Desde que comenzara a finales de 2019 la crisis sanitaria por Covid-19 otra crisis ha parecido quedar silenciada madiáticamente: la de una Nigeria que sigue en la cima de la persecusión contra los cristianos.

El martes 5 de mayo de 2020, fulani atacaron nuevamente a objetivos cristianos y dispararon al líder evangélico Canon Bayo, a su esposa, Naomi Fomonure y a sus dos hijos, Adua y Victor, durante su oración familiar vespertina en la ciudad Jos (Nigeria).

A pesar de las múltiples heridas de arma de fuego y tras llevados al Hospital de la Universidad Jos del Estado de Plateau, la familia afirmó haber tenido el milagro de Dios al sobrevivir, si bien la madre tuvo que afrontar una intervención quirúrgica.

«Estoy muy bien. Sí, un disparo en la cabeza, pero la bala no entró. Es un milagroMe dispararon en los pies, pero no alcanzó los huesos. Alabado sea Dios. Mamá está estable, pero recibió una bala en la espalda. Adua y Victor recibieron disparos en los pies, pero todos estamos hablando. Gracias por tu amor y preocupación», dijo Bayo en un texto que envió a los líderes cristianos de Nigeria.

Como detalla Protestante digital, Canon Bayo Fomonure, conocido cariñosamente como “tío Bayo”, es uno de los pioneros fundadores de CAPRO, una de las mayores agencias misioneras y escuela de formación de Nigeria. Es un líder clave de la Fraternidad Evangélica de Nigeria (NEF por sus siglas en inglés).

Ambos «siguen muy activos desde su base en Gana Ropp, dirigiendo la Misión Agape y una escuela para niños vulnerables, en la zona, que en su mayoría huyen de los atroces ataques de la milicia de Boko Haram y de los pastores fulani», explicó la AEA en una declaración después del ataque que demanda al Gobierno, ailiado a la misma religió de los fulani, no ignorar los sucesos de connstante ataque hacia poblaciones cristianas en el país.

El conflicto entre cristianos y fulanis y los múltiples y constantes ataques de estos últimos son una de las crisis humanitarias más criticadas por medios internacionales alternativos y organizaciones religiosas y de derechos humanos, pero no reciben respuestas del gobierno nigeriano.

El periodista español Bernard-Henri Lévy ha descrito la complicidad del ejército con los fulani: «De camino a las aldeas al oeste de Jos, en el camino a Kafanchan, pedí ver las armas defensivas ( de los agricultores cristianos) de las que disponen: arcos y hondas, dagas, palos, látigos de cuero, piedras, lanzas. ¡Y aún gracias! Hasta esas armas improvisadas hay que esconderlas, porque cuando el ejército acude al lugar después de los ataques, dice: “Prohibido por ley”, y las confisca.»

En el mes de abril, ataques de fulanis generaron una respusta violenta que dejó 47 muertes en varias aldeas del noroeste de Nigeria, aunque no se reporta que lo hayan protagonizado cristianos.

El director de Seguridad del estado de Katsina, Gambo Isah, en declaraciones a la prensa local, declaró que se llevaron a cabo ataques de venganza en las regiones de Dutsin-Ma, Dan Musa y Safana por hombres armados no identificados.

Los medios nacionales informaron de que las personas armadas habían intentado lanzar un ataque anteriormente en la provincia, pero el público no lo permitió. Por esta razón, se pronostica que los ataques fueron por venganza.