Autor: Silas Bollweg

Traductor: Andrés Jesús Quesada

Queridos hermanos, es lamentable que aun dentro de la comunidad cristiana existan muchas personas que niegan la realidad del rapto de la iglesia[1]. Y cuando digo iglesia, no me refiero a las personas que se congregan en los templos de manera institucional, sino a los verdaderos hijos de Dios de todo pueblo, lengua y nación.

Realmente me asombra que tantas personas ignoren la realidad de este futuro evento. Un evento que es una realidad fundamental en cuanto al cumplimiento de la profecía bíblica. Es por ello, que me gustaría en este artículo darles una idea general de las cosas que ya se apresuran a ocurrir.

La Biblia dice que los días de la misericordia de Dios sobre las naciones gentiles acabarán y Dios volverá a fijar su rostro sobre la nación de Israel y los traerá de nuevo a su herencia (Ez 28:24-26; Jer 31: 7-10). Pero hace 70 años no había nación de Israel en existencia y quizás por eso las profecías bíblicas sobre el fin se fueron olvidando.

Sin embargo, cuando el 14 de mayo de 1948 la nación de Israel fue fundada nuevamente, en el mismo lugar donde fueron expulsados por los romanos hace 2000 años atrás nos convertimos en testigos del exacto cumplimiento de la profecía bíblica. Y cada cristiano debería saber que este es un punto importante en la historia mundial, porque ha sentado las bases para cambiar el futuro de la humanidad. Esto solo ha sido la primera preparación final para el retorno de Cristo a gobernar este mundo como las escrituras los predicen.

La verdad es que estamos mucho más cerca de la segunda venida de Cristo ya que 70 años son una importante línea de tiempo en el marco bíblico y cambios importante podrían suceder muy pronto.

La Biblia claramente nos dice que dios traerá un tiempo de juicio sobre toda la tierra debido al gran pecado y desobediencia del hombre. El cual no quiere arrepentirse de su pecado y busca formas de seguir “reclamando sus derechos” para seguir viviendo una vida pecaminosa (Ap 6: 15-17). También nos dice, que el pueblo fiel de Dios será librado de ese juicio porque ha sido constituido justo por la sangre preciosa de Jesús.

La Biblia nos habla de un poder que dominara el mundo durante siete años. Un gobernante llamado el “anticristo”, quien se convertirá en el gobernador del mundo en y se proclamara a sí mismo como Dios (Dn 9:27).

Este tiempo de gobierno es declarado en las Escrituras como el más terrible que experimentará la humanidad y verá su fin con la segunda venida de Cristo y la instauración de su reino milenial en esta tierra. Pero algo que debemos saber es que antes que el anticristo pueda actuar, Jesús aparecerá en las nubes y llevara consigo al paraíso a todos sus discípulos.

Esta salvación de la ira de Dios y del odio del anticristo es conocida como el “rapto de la iglesia”. En dicho evento millones de cristianos alrededor del mundo serán levantados de esta tierra para ir a morar con Cristo. Esto será en un “abrir y cerrar de ojos”, nuestros cuerpos serán transformados y habitaremos con Cristo en el cielo. Los cristianos finalmente iremos a vivir a la morada celestial que ha sido preparada para nosotros y Dios comenzá a tratar nuevamente con la nación de Israel, quienes hasta el día de hoy en su inmensa mayoría rechazan a Jesús como su mesías.

Miremos brevemente lo que nos dice la Escritura al respecto:

16Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitaran primero.17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1Ts 4: 16-17).

51He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al final de la trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55¿Dónde esta, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro tu   victoria? (1Co 15: 51-55).   

En este punto me gustaría señalar que con respecto al rapto de la iglesia, “la ultima trompeta” en mi modesta opinión no es la séptima trompeta de los juicios de Dios mencionados en el libro de apocalipsis, sino se refiere a “Rosh ha-Schanah”, el festival judío de las trompetas[2] (Lv 23: 23-24, Nm 29:1).

¿Piensas que esto es algo demasiado loco de creer? Seguro dirás que no. Pero la verdad es que muchos cristianos viven como si el rapto de la iglesia nunca fuera a ocurrir, como si no fuera más que un cuento de hadas, resultando ser escépticos en la práctica.

