El cristiano y la política

General Opinión El cristiano y la política

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Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Ro 13:1-8
Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 1 P 2:13- 17
Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Tit 3:1
Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo. Hch 23:1
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 1 Ti 2:1-4
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen… Mt 5:44


Los textos bíblicos que encabezan esta exposición, han sido la base principal que ha inducido a algunos a la triste conclusión de que “los cristianos no se meten en política”, ya que parcializarse con una ideología determinada contraria a la de los gobernantes automáticamente los conduciría a pecar.

Los cristianos que han vivido en países con políticas ateístas o anticristianas han sido víctimas de una teología de mordaza, concluyendo que para vivir quieta y reposadamente todo cuanto tienen que hacer en materia de política es orar por sus gobernantes sean cómo y quiénes sean.

El temor de los cristianos a inmiscuirse en política llega al extremo de creer que ni siquiera pueden tener una conciencia política, porque esto ya los colocaría en contra de lo establecido por Dios, pero la apolítica[1] de conciencia no existe. La neutralidad es imposible cuando se es cristiano ya que el cristianismo es una fe que invita continuamente a pensar[2], da hambre y sed de justicia[3] y anima a esperar el día en que los ricos y poderosos serán castigados[4]. Decir que se es apolítico implica ignorancia debido a que los juicios sobre la sociedad, la cultura, la valoración de los gobernantes colocarán al creyente en la izquierda o en la derecha[5], pero la neutralidad es imposible.

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En primer lugar una buena parte de los cristianos niegan la apolítica por considerarla ficticia. Sin embargo otros muchos creyentes apoyados en que: “su ciudadanía está en los cielos… Fil 3:20, o que Jesús dijo que su: reino no era de este mundo… Jn 18:36 y en que: no tienen lucha contra sangre y carne… Ef 6: 12”, pretenden afectar neutralidad. Frecuentemente se les escucha decir que “el cristiano no se mete en política”, pero lo cierto es que no es posible acallar la conciencia política.

Jesús mismo tenía una conciencia política bien definida cuando expresó: “…Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.” Mat 20:25 con lo cual dejaba bien en claro su opinión acerca de los gobernantes de su época. Otro incidente que expuso su pensamiento político, y su valoración sobre la injusticia fue el asunto del impuesto. Mat 17:254-27 aunque básicamente se trataba del impuesto para el mantenimiento del templo y Jesús lo pagó, su valoración del asunto fue que lo pagaba para evitar ofenderles.

24Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 25El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? 26Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. 27Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero[6]; tómalo, y dáselo por mí y por ti.

Cuando la Escritura pide someterse a las autoridades no significa en ningún sentido que no se tenga una opinión acerca de su proceder. Sometimiento no significa dejar de pensar o negarse a valorar, porque el hombre espiritual juzga todas las cosas[7].


En segundo lugar existe un rechazo a la apolítica sostenida en el solo hecho de las autoridades superiores están puestas por Dios. Porque si Dios establece la izquierda en unos países y la derecha en otros haciendo que unos vivan bajo dictaduras y a otros bajo democracias entonces Dios sería el responsable del sufrimiento de millones de personas y eso es inadmisible. Imaginarse a Dios estableciendo dictaduras de izquierdas, ateístas y materialistas es algo que choca contra lo que se sabe de su naturaleza[8].

 

Tercero si el cristiano no debe inmiscuirse en cuestiones de política entonces no tendría el derecho a oponerse a los programas gubernamentales contrarios a la ley de Dios, tales como la ideología de género, ni podría manifestarse a favor de la vida (contra el aborto), ni podría condenar la eutanasia, mucho menos ir contra el ateísmo o ni ningún otro de los puntos de la agenda globalista a la que la iglesia se ha opuesto desde siempre, porque quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste.


Cuarto si el cristiano debe vivir con una postura de obediencia absoluta a la autoridad entonces tendría que admitir que el evangelio fue establecido sobre la base de una actitud pecaminosa y de rebeldía contra las autoridades de su tiempo.

El evangelio se estableció sobre la base de la insubordinación política. Cuando los gobernantes dijeron a los apóstoles que se callaran y no continuaran predicando ellos dijeron no, en una abierta actitud rebelde.

  • …porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Hch 4:20
  • …diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Hch 5:28
  • Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad… Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Hch 5:40, 42

El cristianismo naciente fue insurgente en cuanto a las autoridades. Las referencias a confrontaciones gubernamentales están claras en las Escrituras, si se juzgase sus acciones a la luz de los textos del encabezado tendría que admitirse que eran desobedientes al mandato divino de respetar a las autoridades.

  •  Los magos no obedecieron a Herodes el Grande. Mt 2:12
  •  Juan el bautista confrontó al otro Herodes Antipas Mt 14:3-4
  • Jesús insultó a los fariseos llamándoles “sepulcros blanqueados” Mt 23:27
  • Jesús llamó “zorra” a Herodes Antipas en sentido peyorativo Lc 13:31-32

Se podría agregar que en toda la historia bíblica hubo hombres de Dios que fueron estadistas en gobiernos paganos. José y Daniel destacan en el AT los cuales no solo ganaron renombre por su devoción divina, sino por su desempeño en sus funciones estatales o gubernamentales. El rango y la función de José, quedó claramente evidenciado en su encumbramiento. Gn 41:40-44 Por su parte Daniel ostentó un rango muy similar y podría añadirse que no fue el único. Dn 2:48-49

En el NT varios gobernantes se convirtieron al cristianismo y en ninguno de los casos se les pidió que abandonaran sus oficios.

