¿Cómo pude hacer esto?: De sacrificar a un niño a ser perdonado por Cristo

General ¿Cómo pude hacer esto?: De sacrificar a un niño a ser perdonado por Cristo

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Sé que mi testimonio es muy duro de aceptar y entender, pero, así como Jesús estuvo dispuesto a recibir el arrepentimiento sincero de un pecador crucificado a su lado, también recibió el mío, un pecador impío inmerecedor de estar bajo la gracia del Dios que creó el amor.

Mi historia comenzó por la tradición de mi familia en la religión satánica “Palo monte”. Llegué a convertirme en un experimentado palero. Sostenía bajo mi mandato espiritual a trece espíritus malignos, diabólicos, que me “ayudaban” a obtener todo lo que quería, especialmente mujeres que saciaban mis deseos sexuales. Yo tenía muchas cosas que poco a poco llenaban mis necesidades, pero no me sentía feliz, no tenía pareja estable ni hijos, después de cuarenta años.

Todo se complicó cuando “mis muertos” (espíritus demoníacos utilizados para entretenerme) me dijeron que para poder tener lo que quería y garantizar mi felicidad total tenía que sacrificar algo: un niño. Es doloroso contar algo como esto, pero cegado por la religión me dispuse a buscarlo y raptarlo para obtener mi “poder” que solo me aseguraría un boleto directo al infierno. En el momento de mi detención, poseído, ya había ejecutado el horrendo hecho. Por ese aborrecible crimen estoy preso. Y es que el diablo cegó mi vista, cortó mi discernimiento, detuvo mi razonamiento y me dominó por completo, haciendo de cada pacto que continuamente reclamaba algo cotidiano para mí.

Dios, en su eterno amor, aceptó mi arrepentimiento sincero. Mis lágrimas nocturnas diarias, mi depresión intensa y mis lamentos constantes cesaron. Soy afortunado, pues en la prisión unos cristianos me entregaron un tratado[1] hecho especialmente para mí. Al leerlo, sus palabras atravesaron mi corazón y comencé a necesitar a ese Cristo que de repente comenzó a llenar cada espacio de mi ser. Después de despertar espiritualmente a la luz admirable de Cristo, mis primeras palabras fueron “¿cómo pude hacer esto?”

Doy testimonio de mi fe en el Señor por el cambio que ha producido en mí. Durante este tiempo he estado preso en la carne, pero libre en el Espíritu. El Salvador selló para siempre mi alma con la vida eterna gracias a su misericordia. Dios es bondad. Yo puedo dar testimonio de Su amor por nosotros los pecadores.



[1] Material impreso que habla del amor de Dios por la humanidad.

La identidad del entrevistado ha sido ocultada para proteger su integridad.

(Este testimonio forma parte del libro inédito Preso en la carne, pero libre en el Espíritu, de la autoría de los pastores cubanos Yonathan Ramírez y Justina del Toro, cuyas vidas están entregadas al trabajo evangelístico con reclusos y exreclusos. Para contactar con los autores o protagonistas, puede escribir a nuestras redes sociales.)

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