Hace unos días Maranata decidió compartir contigo algunas ideas simples para esparcir la semilla del evangelio con un buen testimonio, una pequeña acción de amor hacia otros, o algún intercambio sencillo que mostrara a Cristo.

Esta vez volvemos, con otros tips que se adecuen a nuestra realidad cubana, pero que bien podrían adaptarse, o mejor, inspirarte a pensar en tus propias maneras de evangelizar en el Espíritu.

Paga la guagua para dos

Ya sabemos que en nuestro país los choferes de transporte público se vuelven una especie de celebridades de la calle. En la situación actual del transporte, cuando se forman grandes colas y el estrés se respira en cada parada de ómnibus, se puede percibir una especie de tiranía del chofer que presiona a los pasajeros, ya sea porque paran el ómnibus fuera de lugar, o porque protestan muchísimo por cualquier razón.

Pero si miramos con esa mirada única de Cristo podremos ver todo el espectro de posibilidades que una situación estresante trae para los seguidores de Jesús. Es una oportunidad para dar a conocer su afabilidad, su amor, su carácter…

Empieza con algo muy simple, usa un pulso con el nombre de Cristo con un color bien llamativo y ofrece pagarle el pasaje a la persona que viene detrás. No te costará mucho, pero te lo agradecerán. A veces cuando pagas tu pasaje con un peso, puedes incluir a otra persona en él y simplemente, por costumbre, no lo hacemos. Intenta nunca gastar un peso sin incluir a alguien más.

La pulsera es un detalle interesante. En una guagua repleta, cada vez que te aguantes alguien verá tu pulso de color fosforescente, y por la simple curiosidad del cubano, leerá qué dice.

Te asombrarás al notar que las persona justo luego de leer el nombre de Jesús van a mirar tu rostro. Es una reacción muy común, significa que esperan algo de un seguidor de Cristo, y esa es la oportunidad de brillar con un rostro sereno aun cuando la guagua se esté cayendo a pedazos 😉 Lo creas o no, de esa manera estás evangelizando.

Lleva el bolso, y comparte tu espacito

Llevar el bolso del que está de pie en la guagua no es nada nuevo, pero hacerlo con una sonrisa, es algo espectacular. Apiádate del que va de pie, porque está pasándola mucho peor que tú, si lograste sentarte. Así que al menos ofrécele llevar su carga, y si se trata de alguien delgado, y la guagua va en aprieto total, no lo pienses dos veces para ofrecerle el rinconcito de tu asiento, verás como el ambiente cambia y surgen las sonrisas.

Frutos de tu patio

Si eres de los afortunados que tienen un patio en casa, tal vez te has adaptado a recoger algún tipo de fruto y hortaliza y por costumbre, va directo a tu meseta. Pero sabes qué, tienes una oportunidad genial parta esparcir evangelio entre tus vecinos, esos que a veces te molestan tanto y que no ves como posibles hermanos, pero Dios ama igual que a ti.

Decídete a compartir algo cada vez que recibas un fruto nuevo. Tómalo como regla. De gracia recibiste, dá de gracia.

Tal vez a la primera o segunda ocasión no surja una conversación, pero cuando surja, le podrás decir a tu vecino que la Biblia te animó a hacerlo. Sin teques, sin hablar más de lo que escuchen, ni dar el discurso teológico del siglo, eso también es evangelizar con amor.