El secreto de los antiguos

“Y ésta es  la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. 1 Juan 5: 14 y 15.

“Mucha gente se pregunta cómo puedo sonreír, cuando no hay razón alguna para estar yo tan feliz”. Así versa una extraordinaria canción, que refleja perfectamente la incomprensión de aquellos que nos ven alegres en medio de la prueba. A ellos le sorprende que vivamos una vida con optimismo y fe.

Hay otros que no pueden entender el gozo de los cristianos y piensan que estamos locos. Al ver nuestra forma de vivir y de pensar, se preguntan: ¿Qué se creen estos? ¿Cómo pueden estar seguros de las cosas?

Nuestro secreto radica en la confianza que tenemos en el Dios Todopoderoso al cual le hemos creído.

Confianza: es fe que se deposita en algo o en alguien. Es también familiaridad y franqueza en el trato.

La confianza que tenemos en Dios se basa en dos principios fundamentales:

1-Que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Por esto es que podemos planear, descansar y vivir a plenitud. Porque sabemos que podemos contar con nuestro Dios. Cuando clamamos a Dios, y le pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.

La oración expresa la fe que depositamos en él para todas las cosas. Nuestra confianza en Dios se mide por la actitud que tenemos sobre la oración.

Oración es relación con Dios, a él se le conoce en el secreto, mediante la comunicación y la meditación de la Palabra. Es en la oración donde discernimos la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Es allí donde aquietamos nuestra voluntad y abrazamos la de Dios. Entendiendo que Dios nos contestará las peticiones de nuestro corazón, conforme a su inmensa sabiduría.

Cuando estamos de rodillas somos más altos. Nuestro espíritu se levanta y se fortalece en su presencia. El tipo de oración que hacemos, nos dice mucho sobre el tipo de relación que tenemos con Dios.

“La oración no hace que la tierra gobierne el Cielo, sino que el Cielo gobierne a la tierra”.

Que el Reino de Dios venga y se establezca, para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo.

2-Que Dios nos oye y que tenemos las peticiones que le hacemos.

Es prácticamente imposible que Dios no responda a nuestras oraciones. Siempre hay una respuesta para el clamor de cada hijo de Dios. Aunque no siempre es la que esperamos.

Su voluntad es perfecta e inmensa, su sabiduría, sus caminos más altos que nuestros caminos y sus pensamientos extremadamente profundos y sublimes. Dios siempre nos dará más de lo que pedimos o entendemos.

“Os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” Marcos 11:24.

Dios es algo más que un genio de la lámpara. Es una persona especial que desea tener relación con nosotros, que nos espera en el lugar de la oración, para escuchar nuestras peticiones.

La oración no debe ser instantánea. La confianza en Dios es algo que no se desarrolla de hoy para mañana, se necesita pasar tiempo con él. La confianza involucra la certeza y la convicción que tenemos, es un resumen de nuestra fe.

Dios es mucho más que “El camaroncito duro” del cuento, que nos saca siempre del apuro que tenemos. Dios es nuestro Padre Amoroso que atenderá siempre nuestro clamor.

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen, oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará” Salmo 145:18 y 19

Esta es nuestra CONFIANZA…. Bendiciones.

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