Las indulgencias se vendían como se vende hoy, en cualquier esquina de Cuba, una libra de pan de diez pesos. Había que construir la basílica de San Pedro, la enorme catedral del poderío romano, a todo coste.

Exactamente así, se cobraba a personas pobres y adineradas por igual, pero sobre todo a pobres, los que no sabían leer o escribir eran mucho más ingenuos para creer que el perdón de Dios se podía comprar con unas cuantas monedas.

La corrupción era el pan diario. Los puestos eclesiásticos se podían comprar y vender. Muchos sacerdotes eran adúlteros, borrachos e ignorantes de las Escrituras, explica el diario El País en un artículo conmemorativo del cincuentenario de la reforma luterana. Maquiavelo lo escribió de manera brutal: Nosotros los italianos somos más irreligiosos y corruptos que otros, porque la Iglesia romana nos ha dado el peor ejemplo.

En todo ese lodazal un monje que tenía dudas y se atrevía a adentrarse en ellas para encontrar el verdadero rostro de Dios, decidió alzar la voz.

Su grito se oiría en todo el mundo, tras clavar sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittemberg para revolucionar e implosionar el sistema religioso desde dentro, y su voz cristocéntrica sigue resonando hoy, 502 años después, en los miles de cristianos que se llaman protestantes.

En conmemoración por esta fecha, en que el regreso a la sencilla fe del Evangelio llegó para quedarse, compartimos algunos apuntes que el diario El País publicaba en fecha similar, para recordar el profundo sentido de la reforma protestante.

Cisma. Aquella noche de hace 500 años germinó el segundo gran cisma de la cristiandad, después de la separación en 1054 de católicos y ortodoxos. Lutero abría, además, nuevas maneras de ver el mundo. La Reforma marcó la historia.

Indulgencias. “Los justos vivirán por la fe”, fue la divisa evangélica de Lutero. “La gracia y la misericordia de Dios son gratuitas”, dijo contra las indulgencias, es decir, contra la compra de bulas papales que supuestamente absolvían pecados siempre que se pagase dinero para dar más lustre y lujos a la basílica de San Pedro. Sostiene Lutero: “Predican que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando del purgatorio. Solo es lucro y avaricia. ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye la basílica con su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?”

Protestantismo. Con el cristianismo evangélico (luteranismo) resurge una nueva forma de relación con Dios, pero también una revolución de la estructura social y la construcción política. Lutero predica la libertad de creencia y, en consecuencia, la libertad de pensamiento. Los protestantes creen que la salvación no depende de las obras sino de la fe.

Biblia. Sapere aude.Ten el valor de usar tu propia razón. Con latraducción de la Biblia al alemán, una gran hazaña literaria, Lutero asumía uno de los retos de la Ilustración, que tanto ha ofendido al Vaticano: que la gente normal aprendiera a leer y a pensar, además de a disfrutar de la Biblia en su propio idioma, sin tutelas o censuras papales.