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Filemón y el principio de la autoridad

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Filemon y el principio de la autoridad

Hablar de autoridad eclesial en la iglesia de hoy es todo un desafío.

Las formas de gobierno históricas se perfeccionan y se entremezclan en la búsqueda de nuevos modelos capaces de viabilizar el trabajo en la viña del Señor.

¿Cuál es la mejor? Ninguna y todas. Es decir cada una tiene cosas positivas y negativas en dependencia del momento.

Sin embargo, el apóstol Pablo nos deja ver en su epístola a Filemón los cimientos de la autoridad en la iglesia.

Estando Pablo en la cárcel conoce a otro reo (Onésimo), después de traerlo a los pies de Jesucristo indaga por su vida y se entera que es el esclavo prófugo de Filemón un discípulo suyo residente en Colosas o Laodicea. Pablo le envía una carta rogándole que perdone los agravios que le ha causado su esclavo.

Aunque el tema central es la intercesión por Onésimo el apóstol revela algunos principios de la autoridad que serían efectivos en cualquier sistema de gobierno que escojamos dentro del cuerpo de Cristo.

 El derecho a ejercer la autoridad.

Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, (v. 8)

 Pablo decía tener mucha libertad para mandar y añadía lo que conviene, o sea estaba investido de autoridad y sabía lo que era correcto, necesario, lo que estaba en la mente y voluntad de Dios.

En un mundo donde el autoritarismo es la orden del día tal afirmación daría la base suficiente para aceptar a cualquier líder autócrata. No obstante, Pablo da un salto en el sentido opuesto.

La persuasión amorosa.

más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo;… (v. 9)

Resulta insólito que alguien con todo el derecho de mandar ruegue.

¿Por qué rogar cuando se puede mandar y mandar correctamente? Si estás apasionado porque se haga la voluntad de Dios, si sabes que lo que dices es acertado, es lo que se debe hacer, ¿no da eso el derecho de empeñar toda la fuerza? La respuesta de Pablo es No, él decide rogar.

Rogar es sinónimo de suplicar, implorar, parece un signo de debilidad para alguien que tiene superioridad, mas él emplea la fuerza del amor.

 El consenso por encima de nuestro criterio.

Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. (v. 13-14)

Pablo no se debate entre lo que él quiere y el consentimiento de Filemón. No hay imposiciones, muy al contrario busca el consenso de la parte que está más afectada y que de alguna forma está subordinada ante la autoridad de un apóstol.

Se necesita mucho temple para subordinar nuestra propia voluntad cuando tenemos la oportunidad de consumarla y buscar la opinión de otros para tenerla en cuenta y respetarla.

El compañerismo

Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. (v. 17)

 En la relación de la autoridad debe existir un vínculo obligado de compañerismo.

Se trata de que en la cadena de mando, en la relación superior-subordinado no se pierda el lazo del compañerismo.

Compañerismo incluye amistad, afecto, confianza, camaradería, familiaridad… hasta el mismo Jesús estableció este principio cuando les decía a sus discípulos: ya no les llamaré siervos sino amigos.

La confianza en la obediencia.

Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo. (v. 21)

 ¿De qué manera el que manda puede estar confiado en que va a ser obedecido? ¿Cómo puede estar confiando en que sus deseos serán cumplidos cuando no ha abusado de autoridad? ¿Por qué confiar que será atendido más allá de lo que ha demandado?

Se necesita una estrecha relación entre dos personas para conocer cómo actuará la otra en determinadas circunstancias; pero aunque Pablo conocía previamente a Filemón y aunque nosotros no tenemos evidencia histórica de que recibió a Onésimo como Pablo le pedía, este último estaba confiado en que sería obedecido con creces.

La confianza en la obediencia es la clave para transmitir valor, determinación y voluntad a obedecer. Si transmitimos inseguridad tenemos muchas probabilidades de no ser obedecidos.

Pablo apeló a posiciones de mando más persuasivas, menos autoritarias, más democráticas, menos intransigentes pero igualmente eficaces. El ruego, el amor, el compañerismo y la confianza no son marcas de debilidad sino de fuerza de carácter cristiano en el líder. En un mundo donde todos quieren ejercer dominio sería provechoso que el corto libro de Filemón nos proveyera los principios de la autoridad.

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