Apenas comienza el año y los líderes de la secta fulani, en Nigeria, siguen haciendo noticia con sus matanzas de cristianos en esa nación, una de las más peligrosas del mundo para los seguidores de Cristo.

Esta vez se trata de un balance sangriento para el primer mes, 16 cristianos asesinados en este primer mes del calendario por esos religiosos musulmanes findamentalistas.

La triste ocasión fue el ataque a la aldea de Torok en el condado deRiyom el 20 de enero, en el que dieron muerte a Reuben Bulus, de 25 años y miembro de la Iglesia Cristo para las Naciones; dijo Dalyop Salomon Mwantiri, un activista de derechos humanos del Centro de Emancipación de Víctimas de Crisis en Nigeria, citado por La Gaceta cristiana.

Tan solo dos días antes, 13 miembros del Centro fueron asesinados en la aldea de Kulben, en un ataque llevado adelante por 20 Fulanis que también hirieron a otras tres personas. En la aldea Galo, cerca de Rim, Ngam Stephen Dachung fue baleado y falleció el 1 de enero.

Los cristianos de la región norte y centro han experimentado un crecimiento en la violencia a manos de grupos radicales islámicos, como Boko Haram, ISWAP, y los musulmanes Fulani en los años recientes.

Según datos del Centro de Combate contra el Terrorismo y la Academia Militar de EE. UU. podría haber más de 6 000 militantes del Estado Islámico repartidos en nueve diferentes células en toda África.

La semana pasada, se reportó que el Reverendo Lawan Andimi, un pastor nigeriano, fue ejecutado por militantes de Boko Haram en Nigeria tras confesar su fe en un video enviado a sus familiares por los terroristas.

Ese video llegó después de uno en que la facción extremista asesinaba a sangre fría a 11 trabajadores humanitarios el mes pasado.

Además, detalla La Gaceta cristiana, el Estado Islámico publicó un video donde se veía a un niño soldado matar a un cristiano en Nigeria, mientras amenazaba con mayores matanzas.

En una conferencia de prensa este mes, el CEO de Puertas Abiertas, David Curry, criticó al gobierno de Nigeria por su incapacidad para controlar la violencia perpetrada por los grupos terroristas en esa nación africana.