Pero cuando nos mostramos escépticos en cuanto a esto, nos estamos negando a creer en uno de los principales puntos del plan de Dios. No olvidemos que si estamos tratando con Dios, entonces estamos tratando con lo sobrenatural y lo sobrenatural es  siempre demasiado grande para nuestro cerebro. Por lo tanto, es algo que debemos creer con el corazón y no meramente con el intelecto.

Echémosle una ojeada a 2Pe 3: 1-13:

1Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro entendimiento, 2para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; 3sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y  también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en la cual los cielos pasaran con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.      

Fue anunciado que la tierra seria destruida por una inundación de agua y así sucedió. Fue anunciado que los judíos saldrían de Egipto y así sucedió. Fue anunciado que el Mesías nacería de una virgen en una pequeña aldea llamada belén y que sería crucificado y luego resucitaría, y así sucedió. Fue anunciado que los judíos volverían a la tierra de Israel y así sucedió. Por tanto, no tengamos la menor duda de que el rapto de la iglesia ocurrirá también, y en mi opinión, es algo que no demora mucho.

Jesús mismo dijo que nadie más que Dios conoce cuando es que esto ocurrirá, pero nosotros podemos hacernos alguna idea observando los tiempos.

 ¡Hermanos todas las cosas están ya puestas en su lugar!

Las naciones se han apartado totalmente de Dios. Israel se ha convertido en una nación nuevamente y las naciones musulmanas quieren eliminarlo. Un ataque nuclear en el medio oriente esta siempre latente. La implantación del microchip está ya lista para convertirse en el nuevo estándar global de comercialización ─compra y venta─, en la herramienta para el anticristo controlar las naciones.

Terremotos, zonas de guerra, pestilencias y aberraciones de todo tipo están ocurriendo sistemáticamente. Todo lo que la Biblia declara como “señales del fin” están ya presentes. Ya el evangelio se ha predicado prácticamente en todo lugar, lo que nos lleva a entender que lo que Jesús llamó “la señal final del fin (Mt 24: 14)” está prácticamente cumplida. Lo cierto es que el evangelio se ha predicado sin cesar y ya el tiempo del fin se acerca, aquellos que no han querido arrepentirse deberán soportar la ira divina.

¿Cómo podemos lidiar con esto si no queremos quedarnos atrás cuando Cristo venga por su iglesia?

Si ya eres cristiano simplemente debes mantener la fe en Jesús; mantener tus ojos en el auto y consumador de la fe. Pero si no lo eres, la Biblia dice que Dios no rechaza a nadie que acuda a él con un corazón contrito y humillado reconociéndose pecador y necesitado de la gracia divina. Arrepiéntete y cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.

También, debemos ser como las cinco vírgenes prudentes y no como las cinco insensatas (Mt 25: 1-13) que no estaban preparadas y cuando llegó el esposo se quedaron fuera. ¡Es muy importante que estemos atentos y velando! Habrá cristianos tibios que se quedaran atrás, así que seamos cuidadosos y estemos constantemente edificando nuestras vidas en Cristo porque aquellos que se queden se enfrentarán a una terrible tribulación. 

¿Cómo podemos estar seguros de que estamos preparados para ese día?

Aquí está la respuesta en forma simple: mantén el fuego de tu amor por Dios ardiendo en tu corazón. No dejes que se enfríe ni se ponga tibio. Si está encendido en tu corazón tal fuego, entonces estás preparado.

Escucha, Jesús no anda buscando personas perfectas, el está buscando personas que realmente le amen de todo corazón y deseen vivir para su gloria.

Si no eres cristiano y has reconocido que eres pecador y que necesitas de Dios puedes hacer esta oración:

“Señor Jesús, he escuchado tu palabra y quiero ser tu hijo. Por favor, perdona mis pecados y lávame con tu preciosa sangre. Te acepto como mi Señor y Salvador. Enséñame como hacer lo correcto y crea en mí un corazón limpio. Ayúdame a esperar en ti  y llévame a la mansión celestial que has preparado para mí cuando un día vengas a buscar a tu pueblo.”


[1] Nota del traductor: el autor vive en la Europa post-cristiana (Alemania) donde el evangelio se ha diluido a niveles alarmantes. 

[2] No hay lugar aquí para explicar mas al respecto, pero cada uno es libre de investigar este asunto con diligencia y arribar a conclusiones.