Keira Bell tenía solo 16 años cuando habló con un médico para someterse a un tratamiento de bloqueo hormonal que la cambiaría por completo.

Comenzó a consumir información sobre transexualidad en internet y a simpatizar con la idea, según ella, muy temprano en su adolescencia. Pero cuando le contó a un doctor su supuesto deseo definitivo, apenas hicieron falta tres entrevistas de una hora para que el galeno le diera luz verde a la idea.

En el presente, Keira no tiene senos, su voz es gruesa, no experimenta periodo menstrual y el vello crece por su rostro y todo su cuerpo. Sin embargo, ya no siente el mismo deseo de antes. Por ello, protagoniza una batalla legal sobre la idoneidad de que menores de edad accedan a este tipo de tratamientos en su país, Reino Unido, contra la clínica Tavistock and Portman NHS Trust, donde los doctores parecen tener más temor a que los etiqueten como transfobo que a permitir cambios definitivos por parte de adolescentes, cuenta Keira a BBC.

Keira Bell considera que aunque al principio se sentía bien con la hormonación e incluso con la extirpación de sus pechos, ahora es consciente de que ha perdido la capacidad de sentirse feliz: “Puedes continuar y cavar más profundo en este hoyo o puedes elegir salir de él y quitarte el peso de encima y vivir más naturalmente, tan solo como eres tú.”

Hace un año que Bell dejó de tomar las hormonas masculinas, pero aún son muchas las consecuencias de aquella decisión que la dejaron tomar con 16 años: “Se me permitió correr con esta idea que tenía, casi como una fantasía, cuando era adolescente y me ha afectado a la larga como adulta”, dice, citada por Evangélico digital. “Cuando tienes esa edad realmente no escuchas a nadie. Entonces debería tocarles a estas instituciones hacerles reconsiderar a los chicos” (…) “He aceptado mi sexo, que es femenino, y vivo un día a la vez”, aseguró Keira a BBC.

El medio citado apunta que la Agencia para los Alimentos y los Medicamentos de Estados Unidos ha registrado, entre 2013 y el 30 de junio de 2019, más de 26 000 casos médicos asociados con dos bloqueadores hormonales, los cuales provocaron 6 370 muertes.