Sin importar cultura ni raza, nuestro Dios nos ama a todos igual… Con un estilo y ritmo diferente, pero con un mismo fervor y una misma pasión, ha llegado un grupo de valientes para bendecir nuestras vidas. Fue maravillosa la experiencia de alabar al Señor con ellos. Uno de estos grandes hombres se llama Pedro Manuel (Piter), líder del grupo universitario de Moa, que desde Angola ha llegado para engrandecer el nombre de Jesús en nuestra Isla, alguien que cree que la verdadera adoración se mide por un estilo de vida y no por un ritmo o estilo de música… Así nos dijo:  

Nací en un hogar Cristiano. Desde muy pequeño me instruyeron en los caminos del Señor (Pr 22:6). No siempre he estado firme en el evangelio. En mi adolescencia me quedé un poco al margen, fue casi al cumplir dieciocho años que decidí entregarme de verdad, servirle al Dios que solamente conocía por instrucción. Comencé entonces a conocerlo por experiencia personal. Yo solo sé que empecé a sentir algo diferente en mí, un anhelo por estudiar la Biblia, y desde allí todo cambió… Vine a Cuba a estudiar por beca del gobierno Angolano. Después del preuniversitario, por el deseo de aprender más de la palabra y servirle a Dios, en un inicio, evadí los estudios superiores, pero después tuve sueños que me hicieron cambiar de idea y decidí continuar superándome. Yo estudiaba Ciencia de la Computación. En Segundo año, decidí inscribirme para una beca, con el deseo de estudiar en Brasil la misma carrera que estaba cursando en Angola y hacer otros cursos más, pero ese año no estaban enviando estudiantes para Brasil y tuve que venir a Cuba. Yo había dejado la escuela y Gracias a Dios ya no existía lugar para Cibernética, ni Informática. Tuve que coger entonces lo primero que tenía pensado estudiar estando en el PRE. La Geología. Eso me trajo a Moa… Cuando llegué a Cuba, en La Habana, donde nos quedamos dos meses, lo primero que hice fue congregarme e influenciar a la gente en el hecho de seguir a Cristo. Liderar es algo que el Señor me ha dado.

Ya en Moa hice lo mismo. Me congregaba y un día el líder de entonces me preguntó en que yo servía al Señor, o que hacía allá en Angola. Le dije, canto, predico y hago lo que haga falta. Me puso a cantar en los cultos y células, después a predicar en la célula del ISMM, luego en el culto universitario. Me hizo propuesta para ser el líder de la célula del ISMM. Le dije que no estaba preparado porque no hablaba bien el español. Luego me propuso para vicepresidente del grupo. Seis meses después de haber llegado a Moa, y cursando el primer año de la carrera me convertí en vicepresidente del grupo. En el curso 2014-2015 el presidente se graduó y me asignaron la presidencia del grupo. Muy pocos me conocían, era nuevo en el grupo, y extranjero. Fue Dios quien lo dispuso, y me ha capacitado, por eso hemos crecido bastante…

Yo he dicho en todos los lugares en que he predicado, y cantado: “Lo que me trajo a esta nación fueron los estudios, pero lo que me hizo nacer es servir. Lo que me trajo a esta nación no es mayor que el que me trajo a este mundo.” Por eso yo le serviré al Señor en cualquier lugar. Primero su Reino.

Es un honor servir al Señor acá, a gentes de otra cultura. Es un gran privilegio. La palabra nos enseña que seamos testigos “adonde estamos y adonde nos vamos” Hechos 1:8. Es lo que he tratado de hacer.

Cada día estoy más seguro de que mi estancia en este país es parte del plan de Dios para mi vida. Se ha cumplido la palabra que Él me dio en el año 2010 de poner jóvenes en mis manos, de liderar varios de ellos. Lo que pensé que sucedería en Angola, se ha cumplido hasta hora en Cuba. El número se ha ido incrementando más. He sido influencia para jóvenes extranjeros y cubanos en varias partes del país.

Servir en Cuba ha sido una escuela ministerial para mí. El Señor me está preparando para algo mayor. Estar acá me ha aportado mucho como líder. Se me han abierto muchos horizontes, se me han aclarado los sueños, me han motivado a luchar por ellos, me he desarrollado bastante como músico, he aprendido a relacionarme más con la gente, era más tímido de lo que soy ahora. Hay un mensaje que yo he predicado y que me define acá en Cuba. Se titula: “Aprovechando las oportunidades” (Pr 9:11), yo solo he sabido aprovechar el tiempo y la ocasión.

Yo no encuentro diferencias entre el evangelio de Angola y el de Cuba, lo que difiere un tanto es la forma de cantar, danzar, o como alabamos en nuestro país. Creo que eso se debe a la cultura de cada región, pero la diferencia no está en el evangelio en sí. En nuestra tierra se reúnen más hermanos y eso da la facilidad de moverse, de realizar por ejemplo, actividades cristianas en estadios, calles, cines. Hay varios programas Cristianos en la radio, algunos en la televisión, y en todos los medios de comunicación se predica el evangelio.

En Angola cuando se adora la gente salta, danza, llora, se arrodilla. Es una entrega que conmueve al que ve. Es muy lindo. Sin embargo aunque el estilo es diferente, no nos diferencia, son solamente formas de expresar la adoración, no la propia adoración, la adoración es una actitud interna del hombre (formas habituales de pensar, sentir y actuar). Todos nosotros somos importantes ante los ojos de Dios, por eso de tal manera el amo al mundo y dio a su Hijo por nosotros (Juan 3:16), somos importantes no importando lo que hemos hecho, somos importantes a pesar de lo que hicimos, somos importantes porque Dios nos hace con su gracia y misericordia.

Fotografía: Royler Marichal Carrazana

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