Este artículo no tiene otro propósito que el de motivarle a la reflexión y al criterio propio, respecto a Dios y a la sexualidad con la que fuimos creados.

El género humano desconectado con Dios termina por ser sometido a todo lo que debe controlar, en el mundo espiritual, intelectual, emocional y físico material. Y en su libre albedrío, cada vez se separa más de ese creador. ¿Con buenos o malos resultados?

De todas formas, Dios nos sigue amando, así como somos: Crédulos o incrédulos; admitiendo o no lo que somos.

Comenzamos a reflexionar: Si Dios es Omnisciente (todo lo sabe) y Omnipotente (Todo lo puede) por qué Dios no usa el poder que tiene para eliminar a los que se oponen en su mente  y actúan de la manera que Él aborrece.

En lugar de eso, Él, Creador y Señor del Universo, usa su sabiduría para que se reconcilien con Él, hacer amigos de sus enemigos en lugar de simplemente eliminar a aquellos que se le oponen.

Dios no usa los medios a su alcance (que son todos) para hacerle la vida imposible a los que no aceptan los designios de su creación, sino demuestra su benignidad, para conducirles a los cambios de pensamiento, de actitudes y conducta (partiendo de la realidad de que el individuo actúa según piensa). Claro, que su soberanía está por encima de todas las actitudes y conductas del ser humano.

Esa manera de ser y actuar de Dios, con los que están mentalmente en desacuerdo con Él, en su constitución física en sus principios morales y éticos es manifiesta en Jesucristo. Y ese precisamente es el evangelio, una verdad que hoy muchos olvidan. Pudiera predicar alguien otro evangelio de odio a los que se oponen a Dios, pero ese no es el que Cristo predicó.  El evangelio de Jesucristo se define como la buena nueva noticia de dicha manera de ser y actuar con sus enemigos en la mente.

Eso lo explica Juan en su evangelio, de la manera siguiente:

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.…pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

O sea, otro evangelio, si existiera, añade condenación. Pero el de Jesucristo trata de salvar a los condenados, con una buena noticia que confirme la posibilidad de salvarse, no de confirmarles su condenación. Esta manera de hacer justicia también es aplicable no solo a los(as) inconformes con su sexualidad original, sino con los(as) que mienten, abusan, asesinan. De los primeros está plagado el mundo. Y no se ha satanizado la mentira, siendo un principio satánico. Note que Cristo lo catalogó como padre de mentiras, no de homosexuales.

Creo necesaria esta introducción para entrar en uno de los temas más polémicos de este tiempo, aplacando los ánimos para exponernos todos a una reflexión en la perspectiva divina.

Este evangelio referido, es manifiesto espiritual, intelectual, emocional y físicamente en Cristo. Constituido por el Padre de la familia humana como el referente o prototipo en este mundo para las criaturas humanas, en cualquier entorno en el que vivan.

Claro, ya sé que esto no basta, los prototipos pueden atraernos, pero hay una ley en nuestros miembros que se revela a lo que realmente quisiéramos. En la Biblia leemos en una carta que Pablo escribió a los gálatas que:

el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

No podemos estar ajenos a esa batalla interior de sentimientos y pensamientos que se agolpan para ser y hacer. También escribió a los romanos:

Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Pero… ¿este era un escritor sagrado?Así es. Hasta Cristo dice la Biblia que fue tentado en todo, pero sin pecado. Por eso lo puso como referente para acompañarnos en esas batallas interiores.

Dios, lo manifestó Pablo, nos envió su Espíritu Santo para que pudiéramos renovar la mente, sujetar las emociones y tomar buenas y nuevas decisiones . Él sabe que para lograr todo eso hace falta una fuerza interior que nos ayude a vencer la otra fuerza que nos conduce a hacer lo que queremos, sabiendo que no es correcto. Por eso, a los que deciden ponerse de acuerdo con Dios, Él les da su Espíritu Santo. Y con él, todo el poder, la misericordia y la gracia necesaria. Lo más importante: No teniendo en cuenta sus desacuerdos.

(Siga con esta serie próximamente)