Historia de vida: El cuchillo en mi mano mató a mi hijo

Perfil de vida/testimonio Historia de vida: El cuchillo en mi mano mató a mi hijo

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Soy un hombre común y corriente. Nací en un barrio pobre con una profunda creencia en la santería y en todos los santos posibles, para tratar de encontrar soluciones a todos los problemas. En mi adolescencia viví solo con mi madre. Profundamente sacrificada por mí, me atendía hasta el cansancio. Trabajaba de noche y de día por mi par de zapatos, mis ropitas y mis deseos juveniles.

Ya más maduro comencé a trabajar en un buen puesto de trabajo. Mi condición de médico me ayudó a darle tranquilidad a mi mamá y a la familia que me atreví a formar. Durante meses busqué nuevas condiciones de vida, hasta que la atención a pacientes en mi casa mejoró mi situación económica. Más tarde recibí el regalo de tener dos hijos varones, que fueron la felicidad de mi madre hasta el día de su muerte.

Ya jóvenes, mis hijos comenzaron a hundirse en las banalidades del alcohol y la droga. Uno de ellos se mudó de la casa y el otro permaneció con mi esposa y conmigo absorbiendo todo cuanto pudo. Un día, aturdidos por los problemas de este hijo, decidimos enfocarnos en ayudarlo a salir de su situación. Para eso mi esposa dejó de trabajar y lo mantuvimos varios días encerrado en la casa para que superara su adicción; pero se fugó. Lo buscamos durante dos meses, algo que deprimió mucho a la familia.

Una fatídica noche me despertó un ruido intenso en la cocina, ubicada en los bajos de la casa. Miré a mi lado, no vi a mi esposa, y me dispuse a bajar. La encontré desmayada, y mi hijo se encontraba frente a ella buscando dinero en todas partes. De repente, cuando me sintió, tomó un cuchillo y me amenazó. En ese momento mi esposa se levantó e intentó quitarle el cuchillo, pero él la golpeó, y cuando me dispuse a desarmarlo, en un forcejeo violento, sentí como, desgraciadamente, el cuchillo se adentró en él. Justo después de llegar al hospital, mi hijo murió.

Mi dolor es mucho al tener que dar este testimonio que revela que la educación incorrecta de los hijos corrompe, destruye y asesina a la familia.

Dios, eterno perdonador, ha salvado mi alma por medio del ministerio de la reconciliación en mi familia. Gracias a Él tengo fuerzas aún para contarles por medio del amor, la paciencia y la capacidad de tener fe que impregnaron en mí algunos cristianos que, aun sabiendo mi pecado, me dieron la oportunidad de conocer a Jesús. Mi vida cambió; mi forma de vivir, también. Hoy toda mi familia es cristiana. Y yo estoy preso en la carne, pero libre en el Espíritu.

Le exhorto a buscar los secretos de la Biblia para que la doctrina mundana nunca destruya su familia. Si antes hubiera conocido esto, hoy quizás mi hijo estuviera vivo.

 

(Este testimonio, originalmente titulado La solución a mis problemas, forma parte del libro inédito Preso en la carne, pero libre en el Espíritu, de la autoría de los pastores cubanos Yonathan Ramírez y Justina del Toro, cuyas vidas están entregadas al trabajo evangelístico con reclusos y exreclusos. Para contactar con los autores o protagonistas, puede escribir a nuestras redes sociales.)


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