Hace unos días reflexionaba sobre la bondad y la misericordia de Dios y vino a mi mente la siguiente pregunta: ¿Qué deseas más, los regalos que Dios da o a Dios mismo por lo que él es? Creo que es una pregunta interesante sobre la cual debemos reflexionar y la repuesta que demos siendo sinceros en nuestro corazón es de vital importancia para entender la condición en que está nuestra vida espiritual.

Como pueblo de Dios somos la novia que Cristo viene a buscar, por tanto, ¿seremos fieles y tomaremos nuestra cruz y seguiremos al Maestro, o comenzaremos una rebelión cuando las cosas no vayan como nosotros queremos?

La verdad es que dicha pregunta puede ser respondida con trivialidad y ligereza. Seguramente solo una prueba difícil en la vida de una persona nos diga realmente a quien prefiere. En mi caso personal he recibido un montón de esas pruebas difíciles y he visto peores en la vida de otros creyentes.

Y aquellos que no se han rendido y se han mantenido firmes en Dios son mis héroes en lo personal. Me deleito en ver personas que aman a Dios por lo que él es y no por los regalos que da. Que son capaces de mantenerse firmes esperando la luz del día sin importar cuan fea y oscura sea la noche.

¿Y si Dios pusiera todos los regalos a un lado? ¿Y si te tocara experimentar dolores y sufrimientos parecidos a los Job? ¿Y si algo terrible sucediera en tu vida? ¿Y si tus oraciones no fueran más escuchadas y solo hubiera silencio de parte de Dios? ¿Y si todos tus sueños se derrumbaran? ¿Y si cayeras enfermo de muerte? ¿Y si pierdes tu trabajo, o tu familia?

Son escenarios difíciles pero seamos honestos, cosas como estas pasan en la vida de cristianos. Las enfermedades no se detienen en las puertas cristianas. Los problemas y situaciones difíciles son tanto para inconversos como para cristianos. Solo echa una ojeada a los hermanos en tu iglesia y verás problemas y circunstancias adversas en la vida de muchos de ellos.

Muchos están en profundo dolor, con dudas y frustraciones. Y no se trata de que no tienen fe o que son cristianos mediocres. Hablo de personas de gran fe y madurez espiritual que no se han rendido y se aferran a Dios a pesar de todo. Algunos creyentes dicen: «mejor con Dios en el fuego, que sin él libre de problemas».

Y eso es bueno, pero la verdad es que estar en el fuego duele, no es vacaciones ni cosa fácil aún estando Jesús contigo. ¿Estarás preocupado por aquello que no has recibido y esperas ansiosamente como un regalo: salud, protección, bienestar económico, estatus social, y así sucesivamente, o tus ojos estarán enfocados en el dador: Dios tu creador?

Recuerdo que Job al principio fue paciente pero después comenzó a quejarse contra Dios lo llamó injusto. ¿Estás seguro que lo harás mejor que Job?

Veamos lo que Jesús le dijo a Pedro:

Simón, Simón, Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo.Pero yo he rogado en oración por ti, Simón, para que tu fe no falle, de modo que cuando te arrepientas y vuelvas a mí fortalezcas a tus hermanos(Lc 22: 31-32).

¿Qué fue lo que Jesús le dijo a Pedro? ¿Acaso fue: «oro para que esto no pase»? ¡No! Jesús oró para que se fe no fuese destruida por Satanás pero Pedro tuvo que pasar la prueba difícil. De hecho, el actuar de Satanás sirve para pobrar nuestra fe. Eso fue lo que pasó en la vida de Job y es lo que pasa en la nuestras:

Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano(1Ts 3:5).

¿Permite Dios que esto suceda? La respuesta es sí, lo permite. ¿ Pero por qué? ¿Acaso no nos ama? Estás preguntas dan vueltas en la mente de muchos. Sí, Dios nos ama, pero él prueba nuestra fe y amor hacia él de muchas formas. Dios quiere que le amamos a él por lo que él es y no simplemente las cosas que él da. Dios quiere prepararnos para ese gran día donde solo estemos adorandole a él:

Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina.

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios(Ap 19: 4-9).

¿Quieres ser de los que participen en tan sublime adoración celestial? Entonces debes ser alguien que prefiera al dador antes que los regalos en esta vida. Esta vida aquí en la tierra es menos que un segundo si la comparamos con la eternidad. Por ello, debemos estar enfocados en Dios y muestra herencia celestial y no en el dolor que esta vida presente nos pueda traer. El apóstol Pablo, alguien que sufrió muchísimo en esta vida por servir a Dios, expresó:

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (Rom 8:18).

Me gustaría terminar este artículo con palabras del Antiguo Testamento. En ellas vemos personas que han estado molestos porque sus vidas no han sido «mejores y más bendecidas» que la de muchos incrédulos. Ellos habían estado quejándose contra Dios y él les dio una respuesta específica. Quiero que guardes este texto en tu mente y en tu corazón porque tarde o temprano el tentador te visitará y tratará de destruir tu fe. Y este texto te puede ayudar:

Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis:  ¿Qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: Por demás es servir a Dios.  ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.

Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.

Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve (Malaquías 3:13-18).