La guerra de aranceles Estados Unidos y China es el nuevo modo de luchar sin armas, tan solo subiendo de una y otra parte los impuestos a productos. Ahora las tensiones entre ambos lados arrecian, y por vez primera se habla de la afectación que pueda tener la importación de Biblias al país norteamericano, su mayor mercado, según CBS News.

Donald Trump, presidente norteamericano, amenaza con imponer 300 mil millones de dólares adicionales en sanciones a los bienes importados desde China, y esto incluiría el papel utilizado para producir millones de Biblias que se imprimen. Un grupo de editores de las santas escrituras declararon recientemente que la elevación de los aranceles podría llevar a una escasez de Biblias en los Estados Unidos.

Así lo dio a conocer esta semana la cadena de televisión CBS News. Los editores consideraron que las políticas proteccionistas harían que la Biblia sea más cara para los consumidores y las organizaciones cristianas que entregan Biblias como parte de su ministerio, detalla protestante digital.

Los aranceles propuestos están actualmente en suspenso, mientras se reanudan las negociaciones comerciales tras meses de debates por parte de funcionarios estadounidenses y chinos. Las biblias son impresas en papel inusualmente delgado lo que requiere máquinas especializadas, expresó Mark Schoenwald, presidente de HarperCollins Christian Publishing, ante el Representante de Comercio de los Estados Unidos.

Según Schoenwald, hasta el 75% de lo que le cuesta a un editor hacer una Biblia, con sus ilustraciones complejas y sus páginas ultradelgadas que la hacen portátil, es invertido en China y en otro lugar sería inviable.

Los dos mayores editores de la Biblia en los Estados Unidos, Zondervan y Thomas Nelson, son propiedad de HarperCollins. Juntos, comandan aproximadamente el 38% del mercado de biblias en ese país.

«Creemos que la administración desconocía el posible impacto negativo que estos aranceles propuestos tendrían en la industria editorial en general, y que nunca tuvo la intención de imponer un “impuesto a la Biblia” a los consumidores y organizaciones religiosas», declaró Schoenwald.

Se estima que aproximadamente 20 millones de Biblias se venden en los Estados Unidos cada año.