El abuso sexual, poco ruido y muchas nueces.  Parte II

General El abuso sexual, poco ruido y muchas nueces. Parte II

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El tema del abuso sexual infantil se vuelve más difícil de manejar debido al desconocimiento que existe en las personas de cómo actuar ante un hecho de este tipo sin olvidar lo doloroso que puede ser moviendo tantas emociones. Es por eso que la iglesia debe de sumarse a los organismos que proveen orientación, consuelo y soluciones adecuadas a las personas afectadas, con instrumentos que le permitan hacer un trabajo eficiente.


Uno de los descuidos usuales e imperdonables es creer que el paso del tiempo arreglará el daño, sin necesidad de nuestra intervención, lo cual no es cierto Los niños abusados y los familiares necesitan atención aun cuando no den señales de traumas. No es sino con acompañamiento y terapia que se puede sanar heridas dejadas tras un abuso sexual.


En ocasiones uno de los errores más frecuentes que comenten los adultos es no creer el relato del niño. Aunque los niños suelen tener fantasías con mucha frecuencia es importante descartar la idea de una fantasía ya que los menores no suelen inventar estos tipos de historias. Es conveniente estar atentos a cualquier referencia hecha para darle seguimiento.


Es imprescindible no perder la calma, no mostrar pánico, ni disgusto, delante del menor que refiere un hecho abusivo. Mostrarle empatía y comprensión ayudará a ganar su confianza y abrir su corazón para sacar a la luz lo vivido y permitir la ayuda.


No prometa al menor que no contará a nadie lo que ha escuchado. Si un menor que no es familia le cuenta algo de esta índole es necesario informar a los padres del menor y en casos determinados habrá que involucrar a las autoridades competentes.


Un error muy común es responsabilizar al menor con lo que ha ocurrido. Atribuirle al menor responsabilidad y participación al provocador, al exponerse o al procurarlo es un error. Ningún comportamiento que pueda un menor de edad pueda haber tenido puede justificar un abuso sexual. Es responsabilidad del perpetrador el delito de emplear a un menor de edad en busca de gratificación sexual.


Es necesario hacer sentir en todo momento al niño que está en un ambiente seguro y que cuenta con usted y su apoyo incondicional.


Felicítelo por haber hablado.


Finalmente, no dude en remitir o involucrar a alguien capacitado para que el menor reciba la ayuda que en un momento dado no pudiera proporcionarle.

Estar preparados, bien documentados puede hacer la diferencia a la hora de restaurar a los afectados.


El propósito principal al tratar el abuso sexual infantil es la atención que en todo momento sea centrada en la afectación del niño y su consiguiente restauración. Enfocarse en hacerle justicia al perpetrador no es todo lo que se requiere, ni la solución más efectiva.

En ocasiones el círculo de los afectados no termina con la víctima, sino que la familia necesita se le preste su debida atención a fin de que puedan formar parte de los que contribuyen a la restauración del infante.


De ahí la importancia de conocer y estar preparados emocionalmente para poder darle soluciones a los que han padecido bajo estas circunstancias. La tarea de restaurar del abuso sexual entra dentro de las funciones de una iglesia que porta la bendición de la redención tal y como Jesús la consumó.


Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría. Jer 31:13 (BAD)


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