Es nuestra pureza sexual un punto crucial en el desarrollo de nuestras vidas y ministerios. Pablo fue claro con Timoteo: Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12

Para los jóvenes que desean ser agradables antes los ojos de Dios, la inmoralidad sexual queda excluida de sus vidas. Sin embargo, no es tan fácil mantenerse íntegro y sin mancha en esta área; si escuchas a alguien decir que le fue fácil vivir la etapa del noviazgo sin experimentar temor a caer por causa de las tentaciones producidas por los deseos de nuestro cuerpo, no le hagas mucho caso. Pues es imposible no ser tentado mientras estemos en este cuerpo. El mismo Jesús fue tentado, y con toda seguridad podemos afirmar que en el área sexual también, pues era 100% hombre.

El deseo de Dios es que lleguemos al matrimonio limpios y puros. No por capricho, sino que Él, como buen Padre sabe lo que es mejor para nosotros. En este artículo quiero dejarte 4 consejos que me han sido de gran bendición:

  • Conoce bien a tu futura pareja antes de pasar al noviazgo

     Para nadie es un secreto que en la etapa del enamoramiento ambas partes muestran su mejor versión, todos atentos, precavidos, amables, detallistas y sobre todo, muy espirituales. Sin embargo, si deseas tener éxito en tu noviazgo y futuro matrimonio, trata de conocer la verdadera versión de tu pareja; hablen de la importancia de ser sinceros el uno con el otro y luchen por crear una relación de confianza que les permita abrirse y exponerse con toda seguridad, tocando temas tales como sus planes futuros, los gustos y preferencias, la forma en que desean servir a Dios, el papel que jugaría su familia en su relación, donde vivirían, que educación le gustaría brindarle a sus hijos, cómo administrarían el dinero, etc…

El objetivo de esto es identificar posibles puntos de desacuerdo que puedan inferir en gran manera en la estabilidad de su futura relación. Hay muchos jóvenes que se equivocan en pasar a la etapa del noviazgo sin un conocimiento suficiente de su pareja. Debemos tener presente que el noviazgo es sinónimo de compromiso, cuando pasamos a esta etapa, romper la relación implicará entre muchas cosas, un mal ejemplo para los familiares que no son cristianos los cuales creen que estas cosas no deben pasar entre los cristianos. Si queremos cuidar nuestro testimonio ante nuestra familia y ante nuestros vecinos, antes de comprometernos conozcamos lo mejor posible a nuestra pareja. Vale la pena

  • No seas tan exigente

No somos perfectos, y no debemos esperar que nuestra pareja lo sea. Todos estamos afectados por el viejo hombre haciéndonos personas imperfectas con errores y debilidades. El príncipe o la princesa azul, no estará exenta de esto. Muchos ignoran esta verdad y presionan a su pareja a que cambien lo que no les gusta de una manera poco prudente y saludable; y en repetidas ocasiones esa actitud trae frustración para la otra persona.    

Si malo es empezar una relación con alguien que no llena nuestras expectativas, peor es irse al extremo de ser tan selectivo. Al final, como no encontrará a nadie perfecto, pasarán los años y llegará el momento en que tendrá que decir el famoso dicho jocoso para esta etapa: El que viene a mí, no le echo fuera, jaja.

Es más prudente concentrarse en las virtudes y los rasgos de la personalidad de la otra persona que la hace ser diferente y especial. Como mismo hay cosas que no se pueden dejar de analizar para saber si una persona es la indicada, así hay otras que no son necesariamente determinantes y que pueden cambiar con el tiempo.

  • No espiritualices todo

Poco tiempo después de convertirme, en ese primer amor, solía espiritualizarlo todo. Eso me trajo algunos sin sabores hasta que comprendí que la verdadera espiritualidad está directamente relacionada con la madurez emocional. Es un error dejarle a Dios la elección de nuestra pareja, cuando eso pasa, nos convertimos en cazadores de señales, pues ellas son las que determinarán quién ha de ser la persona ideal. Debemos entender que Dios en su gran sabiduría, ha dictado leyes esenciales que no debemos pasar por alto; el primer paso que debemos tomar para saber si es o no la persona correcta es mirar esas leyes naturales como por ejemplo: lo que hay en nuestro corazón.

Cuando ves llegar a esa persona ¿Te salta el corazón? ¿Los nervios empiezan a traicionarte?… Esa debiera ser la primera señal para saber si es o no es la voluntad de Dios, por otra parte, a diferencia de los animales podemos razonar y usar la lógica; ¿Es cristiano de buen testimonio? ¿Complementa mi ministerio? ¿Encajo en el suyo? ¿Es una persona madura emocionalmente? ¿Tiene una buena relación con sus padres? ¿Su amistad me hace bien?…

Las respuestas a estas y otras preguntas se deben encontrar en una mirada cabal y lógica a la vida de la otra persona y de la relación como tal. Nuestro Padre nos ha dado la capacidad de juzgar entre lo que es bueno y es malo. No esperes a que venga un ángel a tu cuarto a confirmarte. Mira las evidencias del día a día. Ora a Dios más que para que te lo muestre en un sueño, para que te de la capacidad de discernir y pensar con una mente aterrizada en lo tangible, en lo que ves y en lo que sientes…

  • Lo de afuera si importa

Como cristiano pentecostal nominal para quien la letra mata y el espíritu vivifica, pasé mucho tiempo mal interpretando el versículo de Proverbios que dice: vana es la hermosura y engañosa es la gracia; pensaba que tan solo con que la otra persona fuera espiritual y que amara a Dios con todas sus fuerzas iba a bastar para ser feliz en mi matrimonio, gracias a Dios me he dado cuenta de mi error a tiempo… ¿Has leído el libro de los Cantares? ¡Salomón estaba enamorado! Y eso es precisamente el plan de Dios para nosotros.

Escoger a tu pareja por lo espiritual que es y no por lo que te guste, quizás sea el peor error de tu vida. ¿Has pensado en qué pasará cuando enfrenten un conflicto personal donde la espiritualidad que tanto ponderaste sea eclipsada por las nieblas del viejo hombre? En esos momentos, solamente el verdadero amor puede sostener como fiel columna la relación. Por tanto, a la hora de escoger, debe haber un equilibrio entre lo espiritual y lo físico. Eso te librará del sufrimiento y convertirá tu matrimonio en una total bendición.

Es nuestra misión glorificar a Dios en nuestras vidas, seamos consientes de esto y vivamos un noviazgo que honre a nuestro Padre amado. Cuando esto pasa, todos salen ganando. Dios te bendiga mucho.


Fotografía: Royler Marichal Carrazana

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