El bautismo de Jesús y el momento glorioso en que el pueblo de Dios ve la mano de Jehová en duelo con el poder del inmenso mar…

Esos son apenas dos de los pasajes bíblicos claves en que cualquier cristiano reconoce los parajes del Río Jordán y el Mar Muerto.

Sin embargo, ahora una organización ecologista ha alertado sobre la desaparición de ambos parajes a velocidad peligrosa.

Los datos de Sky News, un noticioso de Reino Unido, aseguran que el Mar Muerto, que es en realidad un inmenso lago,  pierde hasta 1,5 metros de agua al año.

Pronostican que a mediados del siglo, se reducirá a «una pequeña piscina», dicen los científicos.

El ecologista especializado en el Mar Muerto, Ofir Katz, lanzó una alerta sobre los riesgos y responsabilizó a la influencia humana.

“Es una lección para todos —aseguró— no juegues con la naturaleza porque la naturaleza siempre vencerá y siempre perderemos”.

“Si continuamos tomando agua fresca de la naturaleza, del mar de Galilea, del Eufrates, por ejemplo, o del Nilo, acabamos arruinando el medio ambiente local”, explica Katz.

Los porqués

Desde los años 50 la explotación hídrica del Mar Muerto amenaza su supervivencia. Foto: Tomada de PicTwitter

Este lago es un ecosistema único y un barómetro sensible del ambiente enclavado en un lugar donde un clima árido y la necesidad de irrigar las granjas hacen que siempre haya escasez de agua.

Según un trabajo investigativo periodístico de BBC, “es considerado como un activo de agua vital y estratégico, aun cuando las plantas de desalinización del Mediterráneo producen cada vez más agua potable”.

El gobierno israelí empezó a recolectar agua del sistema del valle de Jordán en los años 50, décadas antes de que se construyera la represa.

Con el aumento de la población y la necesidad de agua, además de las fábricas extrayendo minerales el resultado es irreversible, ha apuntado la revista Bibliatodo Noticias.

“Produzca más agua en el Mediterráneo, produzca energía renovable en las áreas desérticas y cree interdependencias sanas entre israelíes, palestinos y jordanos primero.

O vamos a ver potencialmente más conflictos surgiendo de esos recursos hídricos cada vez más escasos”, indica a su vez el ambientalista Gidon Bromberg.

El río Jordán, de modo similar, hoy está reducido a un goteo y luego de perder su ancho caudal se espera un “desastre ambiental en cámara lenta”.

Los anuncios de un bajo caudal del río, así como de problemas en el Mar Muerto llegan desde al menos el 2009 y medios tan prestigiosos como BBC.

Estos hechos se unen a la larga lista de desapariciones naturales de la mano del cambio climático.