No sé si soy solo yo, pero cuando en Cuba se alzó la tensión acerca del referendo constitucional y comenzamos  aver en cada iglesia y hogar cristiano un cartel sobre el diseño original me hice varias preguntas.

Una de ellas fue, ¿por qué hemos logrado que las iglesias cristianas den un mensaje unificado a la sociedad nacional de un modo excepcional y es sobre su adoctrinamiento a una conducta y una ley del mundo en vez de ser sobre el mensaje de salvación?

Si había que unirse por sobre diferencias doctrinales, elegir un mensaje visual, una frase estratégica, e imprimir miles de miles de carteles que todos vieran, por qué no sería el evangelio, el mensaje que estamos llamados a dar al mundo, antes que una lucha con las cosas del César, las que ya sabemos que son como son.

Ese pensamiento me llevó a pensar en la desonexión de nuestro discurso con los hechos, con obras de amor que presenten el rostro de Cristo a la sociedad, y se me ocurrió entonces compartir estas ideas para nuestras iglesias locales. Añade, sugiere, cambia, quita… pero sobre todo, ora, piensa y acciona:

  • Conectar con el trabajador social de la comunidad: a veces enfocamos los temas, las acitvidades y todos nuestros programas de un modo algo ciego, sin conocer las principales dificultades de la comunidad en que estamos enclavados y a la que estamos llamados a servir. Sería una buena manera de mostrar a Cristo si nos conectamos de algún modo con el trabajador social, quien puede indicarnos los puntos más críticos del barrio, y hacia allí dirigir algunas actividades de modo más eficaz.

    Imagen tomada del diario Vanguardia

  • Asaltemos los hogares de ancianos: No, no siempre hace falta millón de cosas y recursos para darle a un anciano abandonado o deprimido una sorpresa amorosa. Con pinturas de uñas, cortes de cabello, una merienda y un tema a guitarra se puede hacer una inmensa diferencia. Y si lo programas al menos dos veces por mes estarás llevando la esperanza de Dios donde más falta hace en unpaís tan envejecido. Es un sector realmente necesitado, a los umbrales de su vida, suele demandar más amor.

    Clase de costura entre mujeres vulnerables

  • Cursos cortos y talleres al barrio: En la comunidad hay tanta gente que necesita información, educación, guía. Lo que nosotros damos por sentado, otros ni lo conocen. Otros necesitan un hobby o un oficio sencillo para mejorar su vida, sobre todo en localidades marginales o difíciles. Cursos cortos, de tres días, o talleres de un solo día lo pueden ofrecer profesionales o técnicos de tu congregación, sin gran gasto de recursos. Piensa en la barbería, el arreglo de uñas, la cocina… si arreglas dos o tres encuentros mensuales, bien puedes cambiar la rutina vacía de muchos. La iglesia católica supo hacerse un lugar en sus comunidades ofreciendo educación, ¿por qué no lo hacemos nosotros?
  • Capellanía con reclusos y exrreclusos: La vida de reclusos y erreclusos a menudo se olvida. Estas personas tienen gran necesidad de una guía de algún tipo. Algo tan simple como averiguar direcciones y enviar una carta quincenal puede hacer una diferencia enorme en sus vidas. La Palabra dice que no los olvidemos, pero si somos honestos, lo hacemos todo el tiempo.

Tal vez si nos dejamos inspirar por el Espíritu para servir en las comunidades, el día que queramos decir algo a la sociedad, nos escuchen mucho más, y cuando hablemos de Cristo, ya sepan mejor cómo es Él. ¿No crees?