Si le preguntáramos a Messi si se considera una persona exitosa, seguramente diría que sí, o quizás diría que solo cuando logre ganar un título mundial con Argentina. Así mismo, cuando caminamos por nuestras ciudades, encontramos personas exitosas, o al menos eso es lo que ellos creen. Sin embargo, no encontramos esa misma actitud en la iglesia, pues, dejaríamos a un lado a Dios, descuidaríamos nuestra relación con Él, ya no sería nuestra prioridad y por ende simplemente moriríamos… Si eres uno de los que piensa así, este artículo es para ti, pues te ayudará a mirar el éxito en la vida desde otro punto de vista y te enseñará cual es la voluntad de Dios. En contraste, si crees que un cristiano puede ser exitoso y que eso es agradable a Dios, también conviene que dediques varios minutos a este texto, El Señor puede hacer algo en tu vida.

El éxito desde la perspectiva de Dios

Muchos de los conceptos de nuestros días acerca del éxito están compuestos por varios pensamientos que si bien, no nos dejan muy claros en cuanto a su significado, nos alejan de lo que verdaderamente es el éxito. Dios, en su palabra, nos revela muchas verdades al respecto y de una forma clara y objetiva nos muestra cual debe ser el verdadero éxito de un cristiano…

Al contrario de lo que pudiéramos pensar, no hay que hacer una exegesis muy profunda para darnos cuenta de esto. Es fácil, comprensible y visible para todos, sin embargo, muchos miran, pero no quieren ver. Ya que les entristece que sus sospechas de no poder alcanzar el éxito a su manera son ciertas, pues Dios piensa de otro modo, un modo anticuado y poco práctico para muchos en este siglo XXI.

De igual forma, son muchos los libros y manuales que enseñan de diversas maneras de cómo alcanzar el éxito, las cuales sin lugar a dudas se desvinculan de lo que el Señor realmente quiere. Sin embargo, cada día, son más los cristianos que se acuestan deseando que amanezca pronto para seguir llevando a cabo estas fórmulas que presumen ser efectivas.

Al tiempo, tanto cristiano como no creyente, llegan a un punto donde se dan cuenta de que su campaña por ser exitosos no ha sido efectiva. Pues el aparente éxito alcanzado en el deporte, la economía, formación académica, intelectualidad, etc. No es capaz de convertirlos en personas verdaderamente exitosas.

El verdadero éxito

El verdadero éxito viene de arriba y no se centra en un campo específico, pues es completo, cabal, y capaz de hacer feliz a una persona en cualquier área de la vida. Es de naturaleza celestial pero nace y se desarrolla sin ningún tipo de problemas en cualquier alma que esté dispuesta a alcanzarlo. Una persona verdaderamente exitosa es alguien que vive de tal manera que Dios recibe glorificación a través de ella.

Para convencernos de esta verdad, simplemente basta con pensar por un momento en el propósito con que fue creado el hombre, “Glorificar a Dios”, si no lo hace, no es exitosa, pues el verdadero éxito de cualquier cosa o ser creado, incluyéndonos, se debe medir en función del cumplimiento del propósito de su creación, pues nada ni nadie se crea sin este.

Una cámara fotográfica, no debe ser evaluada en función de la calidad de sus videos, pues su objetivo específico no es grabar videos, sino hacer fotos. Así mismo, es un error pensar que alguien es exitoso porque le vaya bien en una o más áreas de la vida, pues aunque es algo bueno, no es el objetivo de nuestra creación. Lastimosamente, muchos cristianos no piensan así, y al igual que los no creyentes, en el fondo viven con un vacío que el falso éxito no puede llenar.

La forma infalible para ser exitosos

Conociendo ya que es el verdadero éxito, veamos ahora lo que debemos hacer para alcanzarlo, y para ello partiremos de las palabras de Jesús en Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Si concluimos que una persona es exitosa cuando su vida glorifica a Dios entonces es necesario centrar toda nuestra atención en la segunda parte de este versículo donde Jesús nos revelacuando un discípulo vive de esta forma.

“en que llevéis mucho fruto”

He aquí la clave del éxito: llevar mucho fruto.

Este versículo lo encontramos en el contexto de la alegoría de la vid verdadera, donde Jesús se muestra como la vid y el Padre como el labrador. Este, como un sabio y buen labrador, cuida muy bien de su viña y su anhelo es disfrutar de los frutos de ella. Por otro lado todos los que han depositado su fe en Jesús, se han convertido en sarmientos de esta vid, los cuales tienen establecido brindarle muchas uvas al dueño de la viña que con tanto trabajo y esfuerzo la ha cuidado. Cuando lo hacen, el Dueño se regocija en ellos pero cuando por el contrario no llevan ningún fruto, son quitados y echados al fuego.

Desde que el Espíritu Santo viene a habitar en una persona, se establece en esta una relación directa con la fuente de vida y desde ese momento tiene todo lo necesario para empezar a crecer y llevar fruto, el apóstol Pablo lo declara así:

Filipenses 1: 11 Llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios

Romanos 7:4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios  

La conexión que genera frutos

Los frutos de los cuales hablan todos estos pasajes vienen a ser todas nuestras acciones que son conforme al corazón de Dios y estas no provienen de nosotros, sino que por transitividad emanan al estar conectados a la vid, la fuente de toda buena obra. Por tanto, la raíz del éxito es esta conexión, Y por ende, nuestra mayor prioridad debe ser mantenerla activa.

En fin, si quieres ser una persona exitosa, permanece conectado de la vid para que así lleves muchos frutos, el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto Juan 15:5b. De esta manera el Padre será glorificado y tú por ende cumplirás con el propósito para el que fuiste creado. Mientras no lo hagas así, y pienses que te convertirás en una persona exitosa gracias a los modelos del mundo, vas a experimentar a corto o a largo plazo el mayor fracaso de tu vida.

Asume el reto, busca la opinión de Dios ante que la de los hombres, busca su aceptación y no la del mundo, conéctate a él, mantén la conexión, lleva mucho fruto, glorifícale y serás verdaderamente exitoso.

Fotografía: Montañas de Baracoa / Royler Marichal Carrazana

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