Abuso sexual, poco ruido y muchas nueces (I)

General Abuso sexual, poco ruido y muchas nueces (I)

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El abuso sexual infantil es uno de esos temas del que casi nadie quiere oír hablar, ya sea por lo desagradables que suelen ser esas historias para quienes no imaginan que alguien se atreva a hacer algo así o por lo ajeno que lo ven a su realidad, lo cierto es que se prefiere no dedicarle esfuerzos a este mal tan real.


Solo entre junio del 2018 y mayo del 2019 en Cuba se reportaron 2350 presuntos hechos de abuso sexual contra niños y niñas, disparando los indicadores a un 24% más que en el anterior periodo según el sitio de CUBADEBATE.


Aunque en las autoridades competentes le han prestado interés al tema y se ha incrementado el rigor penal contra el delito, sería conveniente que la iglesia no lo perdiera de vista e intensificara la orientación a fin de estar preparados para prevenir y acompañar a las víctimas de abuso sexual.


Es válido aclarar que no es lo mismo una agresión sexual o abuso sexual que una violación. Se dice que estamos en presencia de un abuso sexual cuando un sujeto (masculino o femenino) utiliza a alguien menor de edad para obtener gratificación sexual ya sea si el agredido es o no consciente, este sometido por la fuerza física o manipulado psicológicamente. Mientras que violación es la relación sexual forzada o bajo presión que generalmente conlleva algún tipo de penetración vaginal, anal u oral.


Usualmente se habla de dos tipos de abusos sexuales por contacto físico o sin contacto.

Por contacto:

  • Alguien que toca los pechos, glúteos, o partes íntimas sin el debido consentimiento.

  • Alguien que muestra sus genitales y fuerza a que los toquen sin aprobación.

  • Alguien que frota sus genitales contra el menor sin su consentimiento (esto también puede suceder en lugares con mucha gente como en aglomeraciones o autobús).

  • Alguien que retiene contra la voluntad y le besa, toca o frota contra el niño.

  • Alguien que le da palmadas en los glúteos sin su consentimiento.

Sin contacto:

  • Observar al niño, niña o adolescente con el fin de obtener satisfacción sexual, mientras se baña, se cambia de ropa o utiliza el baño.

  • Usar un espejo o celular para observar la ropa interior, pechos o la cadera de una niña que se encuentra en un lugar público.

  • Hacer comentarios con contenido sexual que no buscan informar o educar (p.ej. piropos con connotación sexual).

  • Hacer que el niño, niña o adolescente observe el cuerpo desnudo de la persona mayor u otro niño, sus genitales, tetillas o senos.

  • Obligar al niño, niña o adolescente a desnudarse o a mostrar sus propios genitales.

  • Inducir al niño, niña o adolescente a desnudarse, auto estimularse o masturbarse para tomarle fotos o hacer videos.

  • Exponer al niño a actividades sexuales en vivo.


Lamentablemente se cree que, si alguien no ha sido víctima de violación, todo lo que ha pasado es sencillo y se resuelve con el paso del tiempo. Sin embargo, las víctimas de abuso sexual suelen con mucha frecuencia sufrir daños físicos y psicológicos a corto y largo plazo, ya que no todos procesan de igual manera las situaciones vividas.


Las experiencias de abuso sexual suelen ser traumáticas desencadenando trastornos que de no ser atendidos a tiempo pueden desencadenar daños considerables tales como las afectaciones del sueño: terrores nocturnos, fobias, pesadillas, insomnios; además de los desórdenes alimenticios entre los que se encuentran anorexia, bulimia, obesidad. Trastornos psicológicos y del comportamiento asociados con el desarrollo y orientación sexual. Incluso de tipo social como el aislamiento, obsesión de persecución, rechazo a las elaciones interpersonales.


En ninguna medida se debe dejar sin atención a las víctimas del abuso sexual sin acompañamiento y tratamiento adecuado en busca de lograr sanar heridas emocionales.


La iglesia debe sensibilizarse con este problema e incluirlo dentro de sus temáticas a tratar, capacitar personas que puedan estar en condiciones de atender a las víctimas de abusos sexuales y proveer orientación a fin de prevenir hechos aberrantes lamentables. El creer que no hablar del tema es un buen método está contribuyendo con su silencio a propiciar impunidad y desatender a los que han sido abusados. No permitamos que el abuso sexual sea poco ruido y muchas nueces…



(Próximamente la segunda parte de esta serie)

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