Continúa leyendo con nosotros este excelente libro d euno d elos conferencistas cristianos más vendidos en el mundo, quien ha especializado su ministerio en la motivación basada en principios bíblicos.

Este libro está diseñado especialmente para ayudarte a descurbir tus dones, talentos, habilidades, y sobre todo un sueño capaz de motivarte a crear un plan y cambiar tu rutina vacía por una más satisfactoria. Descubre con qué potenciales Dios te creó.

 

ALGUNAS PERSONAS SON ESTORBADAS POR LAS
DESILUSIONES Y LOS DOLORES DEL PASADO
La desilusión es la separación que existe entre las expectativas y la
realidad. Todos hemos encontrado esa separación. Hemos sufrido
experiencias inesperadamente malas. Hemos tenido que vivir con
nuestros deseos no cumplidos y hemos visto nuestras esperanzas
derribarse. Las desilusiones pueden sernos sumamente dañinas. El
novelista Mark Twain observó: «Debemos procurar sacarle a toda
experiencia sólo la sabiduría que contiene, y detenernos allí, no sea
que seamos como el gato que se sienta sobre la tapa de una estufa
caliente. Nunca más volverá a sentarse sobre la tapa de una estufa
caliente, y eso está bien, pero tampoco se sentará sobre una fría».
La desilusión es La separación que existe
entre las expectativas y la realidad.

¿No has descubierto que eso es cierto? Cuando algo sale mal,
decimos: «¡Nunca más volveré a hacer eso!» ¡Qué error, especialmente
cuando se trata de nuestros sueños! El fracaso es el precio que
hay que pagar para lograr el éxito. Algunos tendrán que enfrentar el
fracaso en repetidas ocasiones antes de avanzar en la búsqueda de sus
sueños. La primera ministra de Gran Bretaña, Margaret Thatcher,
afirmó: «Podría ser necesario pelear una batalla más de una vez para
poder ganarla». Necesitamos recordar eso y asegurarnos de que no
abandonemos la lucha prematuramente.
3. ALGUNAS PERSONAS SE ACOSTUMBRAN A
CONFORMARSE CON EL PROMEDIO
La columnista Maureen Dowd dice: «El instante en el cual te conformas
con recibir menos de lo que mereces, recibes menos aun
de aquello con lo que te habías conformado». Los sueños exigen a
una persona a extralimitarse, a ir más allá del promedio. No puedes
buscar un sueño y permanecer en la seguridad de lo mediocre al
mismo tiempo. Esas dos cosas son incompatibles.
Cuando estamos muy faltos de inspiración para soñar, cuando
nos conformamos con el promedio, podemos sentirnos tentados a
culpar de ello a los demás, a nuestras circunstancias, o al sistema
que nos rodea. La verdad es que la mediocridad siempre es una
decisión personal. D. Bruce Lockerbie, director y presidente de la
junta ejecutiva de PAIDEIA, Inc., y antiguo erudito residente de la
Fundación Thomas F. Stanley en la Stony Brook School de Nueva
York, escribe:

La mediocridad en su raíz no es un problema nacional, corporativo
o institucional; ni es un problema departamental; la mediocridad es
un problema personal. La educación en Estados Unidos no es un
monolito; está compuesta de millones de estudiantes que aprenden
de millones de maestros, auxiliados por millones de asistentes, equipados
por millones de fabricantes, editores y proveedores, ¡todo
pagado con miles de millones de dólares! Cada una de estas facetas
de la educación en Estados Unidos está poblada de individuos. Por
lo tanto, la educación en Estados Unidos no es mediocre, sino que
aquellos de nosotros que tomamos decisiones y aportamos fondos
para la educación posiblemente hemos sido negligentes en nuestro
compromiso con nuestras obligaciones. Las escuelas no son mediocres,
pero algunos de los que son administradores o maestros, y
estudiantes también, han sido poco entusiastas en cuanto a su dirección,
enseñanza y aprendizaje. Verás, la mediocridades primeramente
un rasgo personal, una concesión personal de aceptar menos que lo
mejor, una resignación letárgica de un individuo que dice: «Supongo
que lo que apenas está bien, está bien». Pronto la mediocridad crea
metástasis en todo el cuerpo, poniendo a toda la nación en riesgo,
pero siempre recuerda que la mediocridad empieza \conmigo\
Las personas que no poseen sueños apremiantes corren el peligro
de ver que sus vidas se les escapen de las manos. Sus días pueden
tornarse mundanos, y luego ellos se tornan como sus días. El autor
Kenneth Hildebrand expresa el efecto negativo de semejante existencia.
Explica:
El hombre más paupérrimo no es el que no tiene ni un céntimo a
su nombre. Es el que carece de un sueño… [Es como] una gran nave
construida para el poderoso mar pero que intenta navegar en un
charco. Carece de un puerto lejano que alcanzar, de un horizonte.

que se perfile, de un cargamento preciado que llevar. Sus horas son
absorbidas por tiranías rutinarias e insignificantes. En nada sorprende
que el tal se torne insatisfecho, contencioso y esté «harto».
Una de las tragedias más grandes de la vida es la persona con una
capacidad de diez por doce, pero con un alma de dos por cuatro.
Si sientes que tu vida está más cerca del promedio de lo que
te gustaría, necesitas soñar más. Nada ayuda a sacar a alguien del
fastidio como un sueño que valga la pena.

4. ALGUNOS CARECEN DE LA CONFIANZA NECESARIA
PARA SEGUIR SUS SUEÑOS
La humorista Erma Bombeck observó: «Se necesita mucho valor
para mostrarle tus sueños a otra persona». Hay que tener confianza
para hablar de un sueño y aun más para seguirlo. Algunas veces la
confianza es lo que separa a los que sueñan y buscan sus sueños de
los que no. En su investigación en la Universidad de Wisconsin,
Karen Greno-Malsch descubrió que la confianza en sí mismo es un
ingrediente vital del éxito. En un estudio de niños, halló que una
autoestima baja se traducía en un treinta y siete por ciento menos
de disposición a negociar y a un once por ciento menos de uso de
estrategias de negociación con otros. También descubrió que cuanto
mayor era la autoestima de un niño, tanto mayor la disposición a
correr los riesgos de tomar negociaciones prolongadas y mayor la
capacidad de adaptación. En otras palabras, si tienes más confianza
en ti mismo, menos probable es que te des por vencido en el intento
de obtener lo que deseas.

«Se necesita mucho valor para mostrarle
tus sueños a otra persona».
—ERMA BOMBECK
Los sueños son frágiles y corren su riesgo más grande cuando son
nuevos para ti, cuando las personas a las que amas y respetas no los
aprueban, y cuando careces de un historial de éxitos pasados que te
den confianza. Pero es necesario tener confianza basada en la realidad
para luchar por tus sueños. ¿Cómo puedes ganar tal confianza? A
través de conocerte a ti mismo. La consultora de administración
Judith Bardwick afirma que «la verdadera confianza proviene de
conocerte y aceptarte a ti mismo, tus puntos fuertes y limitaciones,
en lugar de depender de la afirmación de otros, del exterior». Esa es
otra razón por la cual creo que la prueba del sueño puede ayudarte.
Las respuestas positivas a las preguntas te darán más confianza para
que sigas tus sueños.

(Acompáñanos cada semana para continuar compartiendo este apasionante tema. Y sigue hasta el final de la lectura, orando para que tu creador sea quien te revele qué sueño ha puesto en tu interior que necesitas descubrir y explotar al máximo.)

Lee la primera parte de este libro en este enlace: Clásicos: Vive tu sueño, de John Maxwell (II)