Un joven pescador cubano se desorientó mar adentro tras recibir el azote de una tormenta en su endeble embarcación y recibió el auxilio de Dios al hallar un mango sobrenaturalmente en medio del mar.

La historia no es de una película, ni uno de esos “testimonios” que saben a cartón en algún perfil de Facebook. Nos llega de la voz de un amigo cercano, que nos cuenta el padecimiento del joven cubano Luis Alfredo Rodríguez cuando su pesca habitual no salió como esperaba y se vio, repentinamente, perdido a la deriva.

Según cuenta a Maranata Cuba Osvaldo López —también conocido como El Soldier en el ámbito del rap cristiano en Cuba— su amigo Luis Alfredo salió  a pescar el sábado en la mañana, y tras sufrir el azote de una corriente de viento que deterioró al extremo su endeble embarcación,  quedó desorientado y a merced de la inclemencia del sol, en aguas de la costa norte de La Habana.

Horas después, tras el pedido de ayuda de su madre, Osvaldo publicó en sus redes sociales una petición de oración por su amigo, con la esperanza de recibir una respuesta de Dios o de alguien que supiera de él.

Los comentarios de personas prometiendo su oración a Dios no se hicieron esperar, y aunque no se viralizó,  su post recibió el apoyo de varios fieles y fue compartido diez veces, e incluso varios hermanos escribieron una oración directamente debajo de la foto.

Apenas unas horas después, la siguiente publicación revelaba que Dios había respondido a la intercesión. Luis Alfredo había reaparecido con una historia de fe para contar. Perdido a mar abierto y desorientado, tras pedir auxilio a varias embarcaciones que vio, sin recibir ayuda, oró a Dios y halló en medio del mar un mango, su único sustento en todo el tiempo que pasó a la deriva.

Horas después, unos jóvenes que salieron a hacer pesca submarina desde Boca de Jaruco, un poblado de la costa norte de Mayabeque a más de cuarenta kilómetros de donde él había salido, le escucharon pidiendo auxilio y lo trajeron de vuelta a casa, después de ofrecerle primeros auxilios.

Osvaldo López supo reconocer la mano de Dios en el asunto, al reflexionar en conversación con Maranata Cuba que hallar un mango en medio del mar es simplemente, sobrenatural. Por eso glorificaba a Dios en agradecimiento por su respuesta.

La historia de Luis Alfredo no tiene los tintes rimbombantes de alguna película cristiana, ni los de los “testimonios” que pululan sobre algún “agua milagrosa”, pero tienen ese toque de sencillez que lleva la maravilla de Dios. Esos momentos fugaces en que vemos su mano responder a una oración, y al fin comprendemos que no adoramos un concepto, ni una religión, sino un ser majestuoso que escucha, y ama. Y que sobre todo, responde desde su corazón.

Por más amigos como este, que llamó al clamor y confió en Dios. Desde Maranata Cuba deseamos que este joven valore sus días en esta tierra, y sea muy bendecido.