte de las figuras de poder tradicional, el quiebre de confianza entre los ciudadanos y las estructuras que representan abonan mucho más el campo para creer en todo lo que suponga una información de descrédito hacia ellos. En los tiempos que corren, este es un factor muy fácil de hallar. Tristemente. Pero nos queda aún una serie de factores de personalidad que también han sido estudiados por métodos de observación demostrada. Se trata de los rasgos psíquicos que se repiten entre quienes creen este tipo de mitos urbanos, y hay varios estudios que generan una especie de tipo. Rasgos que nos dicen mucho de nosotros mismos. Por un lado, estudios como el publicado por Journal of individual Differences revelan que un rasgo muy repetido entre seguidores de estas corrientes son la poca tolerancia a la frustración, la necesidad de control, que se expresa en una búsqueda de patrones tras los fenómenos casuales . Por ejemplo, si una persona halla patrones en una imagen de objetos que se mueven aleatoriamente, esto refleja su necesidad de control sobre el caos. Lo mismo ocurre en las personas que fueron estudiadas en esta investigación, quienes creían teorías conspirativas. Por otra parte, hay otro rasgo que quizás sea mucho más importante par los cristianos, y ha sido igualmente comprobado en estas personas. La Universidad Johannes Gutenberg, en Mainz, detectó la característica sicológica de necesitar distinción y el deseo (a veces subconsciente) de sentirse único , como una marca presente en todos los «conpiranoicos» que examinó como parte de su estudio al respecto. La necesidad de sentir que se posee un punto de vista original, que se es especial entre la masa de gente, y de paso se pertenece a un grupo especial ,  es otro de los factores asociados al fenómeno. Pero si miramos con luz larga, estas son todas características del hombre postmoderno que busca a Dios en los lugares erróneos. La necesidad de orden en el caos, de consuelo a su incertidumbre, de sentirse especial y distinto del resto, ¿no son acaso las que nos acercaron un día a Dios? Si tu respuesta es sí, entonces, es hora de ver a los conspiranoicos y sus conspiraciones como un campo donde sembrar la noticia salvadora: en Cristo tienes todo eso, y lo tienes en Verdad. Siente la compasión por las ovejas que andan sin pastor, y si tú mismo has sentido propensión hacia este tipo de teorías, pues es hora de ponerse pilas y acercarse a Dios buscando comunión, no porque seas condenable, sino porque eso revela que estás necesitando orden, amor y sentirte especial. ¿Y dónde crees que tienes todo eso? ;)

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