Un componente indisoluble del evangelio es la justicia. Jesús desafío a que la justicia de sus seguidores fuera mayor que la de los escribas y fariseos. Mt 25:20 John Stott expresó:

   “La justicia en la Biblia tiene por lo menos tres aspectos: legal, moral y social… Sería un error suponer, sin embargo, que la palabra bíblica           "justicia" significa solamente una relación correcta con Dios (legal) por una parte y una justicia moral de carácter y conducta por la otra (moral).

La justicia bíblica es más que un asunto privado y personal: incluye también la justicia social. Y la justicia social, como aprendemos de la ley y los profetas, se interesa por la liberación del hombre de la opresión, al igual que por la promoción de los derechos civiles, la justicia en las cortes legales, la integridad en las relaciones comerciales y el honor en el hogar y los asuntos familiares. Así los cristianos están comprometidos a tener hambre de justicia en la comunidad humana en su totalidad como algo que agrada a un Dios justo.”[9]

Cuando Dios dijo, “que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” Hch 10:35 estaba refiriéndose también a cada época, lugar y posición política. Entonces, cómo se puede ser justo, callar o virar la cara ante las injusticias de este mundo. La labor de los profetas en el AT quedó estrechamente vinculada a la denuncia de los males sociales de su época y muy de cerca al modo de actuación de sus gobernantes. “Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros.” Miq 1:2

El ángel que anuncio la caída de la gran Babilonia impelió al pueblo de Dios a salir de ella. Sería totalmente absurdo creer que este salid (imperativo) fuera una emigración geográfica más bien es un no compartir, un alejarse ideológico.

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Ap 18:4-5

Someterse a las autoridades en ningún modo puede referirse aceptar injusticias, el cristiano necesita saber que obedece leyes aprobadas por Dios pues su primer compromiso es con él. Daniel se rehusó a obedecer leyes contrarias a la voluntad de Dios. Dn 6:1-16 narra la historia de una ley aprobada, que había entrado en vigencia, pero no armonizaba con los propósitos de Dios. Su reacción fue no obedecerla.

En cada declaración del NT que alude a la posición ciudadana del creyente ante la política está implícita la premisa de que las autoridades están puestas: “para infundir temor al que hace lo malo”, “para castigar al que hace lo malo”, “para procurar la paz y el bienestar ciudadano” 1 Ti 2:1-4 cuando los gobiernos se alejan de esto se constituyen enemigos de la justicia y le corresponde a la iglesia denunciar su pecado.

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La iglesia debe condenar los males vengan de donde venga, el mensaje debe ser el mismo “… si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Luc 13:3

 “La paz no es solo la ausencia de la guerra” decía Rigoberta Menchú premio nobel de la paz y tenía razón. Ser pacificadores es adquirir el espíritu del Príncipe de paz que dijo “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” Mat 10:34 no se puede pretender poner paz cuando los derechos elementales son violentados.

Ya en el pasado Dietrich Bonhoeffer condenó a la iglesia cuando esta no reaccionó ante el “Exterminio” diciendo: “La iglesia permaneció muda, cuando debía haber gritado… La iglesia reconoce haber sido testigo del abuso de la violencia brutal, del sufrimiento físico y psíquico de un sinfín de inocentes, de la opresión, el odio y el homicidio, sin haber alzado su voz por ellos, sin haber encontrado los medios de acudir en su ayuda. Es culpable de la vida de los hermanos más débiles e indefensos de Jesucristo.”

Lo mismo hizo el Rev. Martin Luther King Jr. cuando expresó lo siguiente: “Una nación se sentencia si misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia cobardemente se vuelve cómplice con su silencio.

 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios… Hch 4:19

Muy por encima del sometimiento a los gobernantes está la obediencia a Dios. Tomar un grupo de textos bíblicos y sacar conclusiones descontextualizadas es un mal que conduce a descuidar la esencia del llamado divino.

 


[1] Ausencia de influencia o relación con la política.

[2] Ro 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

[3] Mt 5:6

[4] Ap 18:3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. (ver Ap 6:15)

Juan habla de que todas las naciones se verán involucradas en su relación con la gran ramera y que por este motivo recibirán juicios.

[5] El empleo de los términos izquierda y derecha para referirse a posturas políticas es algo casi casual. Tienen su origen formal en la votación que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey sólo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente. Así el término "izquierda" quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social (radicales), mientras que el término "derecha" quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios (conservadores). Por lo que nada tiene que ver con el conocido pasaje bíblico del Juicio de las Naciones Mt 25:31-34, 41.

[6] Moneda equivalente a 4 dramas aproximadamente 4 días de trabajo.

[7] 1 Co 2:15

[8] Stg 1:13-14

[9] Contracultura Cristiana del Sermón del Monte, John Stott, pág. 46


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