1-Haber leído toda la Biblia, de modo que se esté familiarizado con toda su historia y forma literaria. Nadie que no haya leído toda la Biblia y que no sea un lector sistemático de la misma está en condiciones de interpretar correctamente un texto.

2. Estar dispuesto a que La Escritura prime sobre su criterio o cualquier otra forma de concepción previa. Todo intérprete ha de ser un amante de la verdad aún cuando esta vaya en contra de todo cuanto cree y es.

3. Tener paciencia a la hora de investigar cualquier porción, en especial las de difícil comprensión. Todo interprete a de ser paciente en su estudio con el fin de arribar a la verdad.

4. Saber que el (AT) se interpreta a la luz del (NT). y nunca en sentido contrario.

5. Tener presente que figuras del lenguaje predominan en el libro que se está estudiando y en especial, si existe alguna dentro del texto o porción que se estudia.

6. Resulta provechoso conocer en que clasificación literaria entra el libro que estudiamos y en específico el pasaje, puesto que puede darse el caso de que un libro clasificado de una manera contenga diversos géneros literarios.Todo pasaje bíblico ha de interpretarse literalmente a menos que la evidencia interna y contextual indique lo contrario.

7. Conocer en que fecha se escribió el libro y en que momento histórico ocurrieron los hechos que narra. Por ejemplo: (1Cr.9:1) habla de los que regresaron del exilio, por tanto es un libro post-exilico, sin embargo narra una historia predominantemente pre-exílica. (1Cr.10:1) Fecha en que ocurrieron los sucesos narrados. Lucas se escribió en el 60 d.C. y narra sucesos acontecidos entre 6 a.C. y el 33 d.C.

8. Conocer qué escritos y qué profetas fueron contemporáneos.

9. Tener presente que el mejor intérprete de la Biblia es la propia Biblia, y que no es prudente consultar otra fuente hasta tanto no hallamos consultado lo que la Escritura dice al respecto de lo que nos ocupa. No existe mejor intérprete de la Biblia ni mejor interpretación de esta que la propia Biblia, esto se conoce como el principio fundamental de la interpretación bíblica. Antes de considerar cualquiera otra fuente un buen intérprete debe haberse asegurado que ha tomado en consideración todo cuanto dice la Biblia. Ninguna doctrina, declaración o principio puede considerarse del todo bíblica si antes no resume y encierra todo cuanto la Biblia dice de si misma.

10. Dominar un panorama bíblico en disposición al orden lógico cronológico es un recurso importante en manos de un intérprete.

11. Tener a mano y saber usar una concordancia es también necesario.

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