Como comentábamos en nuestras entregas anteriores, cuando la multiplicación parte de la fructificación, se multiplica el carácter y el gobierno divino en la creación y la familia humana, puesto que cada ser humano está hecho a su imagen y semejanza.

Entonces, ésta y su hábitat se prioriza como una responsabilidad imperiosa como fundamento para el género humano. Es el rigor del sacrificio para disfrutar la vida. No es el disfrutar la vida sin el previo sacrificio. Si Dios permitiera que el ser humano haga todo lo que le place, no estuviera usted leyendo este escrito.

(Lea esta serie desde su inicio aquí: Parte uno, Parte dos)

Es muy peligroso alterar el orden divino de las cosas en la creación

A través del prisma del estatu quo oestado actual de las cosas, el plan inicial de Dios, parece una fantasía. Por eso le invito a reflexionar porque en él está la estructura de la vida para el género humano. Este lo ha malogrado porque se ha envanecido en sus propios razonamientos, yendo al margen de lo que Dios ha dicho.

Reflexione. La humanidad está pagando un alto precio por estar en desacuerdo con su Creador.Por eso es en extremo peligroso alterar el orden de las cosas. El desarrollo y poder que hemos alcanzado al margen de lo que Dios ha establecido se nos ha ido de las manos. Y son más los perjuicios que causan en la familia humana, que los beneficios.

Porque cuando estos son cuantiosos, nos deslumbran al extremo de impedirnos ver la estela de daños que han causado, desequilibrando la vida de la familia humana.

Pero no se trata de imponer criterios. Medite: la habilidad del género humano para regir la Tierra y subsistir, funciona bien en el total acuerdo con su Creador y Señor, en todas las áreas de la vida, para formar parte de su estructura espiritual de poder en tiempo y espacio en este planeta. 

Nuestra constitución espiritual y física desordenada sin Dios es como un barco a la deriva.

Porque vamos de aquí para allá como una hoja en el viento, sin darnos cuenta que por mal usar la voluntad propia, decidimos desprendernos del tronco que nos creó y es lo único que sustenta el espíritu para la vida en familia.

Los seres humanos son seres espirituales que habitan en un cuerpo físico. Están capacitados para tener relación con Dios, para eso les dio una capacidad en su ser interior que se nombra: espíritu.

En esa capacidad, Dios trata con el género humano; lo cual éste no puede evitar. Es la llamada conciencia. No importa que creas o no, o que hayas pervertido tu constitución humana.

También, para tener conciencia de nosotros y del mundo circundante, nos dio el alma (intelecto, emociones, voluntad propia) Y todo este paquete espiritual, que no es una fantasía, posibilita la interactuación de Dios en el hombre y el resto de la creación. Pero, el género humano en su  voluntad propia o libre albedrío, interactúa en acuerdo con Dios o en desacuerdo.

Esta constitución es la que hace que seamos seres morales, cuya inteligencia, percepción y determinación propia,nos hace ser únicos respecto al resto de la creación terrestre. Estas capacidades hablan del valor individual del ser humano del cual se infiere la responsabilidad referida. Ahora, la responsabilidad se torna en obligación, de querer alcanzar el nivel espiritual, intelectual, emocional y físico material que Dios ha planificado.

La pregunta es ¿Por qué conformarnos a vivir a un nivel más bajo del que Dios ha previsto para el género humano?  Procuremos en la realidad alcanzar los más altos niveles.

En las diferencias entre el género humano, se confirma más su sexualidad particular, pero para la complementación natural como parte del equilibrio de la vida en la familia humana.

Para esta complementación, definitivamente las reacciones de ambos ante una misma situación, tienen que ser “distintas”. La tendencia natural de uno y de otro es diferente.  Y se ha descubierto que los hombres tienen, en una región particular del cerebro, más “sinapsis” que las mujeres. Según el Diccionario esa palabra significa: Relación funcional de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas. Es una diferencia. Pero no más valor, no más dignidad.

Solo una bendita diferencia para complementarse.Cuando se trata de diferentes reacciones,teniendo en cuenta el alma (intelecto, emociones decisiones) del hombre y la mujer, no pueden quedar al margen (porque son inseparables) los aspectos sociales, psicológicos, éticos y biológicos, que alimentan los pensamientos y determinan las decisiones. Entonces, ese gran universo que está afuera, manifiesta el mundo interior del ser humano, en el que Dios está presente o ausente. Y además, está siendo constantemente movido por la circunstancia espiritual y físico material que ha ido desarrollando en su desorden, la cultura de todos los tiempos.

Arribo a esta conclusión: La sexualidad se ve desde el punto de vista del Creador de ella, o desde el punto de vista de los que han nacido y formado, como la familia y la cultura le ha propuesto, o de alguna manera impuesto a las personas. La sexualidad es el género humano, varón y hembra y todo lo que ambos llevan en su mundo interior, que deciden vivirlo a la manera de Dios, o a la de los prototipos de su cultura circunstancial.

 

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